
La imagen retrospectiva se sitúa hace 35 años en Rostov sobre el Don, la ciudad rusa a orillas del río Don y cerca del marzo Azor, 1.500 kilómetros al sur de Moscú, en la antigua Unión Soviética. Tres entusiastas niños practican el fútbol en un parque de árboles altos y de poca hierba, para evocar con gritos a sus ídolos en la portería.
–¡Yo soy (Rinat) Dasaev…!, vociferó el primero de los guardametas improvisados.
Mientras uno de ellos imitaba en los remates de Oleg Protasov, delantero centro de la antigua selección soviética, el segundo de los “guardametas” exigía y reclamaba con orgullo.
–¡Yo soy Conejo… Yo soy Conejo!
Las secuelas de la histórica hazaña tricolor en el Mundial de Italia 1990, cuando la Selección de Costa Rica avanzó a la segunda fase de los octavos de final luego de vencer 1-0 a Escocia y 2-1 a Suecia, estaban frescas en los mentes de muchachitos, de 11 años, y testigo de ello fue el entonces estudiante Pablo Salazar, nieto del escritor Carlos Salazar Herrera.
Las atrapadas y salidas casi inverosímiles de Luis Gabelo Conejo Jiménez, así como su espiritualidad, le dieron la vuelta al mundo y muy pronto el fornido bigotudo se catapultó al estrellato internacional, a pesar de que muchos especialistas del fútbol lo miraban con compasión hace más de tres décadas, el 11 de junio del ’90, durante el partido de debut contra Escocia en el estadio Luigi Ferraris, de Génova, Italia.
A Luis Gabelo se le registró una primera fase espectacular frente a los escoceses –victoria tica 1-0–, los brasileños –revés por 0-1– y los suecos –triunfo por 2-1–. Su cadena de aciertos e intervenciones de gran mérito se conjugaron en la milagrosa labor de la Tricolor, que se erigió en la gran sorpresa del mundo del balompié y avanzó a los octavos de final en su debut en la historia de los Campeonatos Mundiales de la FIFA.
Entre sus compañeros en el equipo nacional, las mejores calificaciones de los periodistas deportivos se las adjudicó el guardameta de origen ramonense, al ser evaluado por los diarios italianos Tuttosport, de Turín, y La Gazzetta dello Sport, de Milán, así como el periódico francés L’Equipe, de París, y la revista argentina El Gráfico, de Buenos Aires.
Sin embargo, Conejo se privó de disputar el siguiente partido contra Checoslovaquia, por la segunda ronde de los los octavos de final, que los ticos perdieron 1-4 para ser eliminados de la copa, después de que fue lesionado durante la segunda parte el juego frente a los vikingos por el atacante Mats Gren, que fue relevo desde el minuto 34 del peligroso Thomas Brolin y en el 58′, en una apretada ofensiva nórdica, fracturó seriamente al guardameta tico, quien continuó jugando hasta el minuto 90 a pesar del fuerte dolor.

Pero el temor del seleccionado de Costa Rica no residía en esa época al historial del duro oponente checo, sino en la contusión de su máxima figura en la portería. En los siguientes días, el Dr. Carlos Palavicini, médico de la delegación tica, comprobó que Luis Gabelo externaba mucho dolor, que ameritó que le tomaran varias placas. Aquel traumatismo muscular se impuso y no pudo actuar tres días después ante los checos en la segunda fase de los octavos de final en Bari, Italia. Su lugar lo ocupó el guardameta Hermidio Barrantes, del Municipal Puntarenas.
A partir de que Luis Gabelo Conejo hizo historia en Italia 1990, como uno de los mejores guardametas del Mundial, su nombre despertó hace 35 años la admiración y el embrujo de sus mejores épocas como futbolista, luego de que fuera contratado en España por el Albacete Balompié, con el que jugó en dos períodos (1990-1992 y 1993-1994), y finalmente con el Herediano (1996), hasta su retiro definitivo de este deporte en 1997 con la Asociación Deportiva Ramonense.
A partir de que se vinculó a la Federación Costarricense de Fútbol como el preparador de porteros de las distintas Selecciones Nacionales, a nivel mayor, olímpico y menor, en las ramas masculinas y femeninas, su figura carismática resaltó en múltiplos países al asistir a torneos mundiales y continentales, cuando habitualmente era abordado para entrevistas con la prensa deportiva, la firma de autógrafos o la pose clásica en fotografías con los aficionados. Un personaje muy querido que “nació” durante el Mundial de Italia 1990.
“Es interesante y bonito que la gente le tenga ciertos cariño siendo ya un jugador retirado. Por la trascendencia que tuve en Italia ’90 uno tiene la obligación de representar al país. Yo lo experimenté mucho en Sudamérica y, por ejemplo, al cubrir compromisos en la Federación con el alcalde de Waldorf durante el Mundial de Alemania 2006”, revivió en una entrevista que concedió en el 2012.
Entre sus mayores distinciones individuales, Luis Gabelo Conejo figura en la escogencia que hizo en 1990, hace 35 años, la revista France Football, de París, Francia, como uno de los dos mejores porteros del Mundial de Fútbol de Italia; el primero fue el italiano Walter Zenga, escogido ese año por tener la puntuación más alta y luego aparece el costarricense, ubicado como el mejor de la Copa del Mundial por un panel de cuatro periodistas del semanario francés.
También se presentó la designación de Conejo en el puesto 96 entre los 100 héroes de la Copa del Mundo, en un suplemento especial de France Football, publicado el 14 de junio de 1994. Al mismo tiempo, la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol lo designó ganador del premio al mejor tercer portero del mundo en 1991 y el segundo mejor arquero del siglo XX en la Concacaf.
Además, Luis Gabelo Conejo es miembro de la Galería Costarricense del Deporte desde el 2010. Hoy tiene 65 años de edad y está pensionado desde el 2022, luego de que fuera el entrenador de porteros de las Selecciones Nacionales, en la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol).
“OTRO MILAGRO DE COSTA RICA”
Tras la histórica clasificación a la segunda ronda de octavos de final, gracias al triunfo 2-1 sobre Suecia, los principales diarios locales en Roma, Turín y Génova se deshicieron en elogios para los seleccionados costarricenses en Italia ’90, criticaron al árbitro yugoslavo Zoran Petrovic por dejar pasar un claro penal a Claudio Miguel Jara a los 35 minutos, que le favorecía a la Sele y resaltaron la educación de los jugadores ticos.
Estos fueron algunos de los titulares de la prensa deportiva de Italia, hace 35 años: “Costa Rica hace otro milagro”. “Ganó un sitio en la historia”. “El huracán ‘Bora’ sopla sobre el Mondiale”. “La humilde Costa Rica pudo tocar el cielo con un dedo”. “¡Qué humillación para Suecia! En su rabia de invasor solitario, que asiste melancólico al desastre con un sombrero vikingo más caricaturesco que nunca, quedó ilustrada la decepción de todo un país”.

Este reconocimiento unánime de la prensa italiana, acostumbrada a enaltecer a los mejores jugadores del mundo y a uno de los campeonatos nacionales más caros y más exigentes del planeta-fútbol, fue una de las mayores distinciones que un país y un futbolista tico pudo tener, gracias a sus cualidades balompédicas y humanas demostradas durante la cita universal de Italia ’90. Sin duda, los efusivos aplausos se los llevó el equipo de Costa Rica.
Tuttosport, por ejemplo, habló a todo lo ancho de una página del “Milagro, Costa Rica”, con calificaciones de 7 sobre 10 para Luis Gabelo Conejo, Roger Flores, Juan Arnoldo Cayasso y Hernán Medford, como las principales figuras, mientras que los suecos no merecieron una nota mayor de 6. A su vez, La Gazzetta dello Sport se sumó a “la gran fiesta de la escuadra de Milutinovic” y varias de sus principales calificaciones fueron para Gabelo, 7.41; Flores, 6.41; y Medford, 8, la puntuación más alta para un jugador en la primera fase.
El mismo diario publicó –una vez que los equipos habían cumplido tres partidos en la fase de grupos– la Selección ideal del torneo, que incluía a dos costarricenses: LUIS GABELO CONEJO (Costa Rica, 7.41 puntos); Giuseppe Bergomi (Italia, 6.74), Ricardo Ferri (Italia, 6.66), Ian Wright (Inglaterra, 6.75) y Andreas Brehme (Alemania, 7); Georges Grun (Bélgica, 7), Lothar Matthäus (Alemania, 7.24), Enzo Scifo (Bélgica, 7.16) y Giuseppe Giannini (Italia, 6.91); HERNÁN MEDFORD (Costa Rica, 8) y Salvatore Totó Schillaci (Italia, 7.16). ¡Otro gran reconocimiento!
Algo similar se presentó hace 35 años desde la primera jornada del Mundial de Italia ’90, cuando el inesperado triunfo 1-0 sobre Escocia conmocionó al mundo futbolístico, dos seleccionados ticos aparecieron en el equipo ideal del diario local La Stampa, de Turín. Ellos fueron el mismo Luis Gabelo Conejo y el atacante Claudio Miguel Jara, junto a los italianos Giuseppe Bergomi y Franco Baresi, los brasileños Alemão y Careca, los alemanes Andreas Brehme y Lothar Mattäus, el austríaco Robert Pecl, el sueco Jonas Thern, el rumano Marius Lacatus y el árbitro galo Michel Vautrot.
“La sorprendente Costa Rica” tuvo otro halago importantísimo para su historial. En la clasificación de la primera etapa del Mundial del trofeo del francés L’Equipe y el italiano La Gazzetta dello Sport, los principales diarios deportivos de Francia e Italia, Luis Gabelo Conejo “amenizó el baile” y se ubicó en el primer puesto de todo el certamen, con un promedio de calificación de 7,42. El arquero nacional superó nada menos que al capitán alemán Lothar Matthäus, en la segunda posición de la tabla con 7,25; al belga Enzo Scifo, tercero con 7,17, y a 254 jugadores más.

En el premio “L’Equipe-La Gazzetta” también se incluyeron a los costarricenses Roger Flores (6,42), en la casilla 50; Juan Arnoldo Cayasso (6,08), en el puesto 124; Héctor Marchena (6,0), en el 143; Claudio Miguel Jara (6,0), en el 144; German Chavarría (5,83), en el 185; Ronald González (5,75), en el 194; Mauricio Montero (5,75), en el 195; José Carlos Chaves (5,75), en el 196; Oscar Macho Ramírez (5,66), en el 216 y Róger Policía Gómez (5,42), en el 243.
Dentro del mismo trofeo de los prestigiosos medios europeos se divulgó, asimismo, el equipo ideal del campeonato, en el cual aparecía un costarricense: LUIS GABELO CONEJO (Costa Rica); Giuseppe Bergomi (Italia), Gheorge Popescu (Rumania), Iván Hasek (Checoslovaquia) y Andreas Brehme (Alemania); Giuseppe Giannini (Italia), Enzo Scifo (Bélgica), Lothar Matthäus (Alemania) y Kevin Sheddy (Irlanda del Norte); Marius Lacatus (Rumania) y Rudi Völler (Alemania).
Pero ahí no termina todo… Hace 35 años, los técnicos especializados de la FIFA alabaron la gran actuación de Costa Rica en la Copa Mundial de Italia ’90 y resaltaron, por otro lado, que una gran experiencia fue la reducida predisposición de los equipos al riesgo, salvo en los casos de Costa Rica e Inglaterra, que lograron dar vuelta al tanteador después de encontrarse en desventaja. Los ticos ante Suecia (2-1), en la primera fase de grupos, y los ingleses frente a Camerún (3-2), en los cuartos de final.
Asimismo, Costa Rica, junto al impresionante Camerún, fue declarada “una de las grandes sorpresas” de la Copa del Mundo. Nuestro país se había clasificado para la segunda fase de los octavos de final en su primera participación en un Campeonato Mundial de la FIFA, después de derrotar a dos potentes selecciones europeas, Escocia y Suecia, y con los mismos resultados que obtuvo en su momento el campeón del grupo, Brasil, que fueron 1-0 a Escocia y 2-1 a Suecia.
Asimismo, el equipo nacional al mando del técnico serbio Velibor Bora Milutinovic fue el primer equipo de la Concacaf en pasar la primera fase de un torneo realizado en el Viejo Continente, desde que Cuba lo consiguiera en el lejano Mundial de Francia 1938.


El comentarista y columnista Robert Bobby Charlton, leyenda inolvidable del fútbol inglés y campeón mundial en 1966, ponderó bellas expresiones sobre nuestra actuación mundialista en el verano de Italia ’90.
“Por ser debutante absoluto, Costa Rica ciertamente me tomó fuera de onda y, sin duda, es una de las agradables sorpresas de la primera ronda de la Copa Mundial, junto a Camerún. Esta pequeña nación que ha mostrado fútbol excelente en este nivel, ganó dos encuentros y pasó a la segunda fase, un logro formidable. Pensé en que todo estaba previsto para atrapar a los costarricenses, pero tuvieron su momento, algo mejor que su momento”, comentó Charlton en sus columnas para diarios del mundo, escritas durante aquella Copa del Mundo.
“Costa Rica destacó por la calidad de su fútbol en un nivel tan elevado y se vio favorecido por soportar mejor que otros las altas temperaturas del verano italiano… Además, sabía que Brasil lo haría bien frente a los centroamericanos. Pero las victorias sobre Escocia y Suecia fueron totalmente inesperadas para los ticos. Los escoceses poseen un potencial reconocido, quizás con altibajos, pero siempre juegan bien, incluso frente a los grandes equipos. De Suecia, su propia historia es elocuente”, agregó.
“Los costarricenses aprovecharon su preparación. Muchos países acortaron los programas domésticos para acomodar el entrenamiento de las selecciones nacionales. Esto ayudó a Costa Rica, pues, mientras se preparaba, jugadores de otros países destacados en Europa apenas tuvieron tiempo de abandonar las agotadoras giras del duro programa de sus clubes”, concluyó Bobby Charlton.
Al concluir la primera ronda, la Selección de Costa Rica tenía un partido pendiente ante un difícil adversario, Checoslovaquia, que partía como claro favorito para triunfar en el duelo de segunda fase por los octavos de final en la ciudad italiana de Bari. Los europeos terminaron con el sueño de los ticos en el ’90. Una actuación inolvidable de la Tricolor en el verano italiano, al superar la primera ronda de los grupos y ocupar el puesto 13 entre 24 países. Muy oportuno recordarla con motivo del aniversario 35 de la proeza tica en la Copa Mundial de Italia 1990.

Los simpáticos “hijos” de Colón: Selección de Costa Rica 1990
Pocos creían, en verdad, que el frágil pero simpático Seleccionado de Costa Rica, que se había clasificado para el torneo tan sólo por la lamentada ausencia de México por la adulteración de edades de jugadores juveniles en 1988, durante el Premundial Sub-20 de la Concacaf en Guatemala, pudiera figurar al final de la primera fase en la lista de los 16 mejores equipos del Mundial de Italia ’90, al clasificar en el segundo lugar del grupo C, que fue ganado por Brasil.
Es por ello que Génova –el puerto donde hace casi 574 años nació un tal Cristoforo Colombo, que al trasladarse a España se convirtió en Cristóbal Colón– volvió a descubrir hace más de tres décadas las tierras lejanas de las Américas y adoptó a esa muchachada costarricense, sana, sonriente y bien educada, que ya había despertado un sentimiento similar en un ambiente campestre en el bello pueblecito de Mondoví, en Piamonte, Italia.
Algún edil xeneize –el gentilicio de los nativos de Génova y en fútbol también el sobrenombre del Boca Juniors de Buenos Aires, club fundado por los emigrantes italianos llegados de Génova, a principios del siglo pasado– elaboró un proyecto para invitar a la delegación tica a los festejos del V Centenario de la epopeya del navegante genovés y del encuentro entre las culturas europea y americana, que la ciudad organizó para 1992: una exposición internacional denominada “Cristóbal Colón: la navegación y el mar”, que se realizó del 15 de mayo al 15 de agosto de ese año.
La “Expo Colombina 92” genovesa, constituyó en tres meses una de las más grandes manifestaciones comercial, industrial y científica organizada en Italia desde hace cinco siglos y que atrajo, según los organizadores, a más de 1,7 millones de visitantes de todo el mundo. El costo de la obra, que se inició en 1989, demandó una inversión del Estado italiano por cerca de $550 millones.
Además, “Génova 92” contó con la participación de seis organizaciones internacionales y 48 países, entre ellos Costa Rica, que junto a 20 naciones del Hemisferio organizó el Pabellón multinacional latinoamericano, uno de los más importantes de Génova ’92. El concurso costarricense, como integrante del Instituto Italo Latinoamericano, consistió en una muestra denominada “La Floresta Costarriqueña”, en la cual nuestro país expuso el hábitat que halló Colón cuando arribó en su cuarto viaje, al mostrar una cascada que se precipitaba sobre un riachuelo de poca profundidad en medio de una jungla, con varias especies propias.
Cristóbal Colón, considerado –574 años después– el supremo rey de la gloria al lograr el descubrimiento de América, es hijo de un tejedor nacido en Génova en 1451, según la versión generalmente admitida. Se instaló en Portugal a los 25 años, antes de obtener la protección de Isabel de Castilla, quien en 1492 financió su famosa expedición a las Indias.
El movimiento de simpatía hacia los costarricenses se reflejó ampliamente en los títulos de los periódicos italianos, luego de las victorias conseguidas en Génova ante Escocia (1-0) y Suecia (2-1), y el revés mínimo con Brasil (0-1). En ellos se resaltó la gran actuación de la delegación tica, a pesar de que afirmaron también que pudo salir más airosa de este torneo en el juego de los octavos de final ante Checoslovaquia, que perdió por 1-4, en Bari, Italia.
Sin embargo, según los críticos locales, “su último partido tuvo un final decoroso y digno de los hijos de Colón, para concluir una campaña que superó muy lejos los principales objetivos fijados para el pequeño y simpático equipo que representó a toda la América Central en el Mondiale”.

FUENTES CONSULTADAS: Libro “Aventura Tricolor: Mundial Italia ’90; Historia de la Selección Nacional de Fútbol de Costa Rica”, de Rodrigo Calvo y Mayela Solano (1993); Tomo 2 de los libros “Legionarios”, de la serie coleccionable publicada por el diario “La Nación” (2012). YouTube: Diario “La Nación” y “Somos Agentes de Cambio” de BAC Credomatic (Costa Rica). Fotografías: Las revistas deportivas “Kicker” (Alemania) y “Triunfo” (Costa Rica), la Fedefútbol, la Concacaf, el fotógrafo Luis Castillo Sagot y el archivo de Rodrigo Calvo.

























