Luis Gabelo Conejo se lució hace 30 años y fue la figura de la Selección de Costa Rica, durante la primera fase del Mundial de Italia 1990. Su talento, enormes paradas, oportunas salidas e inolvidable desempeño no sólo llenó de júbilo a los ticos, sino que recibió elogios de la crítica universal (foto revista Kicker/archivo de Rodrigo Calvo).

La imagen retrospectiva se sitúa hace 30 años en Rostov sobre el Don, la ciudad rusa a orillas del río Don y cerca del marzo Azor, 1.500 kilómetros al sur de Moscú, en la antigua Unión Soviética. Tres entusiastas niños practican el fútbol en un parque de árboles altos y de poca hierba, para evocar con gritos a sus ídolos en la portería.

¡Yo soy (Rinat) Dasaev…!, vociferó el primero de los guardametas improvisados.

Mientras uno de ellos imitaba en los remates de Oleg Protasov, delantero centro de la antigua selección soviética, el segundo de los “guardametas” exigía y reclamaba con orgullo.

¡Yo soy Conejo… Yo soy Conejo!

Las secuelas de la histórica hazaña tricolor en el Mundial de Italia 1990, cuando Costa Rica avanzó a la segunda fase de octavos de final luego de vencer 1-0 a Escocia y 2-1 a Suecia, estaban frescas en los mentes de muchachitos, de 11 años, y testigo de ello fue el entonces estudiante Pablo Salazar, nieto del escritor Carlos Salazar Herrera.

Las atrapadas y salidas casi inverosímiles de Luis Gabelo Conejo Jiménez, así como su espiritualidad, le dieron la vuelta al mundo y muy pronto el fornido bigotudo se catapultó al estrellato internacional, a pesar de que muchos especialistas del fútbol lo miraban con compasión hace tres décadas, el 11 de junio del ’90, durante el partido de debut contra Escocia en Génova.

A Luis Gabelo se le registró una primera fase espectacular frente a los escoceses, brasileños y suecos. Su cadena de aciertos e intervenciones de gran mérito se conjugaron en la milagrosa labor de la Tricolor, que se erigió sorpresa del orbe y avanzó a los octavos de final en su debut mundialista.

Entre sus compañeros en el equipo nacional, las mejores calificaciones de los periodistas deportivos se las adjudicó el guardameta de origen ramonense, al ser evaluado por los diarios italianos Tuttosport, de Turín, y La Gazzetta dello Sport, de Milán, así como el periódico francés L’Equipe, de París, y la revista argentina El Gráfico, de Buenos Aires.

Sin embargo, Conejo se privó de disputar el siguiente partido contra Checoslovaquia, por los octavos de final, después de que fue lesionado durante la segunda parte el juego ante los vikingos por el atacante Mats Gren, que fue relevo desde el minuto 34 del peligroso Thomas Brolin y en el 58′, en una apretada ofensiva nórdica, fracturó seriamente al tico, quien continuó jugando hasta el minuto 90 a pesar del fuerte dolor.

En la concentración de la Tricolor se respiraba preocupación por la lesión de Luis Gabelo Conejo, luego de eliminar a Suecia en la primera fase. Esta imagen de hace 30 años refleja el tratamiento que recibía del Dr. Carlos Palavicini para tratar de recuperarlo. Horas después se anunció que no podía jugar ante Checoslovaquia (archivo de Rodrigo Calvo).

Pero el temor tico no residía en esa época al historial del duro oponente, sino en la contusión de su máxima figura en la portería. En los siguientes días, el el Dr. Carlos Palavicini, médico de la delegación tica, comprobó que Luis Gabelo externaba mucho dolor, que ameritó que le tomaran varias placas. Aquel traumatismo muscular se impuso y no pudo actuar tres días después ante los checos en los octavos de Bari, Italia. Su lugar lo ocupó el guardameta Hermidio Barrantes, del Municipal Puntarenas.

A partir de que Luis Gabelo Conejo hizo historia en Italia 1990, como uno de los mejores guardametas del Mundial, su nombre sigue despertando admiración y el embrujo de sus mejores épocas como futbolista, luego de que fuera contratado en España por el Albacete Balompié , con el que jugó en dos períodos (1990-1992 y 1993-1994), y finalmente con el Herediano (1996), hasta su retiro definitvo de este deporte en 1994.

A partir de que se vinculó a la Federación Costarricense de Fútbol como preparador de porteros de las distintas selecciones nacionales, a nivel mayor, olímpico y menor, en las ramas masculinas y femeninas, su figura carismática resalta en múltiplos países al asistir a torneos mundiales y continentales, cuando es abordado para entrevistas con la prensa deportiva y para la firma de autógrafos o la pose clásica en fotos con los aficionados. Un personaje muy querido que “nació” durante el Mundial de Italia 1990.

“Es interesante y bonito que la gente le tenga ciertos cariño siendo ya un jugador retirado. Por la trascedencia que tuve en Italia 90 uno tiene la obligación de representar al país. Yo lo experimenté mucho en Suramérica y, por ejemplo, al cubrir compromisos en la Federación con el alcalde de Waldorf durante el Mundial de Alemania 2006”, revivió en una entrevista que concedió en el 2012. Hoy tiene 60 años y continúa en la Fedefútbol.

“OTRO MILAGRO DE COSTA RICA”

Tras la histórica clasificación a la segunda ronda de octavos de final, gracias al triunfo 2-1 sobre Suecia, los principales diarios locales en Roma, Turín y Génova se deshicieron en elogios para los costarricenses, criticaron al árbitro yugoslavo Zoran Petrovic por dejar pasar un claro penal a Claudio Jara a los 35′, que le favorecía al Sele y resaltaron la educación de los ticos.

Estos fueron algunos de los titulares, hace 30 años: “Costa Rica hace otro milagro”. “Ganó un sitio en la historia”. “El huracán Bora sopla sobre el Mondiale”. “La humilde Costa Rica pudo tocar el cielo con un dedo”. “¡Qué humillación para Suecia! En su rabia de invasor solitario, que asiste melancólico al desastre con un sombrero vikingo más caricaturesco que nunca, quedó ilustrada la decepción de todo un país”.

Este reconocimiento unánime de la prensa italiana, acostumbrada a enaltecer a los mejores jugadores del mundo y a uno de los campeonatos nacionales más caros y más exigentes del planeta-fútbol, fue una de las mayores distinciones que un país y un futbolista tico pudo tener, gracias a sus cualidades balompédicas y humanas demostradas durante la cita universal de Italia ’90. Las palmas se las llevó el equipo de Costa Rica.

Tuttosport, por ejemplo, habló a todo lo ancho de una página del “Milagro, Costa Rica”, con calificaciones de 7 sobre 10 para Gabelo, Flores, Cayasso y Medford, como las principales figuras, mientras que los suecos no merecieron una nota mayor de 6. A su vez, La Gazzetta dello Sport se sumó a “la gran fiesta de la escuadra de Milutinovic” y varias de sus principales calificaciones fueron para Gabelo, 7.41; Flores, 6.41 y Medford, 8, la puntuación más alta para un jugador en la primera fase.

El mismo diario publicó –una vez que los equipos habían cumplido tres partidos– la Selección ideal del torneo, que incluía a dos costarricenses: GABELO CONEJO (Costa Rica, 7.41 puntos); Bergomi (Italia, 6.74), Ferri (Italia, 6.66), Wright (Inglaterra, 6.75) y Brehme (Alemania, 7); Grun (Bélgica, 7), Matthäus (Alemania, 7.24), Scifo (Bélgica, 7.16) y Giannini (Italia, 6.91); HERNÁN MEDFORD (Costa Rica, 8) y Schillaci (Italia, 7.16). ¡Otro gran reconocimiento!

El diario italiano “La Stampa”, de Turín, ubicó a los costarricenses Luis Gabelo Conejo y Claudio Jara en el equipo de la primera fecha del Mundial de Italia 1990, luego de derrotar 1-0 a Escocia en su debut por el grupo C (archivo de Rodrigo Calvo).

Algo similar se presentó desde la primera jornada del Mundia Italia ’90, cuando el inesperado triunfo 1-0 sobre Escocia conmocionó al mundo futbolístico, dos seleccionados ticos aparecieron en el equipo ideal del diario local La Stampa, de Turín. Ellos fueron el mismo Luis Gabelo Conejo y el atacante Claudio Miguel Jara, junto a los italianos Giuseppe Bergomi y Franco Baresi, los brasileños Alemão y Careca, los alemanes Andreas Brehme y Lothar Mattäus, el austríaco Robert Pecl, el sueco Jonas Thern, el rumano Marius Lacatus y el árbitro galo Michel Vautrot.

“La sorprendente Costa Rica” tuvo otro halago importantísimo para su historial. En la clasificación de la primera etapa del Mundial del trofeo del francés L’Equipe y el italiano La Gazzetta dello Sport, los principales diarios deportivos de Francia e Italia, Luis Gabelo Conejo “amenizó el baile” y se ubicó en el primer puesto de todo el certamen, con un promedio de calificación de 7,42. El arquero nacional superó al alemán Lothar Matthäus, en la segunda posición de la tabla con 7,25; al belga Enzo Scifo, tercero con 7,17, y a 254 jugadores más.

En el premio “L’Equipe-La Gazzetta” también se incluyeron a los costarricenses Róger Flores (6,42), en la casilla 50; Juan Cayasso (6,08), en el puesto 124; Héctor Marchena (6,0), en el 143; Claudio Jara (6,0), en el 144; German Chavarría (5,83), en el 185; Rónald González (5,75), en el 194; Mauricio Montero (5,75), en el 195; José Carlos Chaves (5,75), en el 196; Oscar Ramírez (5,66), en el 216 y Róger Gómez (5,42), en el 243.

Dentro del mismo trofeo de los prestigiosos medios europeos se divulgó, asimismo, el equipo ideal del campeonato, en el cual aparecía un costarricense: GABELO CONEJO (Costa Rica); Bergomi (Italia), Popescu (Rumania), Hasek (Checoslovaquia) y Brehme (Alemania); Giannini (Italia), Scifo (Bélgica), Matthäus (Alemania) y Sheddy (Irlanda del Norte); Lacatus (Rumania) y Völler (Alemania).

Pero ahí no termina todo… Hace 30 años, los técnicos de la FIFA alabaron la gran actuación tica en la Copa Mundial y resaltaron, por otro lado, que una gran experiencia fue la reducida predisposición de los equipos al riesgo, salvo en los casos de Costa Rica e Inglaterra, que lograron dar vuelta al tanteador después de encontrarse en desventaja. Los ticos ante Suecia (2-1), en la primera fase, y los ingleses contra Camerún (3-2), en cuartos de final.

Luis Gabelo Conejo encabezó el equipo ideal y la lista de toda la primera fase del Mundial Italia 1990, en el trofeo de los prestigiosos diarios europeos “L’Equipe” y “La Gazzetta dello Sport”. Obtuvo el mejor promedio de calificación del torneo, superior al alemán Lothar Matthäus y al belga Enzo Scifo (archivo de Rodrigo Calvo).

Asimismo, Costa Rica, junto al impresionante Camerún, fue declarada una de las grandes sorpresas de la Copa del Mundo. Nuestro país se había clasificado para la segunda fase de los octavos de final en su primera participación en un Mundial, después de derrotar a dos potentes selecciones europeas, Escocia y Suecia, y con los mismos resultados que obtuvo en su momento el campeón del grupo, Brasil: 1-0 a Escocia y 2-1 a Suecia. Asimismo, fue el primer equipo de la Concacaf en pasar la primera fase de un torneo realizado en el Viejo Continente, desde que Cuba lo consiguió en el lejano Mundial de Francia 1938.

El comentarista y columnista Robert Bobby Charlton, leyenda inolvidable del fútbol inglés y campeón mundial en 1966, ponderó bellas expresiones sobre nuestra actuación mundialista. “Por ser debutante absoluto, Costa Rica ciertamente me tomó fuera de onda y, sin duda, es una de las agradables sorpresas de la primera ronda de la Copa Mundial, junto a Camerún. Esta pequeña nación que ha mostrado fútbol excelente en este nivel, ganó dos encuentros y pasó a la segunda fase, un logro formidable. Pensé en que todo estaba previsto para atrapar a los costarricenses, pero tuvieron su momento, algo mejor que su momento”, comentó Charlton en sus columnas para diarios del mundo, escritas durante aquella Copa del Mundo.

“Costa Rica destacó por la calidad de su fútbol en un nivel tan elevado y se vio favorecido por soportar mejor que otros las altas temperaturas del verano italiano…Además, sabía que Brasil lo haría bien frente a los centroamericanos. Pero las victorias sobre Escocia y Suecia fueron totalmente inesperadas para los ticos. Los escoceses poseen un potencial reconocido, quizás con altibajos, pero siempre juegan bien, incluso frente a los grandes equipos. De Suecia, su propia historia es elocuente”, agregó.

“Los costarricenses aprovecharon su preparación. Muchos países acortaron los programas domésticos para acomodar el entrenamiento de las selecciones nacionales. Esto ayudó a Costa Rica, pues, mientras se preparaba, jugadores de otros países destacados en Europa apenas tuvieron tiempo de abandonar las agotadoras giras del duro programa de sus clubes”, concluyó Bobby Charlton.

Al concluir la primera ronda, Costa Rica tenía un partido pendiente ante un difícil adversario, Checoslovaquia, que partía como claro favorito para triunfar en el duelo de segunda fase por los octavos de fina, tema de nuestros siguientes artículos este martes 23 de junio, cuando se cumplen el aniversario 30 de la proeza tica en la Copa Mundial de Italia 1990.

Luis Gabelo Conejo fue hace 30 años la figura de Costa Rica en el Mundial de Italia 1990 y hoy, a sus 60 años, es preparador de porteros de Selecciones Nacionales (fotos Fedefútbol).

Los simpáticos “hijos” de Colón

Pocos creían, en verdad, que el frágil pero simpático seleccionado de Costa Rica, que se había clasificado para el torneo tan sólo por la lamentada ausencia de México por adulteración de edades de jugadores juveniles, pudiera figurar al final de la primera fase en la lista de los 16 mejores equipos del Mundial de Italia ’90, al clasificar en el segundo lugar del grupo C, que fue ganado por Brasil.

Es por ello que Génova, el puerto donde hace casi 570 años nació un tal Cristoforo Colombo, que al trasladarse a España se convirtió en Cristóbal Colón, volvió a descubrir hace tres décadas las tierras lejanas de las Américas y adoptó a esa muchachada costarricense, sana, sonriente y bien educada, que ya había despertado un sentimiento similar en un ambiente campestre en el bello pueblecito de Mondoví, en Piamonte.

Algún edil xeneize (el gentilicio de los nativos de Génova y en fútbol también el sobrenombre del Boca Juniors de Buenos Aires, club fundado por los emigrantes italianos llegados de Génova, a principios del siglo pasado) elaboró un proyecto para invitar a la delegación tica a los festejos del V Centenario de la epopeya del navegante genovés y del encuentro entre las culturas europea y americana, que la ciudad organizó para 1992: una exposición internacional denominada “Cristóbal Colón: la navegación y el mar”, que se realizó del 15 de mayo al 15 de agosto de ese año.

La “Expo Colombina 92” genovesa, constituyó en tres meses una de las más grandes manifestaciones comercial, industrial y científica organizada en Italia desde hace cinco siglos y que atrajo, según los organizadores, a más de 1,7 millones de visitantes de todo el mundo. El costo de la obra, que se inició en 1989, demandó una inversión del Estado italiano por cerca de $550 millones.

Además, “Génova 92” contó con la participación de seis organizaciones internacionales y 48 países, entre ellos Costa Rica, que junto a 20 naciones del Hemisferio organizó el Pabellón multinacional latinoamericano, uno de los más importantes de Génova ’92. El concurso costarricense, como integrante del Instituto Italo Latinoamericano, consistió en una muestra denominada “La Floresta Costarriqueña”, en la cual nuestro país expuso el hábitat que halló Colón cuando arribó en su cuarto viaje, al mostrar una cascada que se precipitaba sobre un riachuelo de poca profundidad en medio de una jungla, con varias especies propias.

Cristóbal Colón, considerado –casi 570 años después– el supremo rey de la gloria al lograr el descubrimiento de América, es hijo de un tejedor nacido en Génova en 1451, según la versión generalmente admitida. Se instaló en Portugal a los 25 años, antes de obtener la protección de Isabel de Castilla, quien en 1492 financió su famosa expedición a las Indias.

El movimiento de simpatía hacia los costarricenses se reflejó ampliamente en los títulos de los periódicos italianos, luego de las victorias conseguidas en Génova ante Escocia (1-0) y Suecia (2-1), y el revés mínimo con Brasil (0-1). En ellos se resaltó la gran actuación de la delegación tica, a pesar de que afirmaron también que pudo salir más airosa de este torneo en el juego de octavos de final ante Checoslovaquia, que perdió 1-4, en Bari.

Sin embargo, según los críticos locales, “su último partido tuvo un final decoroso y digno de los hijos de Colón, para concluir una campaña que superó muy lejos los principales objetivos fijados para el pequeño y simpático equipo que representó a toda la América Central en el Mondiale”.

La página de Facebook de la Concacaf le dedicó esta imagen antes del Mundial 2018 en Rusia a la Selección de Costa Rica, al recordar su exitosa participación en la Copa de Italia 1990; sin embargo, se equivocó al precisar la segunda ronda a la que se clasificó hace 30 años: puso cuartos de final, cuando en realidad fue octavos de final (foto Facebook de la Concacaf).

FUENTES CONSULTADAS: Libro “Aventura Tricolor: Mundial Italia ’90; Historia de la Selección Nacional de Fútbol de Costa Rica”, de Rodrigo Calvo y Mayela Solano (1993); Tomo 2 de los libros “Legionarios”, de la serie coleccionable publicada por el diario “La Nación” (2012). YouTube: TUDN (Estados Unidos) y diario “La Nación” (Costa Rica). Fotografías: Revista “Kicker” (Alemania), Fedefútbol, Concacaf y archivo de Rodrigo Calvo.

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Tiene 41 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).