Como consecuencia de la participación tica en el Campeonato Mundial de Italia 90, hace tres décadas, seis jugadores costarricenses integraron selecciones de estrellas, enlistados entre los futbolistas de más renombre en el gran mundo del balón en aquel momento.

Dos juegos de despedida, uno de beneficencia, otro de maestros y uno de homenaje, fueron los encuentros en los que participaron los mundialistas Róger Flores, Oscar Ramírez, Luis Gabelo Conejo, Hernán Medford, Ronald González y Roy Myers. Flores –capitán del seleccionado nacional–, González y Medford fueron los más convocados, pues estuvieron presentes en dos de estos partidos.

Años antes sólo Enrique Rivers formó parte de un conjunto de astros latinoamericanos por escasos diez minutos, al salir lesionado de una rodilla, en un encuentro benéfico en Los Ángeles, Estados Unidos, ante el Guadalajara de México. El partido concluyó 2-1 a favor del equipo de estrellas, el 26 de diciembre de 1984.

En agosto de 1990, Óscar Ramírez y Róger Flores jugaron para la Selección del Resto del Mundo ante el Puebla de México, en Los Ángeles (foto archivo de Rodrigo Calvo).

En los años 70, se presentaron dos invitaciones similares que no se concretaron porque los clubes de entonces, Alajuelense y Saprissa, negaron el permiso correspondiente. Esto sucedió con Walter Elizondo (en dos ocasiones), Edgar Marín, Asdrúbal “Yuba” Paniagua, Fernando “Príncipe” Hernández y Roy Sáenz, quienes en 1972 fueron convocados para integrar una Selección de la CONCACAF que jugó en la Minicopa de Brasil, pero no pudieron asistir.

La primera cita tras Italia 1990 se dio el 14 de agosto en el Coliseo de Los Ángeles, California, Estados Unidos, con la presencia de Róger Flores y Oscar Ramírez para participar en una Selección del Resto del Mundo y enfrentar al Puebla de México.

El juego en beneficio de la “World Children’s Transplant Fund” (Fundación Mundial de Transplantes de Niños), terminó con empate 2-2, ante 21000 personas, con dos goles del colombiano Freddy Rincón (Resto del Mundo) y uno de los chilenos Jorge Aravena y Carlos Roblete (Puebla).

Este primer combinado –conducido por el argentino Carlos Salvador Bilardo y el yugoslavo Bora Milutinovic- fue prácticamente una Selección de América, reforzada por los cameruneses Róger Millá y Stephen Tataw y el rumano Michael Klein. Flores jugó todo el encuentro, de lateral derecho, mientras que Ramírez lo hizo durante 75 minutos. Ambos tuvieron una destacada actuación, sobre todo Flores, quien apoyó mucho por el sector derecho e hizo sentir su jerarquía.

Maestros del fútbol

Róger Flores volvió a alistar maletas en noviembre, para jugar el 17 con los “Maestros del fútbol de América”, en Tokio, Japón, junto a Luis Gabelo Conejo. Enfrentaron a un seleccionado de veteranos europeos y ganaron por 4-2, con desempeños sobresalientes de Zico, anotador de dos goles y Mario Kempes, de uno y declarado el mejor del partido. Sócrates también convirtió para América y Alessandro Altobelli y Hansi Müller hicieron los de Europa.

Esta vez Flores ingresó en la segunda etapa, a los 46’, acompañando al uruguayo Hugo de León por el centro y no tuvo muchas dificultades para controlar el juego ofensivo de jugadores como el alemán Karl-Heinz Rummenigge, el camerunés Róger Millá y el francés Didier Six.

El arquero Luis Gabelo Conejo ingresa al terreno de juego del Estadio Olimpico de Tokio, Japón, previo al Juego de Maestros entre América y Europa, que los primeros ganaron 4-2 el 17 de noviembre de 1990 (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Por su parte, Gabelo Conejo jugó el primer tiempo, recibió un gol del italiano Altobelli y realizó un gran papel, sobre todo en una jugada donde se rifó el físico a los pies de Rummenigge, a quien arrebató el esférico en gran forma.

Flores recordó que fue un juego tranquilo, donde sus compañeros casi no se hablaron, dada la sincronía para jugar casi sin mirarse. Ambos fueron felicitados por los organizadores nipones y de una vez recibieron invitación para estar presentes en la edición de 1991.

Lo curioso de este encuentro fue que en él participaron extraordinarias figuras de América y Europa, recién retiradas y activas, pero todos arriba de los 30 años. Con esta edad, Gabelo fue precisamente el futbolista más joven del partido, observado por 41000 espectadores.

 El juego fue muy beneficioso para los ticos, no sólo por la imagen que dejaron en Tokio, sino porque ambos recibieron un incentivo económico de $5000 (más de medio millón de colones), más algunos regalos e implementos deportivos.

En noviembre de 1990, Róger Flores y Luis Gabelo Conejo jugaron con los “Maestros de Fútbol de América” ante un seleccionado de veteranos europeos. Ahí, bajo la dirección de Carlos Salvador Bilardo, compartiron camerino con figuras como Zico, Mario Kempes, Júnior y Sócrates (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Cuando regresaron de Zagreb a Costa Rica, para sus vacaciones de fin de año, Ronald González y Hernán Medford pudieron atender una invitación para jugar el 18 de diciembre en el partido de despedida al legendario arquero inglés Peter Shilton, de 41 años, en el estadio londinense “White Hart Lane”.

Según recuerda Medford, él estaba para salir de titular, pero llegaron retrasados y tuvo que esperar al segundo tiempo para salir al campo y enfrentar con un combinado mundialista a la Selección inglesa, de la que Shilton cuidó su marco en 125 ocasiones.

Ronald González, entretanto, ingresó en los últimos 30 minutos. Ambos tuvieron una actuación aceptable, en un combinado que no funcionó bien ante la potencia de los ingleses, quienes al término del primer período ganaban 2-0. El final del juego, visto sólo por 12.000 aficionados, registró un marcador de 4-0, con tantos de Gary Lineker, Le Tissier, Paul Gascoigne y Kevin Keegan.

Pese a la derrota, la experiencia fue significativa para los dos jóvenes costarricenses, quienes, dirigidos por el alemán Franz Beckenbauer, fueron convocados junto a estrellas como los cameruneses N’Kono y Millá, el rumano Hagi, el belga Gerets, el francés Platini, el argentino Ardiles y el colombiano Valderrama.

El 25 de setiembre de 1991; el honor le correspondió nuevamente a Hernán Medford, quien, a los 23 años, intervino en un partido en homenaje al ex astro José Dirceu Guimaraes, el jugador brasileño que vistió más camisetas en el calcio italiano, con el Verona, Nápoli, Ascoli, Como y Avellino, entre 1982 y 1987. Se enfrentaron el Nápoli 1983-90 y una selección de estrellas mundiales, choque que ganó este último por 3-1, en el estadio San Paolo, de Nápoles, Italia.

En esa ocasión (poco antes de firmar contrato por un año con el Rayo Vallecano, de la Segunda División española), Hernán tuvo un gran desempeño hasta el punto de que fue escogido como el mejor jugador del encuentro, al anotar el primer gol y servir el segundo a su excompañero del Dinamo Zagreb, el croata Davor Suker; el tercero del combinado mundial fue un autogol, mientras que el tanto de honor del Nápoli fue obra del propio Dirceu.

Entre los compañeros de Medford, quienes fueron dirigidos por el ex capitán brasileño Carlos Alberto, figuraron los colombianos René Higuita y Carlos Valderrama, los brasileños Casagrande y Pedrinho, y el goleador yugoslavo Suker. Por su parte, en el Nápoli destacó la presencia de Careca y, por supuesto, de Dirceu. Días más tarde, el alero nacional ponderó este nuevo desafío profesional en su corta carrera deportiva.

“Fue una enorme experiencia intervenir en la despedida de un gran jugador como Dirceu, quien después, durante una cena, me felicitó y dijo que estaba muy contento por mi actuación. Fui elegido el mejor jugador de este partido, que fue visto por todo Italia, a través de la televisión. La prensa habló de mí y esto es importante porque me abre la posibilidad de algún día estar en el mejor mercado de futbolistas del mundo, como es el italiano”, dijo Medford aquella vez; dos años después militó en el Foggia, de la Serie A del calcio.

Luis Gabelo Conejo (izquierda), portero del equipo de Maestros de América, corta un centro que pretendía el atacante de los Maestros de Europa, el alemán Karl-Heinz Rummenigge, el 17 de noviembre de 1990 en Tokio, Japón (foto archivo de Rodrigo Calvo).

El 16 de julio de 1992, el habilidoso Roy Myers, enfincado en el Peñarol de Montevideo, tuvo el honor de integrar un combinado de figuras extranjeras que militan en clubes de Uruguay para enfrentarse al seleccionado local de Luis Cubilla, en un partido de homenaje a los que se consagraron en los torneos olímpicos de París 1924 y Amsterdam 1928 y los campeonatos mundiales de 1930 y 1950. Myers participó en el segundo tiempo del juego que Uruguay ganó 2-0, con goles de José Montelongo y Claudio Morena.

Además de Roy Myers, en la oncena foránea -dirigida por el ecuatoriano Alberto Spencer, otrora glorioso goleador del Peñarol- estuvieron el panameño Armando Dely Valdez, su hermano Julio César, el brasileño Luiz Piva y los argentinos Antonio Vidal González, Claudio Biaggio, Marcelo Asteggiano, Fabián Itabel y José Percudani, entre otros. El también delantero tico Javier Vicente Wanchope no actuó en el encuentro, debido a que su club, el Nacional de Montevideo, no le concedió el permiso correspondiente.

Por último, en 1995, el defensor Rónald González volvió a ser convocado a una selección mundial. El 30 de agosto de aquel año, el tico jugó 60 minutos con la selección de América, que goleó 5 a 1 al Resto del Mundo, en encuentro amistoso disputado en Tokio, Japón.

Lo importante de todo esto fue que los jugadores ticos empezaron a ser tomados en cuenta en estos espectáculos, en los cuales el balompié nacional ganó imagen y los futbolistas se proyectaron con buen suceso a los ojos del mundo. Italia 90 fue la vitrina para exhibir nuestro fútbol. No sólo colocarnos jugadores en las ligas europeas y americanas, sino que los nombres de nuestros futbolistas empezaron a sonar entre las listas de figuras invitadas para grandes acontecimientos. De esta forma, logramos colocar estrellas en el firmamento del fútbol.

En agosto de 1990, Róger Flores integró como lateral derecho la Selección del Resto del Mundo que se enfrentó al Puebla de México, en un amistoso que finalizó 2-2 en Los Ángeles, Californai, Estados Unidos (foto archivo de Rodrigo Calvo).
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Tiene 41 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).