El seleccionado de Estados Unidos que perdió 6-1 contra el de Argentina, posterior subcampeón mundial, en duelo que se disputó en fase de las semifinales, en la primera Copa del Mundo de Fútbol en 1930. Arriba –de izquierda a derecha–: Phil Slone, Arnold Oliver, Jimmy Gallagher, Alexander "Alex" Wood, James "Jim" Douglas, George Moorhouse, Raphael "Ralph" Tracy, Andrew "Andy" Auld y James Gentle Jr. Abajo: James "Jim" Brown, William "Bill" Gonsalves, Bertram "Bert" Patenaude, Thomas "Tom" Florie y Bartholomew "Bart" Mc Ghee (foto Federación de Fútbol de Estados Unidos / archivo de Rodrigo Calvo).

Cuando la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) designó al país organizador de la primera Copa Mundial, Uruguay empezó las gestiones diplomáticas para conseguir la mayoría de adhesiones para que intervinieran con un seleccionado en la competencia inaugural de 1930.

Una de esas invitaciones charrúas les llegó por escrito a los representantes de Norteamérica, el Caribe y Centroamérica en marzo de ese año. En aquella época no existía un organismo que agrupara a las naciones del área, como existe actualmente con la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe (Concacaf), que se fundó hasta el año de 1961.

Tanto México como Estados Unidos aceptaron el desafío y decidieron enviar un equipo de futbol a aquel histórico primer Campeonato del Mundo. También fue invitada Costa Rica a la competencia universal, pero su dirigencia la rechazó pues no tenía contenido económico ni organización para emprender la aventura por barco.

La Selección de México que se enfrentó a la de Chile y fue goleada 3-0 en su segundo juego en la historia de los Mundiales, el 16 de julio de 1930 en el Estadio Parque Central, de Montevideo, Uruguay. Los aztecas eran dirigidos por el entrenador español Juan Luqué de Serralonga (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Los primeros pasos de México y su viaje en barco

En aquel tiempo, México nombró en primer término como seleccionador nacional al doctor Martínez Cuétara, quien a su vez escogió a las mejores atracciones que había en aquella oportunidad en el balompié azteca.

Como el España FC no aportaría jugadores al equipo nacional, se le dio una especie de premio de consolación al designar como entrenador del equipo nacional a un pintoresco personaje, Juan Luqué de Serralonga, español de origen, entonces de 48 años y antiguo entrenador del club albinegro España y también del Omega de Cuba. Conocido futbolísticamente como Juanito, el técnico del Tri fue portero del Cádiz y el Sevilla antes de ir al banquillo.

Para financiar el desplazamiento en barco hasta Montevideo, capitán de Uruguay, se pudieron recaudar fondos con festivales en sociedades como el club España, el Centro Asturiano y el Reforma. Del mismo modo, hubo partidos benéficos de exhibición y aportes modestos por parte de algunas secretarías de estado en México.

Aquella selección fue “preparada a conciencia, con tiempo”, según escribió el historiador Carlos F. Ramírez en el libro Selección Nacional de México en las Copas del Mundo (1986). Incluyó a veteranos como Rafael Récord Garza Gutiérrez, Manuel Chaquetas Rosas y Juan Carreño, con jóvenes como Óscar Bonfiglio, Manuel Mapache Rodríguez, Luis Pichojos Pérez y Roberto Gayón, de origen costarricense.

Tras disputar partidos de preparación y una vez que los jugadores del Marte (Bonfiglio, Rodríguez y López) consiguieron la anuencia de sus jefes en la Secretaría de Guerra y Marina, la Selección de futbol de México partió en junio de 1930 al puerto de Veracruz, para continuar el viaje hasta Nueva York, Estados Unidos.

De ahí se embarcó en el vapor Panamérica, con escala de Río de Janeiro, Brasil, donde entrenó en la cancha del Botafogo. De tierras brasileñas se viajó con rumbo al objetivo principal: Montevideo, Uruguay.

Estados Unidos con selección de locales y extranjeros

Por su parte, la delegación de Estados Unidos llevó a 17 futbolistas al primer Mundial de la historia, la misma cantidad que México. Once de sus jugadores nacieron en su propio territorio y el resto eran de origen extranjero. Dicho plantel llevó como el manager a William Cummings, como el director técnico a Robert Bob Miller –un escocés que jugó con el Celtic de Glasgow– y como entrenador a Jack Coll.

En aquel entonces, el futbol soccer estadounidense estaba plagado de profesionales procedentes de Inglaterra, Escocia e Irlanda; entre los más destacados figuraron los escoceses James Jim Brown, Bartholomew Bart Mc Ghee y Jimmy Gallagher.

La figura del equipo norteamericano era William Bill Gonsalves, de origen portugués, quien capitaneó a Estados Unidos en aquella Copa del Mundo en 1930, labor que repitió para la Copa de 1934 en Italia. Se le conoció como “El Gran Bertha”, “el Babe Ruth del fútbol” y más cariñosamente como “Viejo patas de piano”, por sus piernas que parecían de roble.

Bill nació en Estados Unidos en 1908, poco después de que sus padres llegaron de las islas portuguesas de Madeira. A los 17 años ya jugaba como profesional con equipos de Boston y Fall River. Su carrera de 27 años incluye seis títulos en la década de los 30, tres subcampeonatos en ese mismo período y dos cetros más en los años 40, dentro de sus recuerdos más importantes.

Cuando jugó con el Fall River FC en partidos amistosos contra los Rangers de Glasgow, Escocia, en series que se empataron dos veces en 1928 y 1930, recibió una oferta para jugar con el club europeo de parte de su administrador, Willy Waley. Pero Gonsalves la rechazó. “El Campeonato Mundial estaba en mi joven mente y de todas maneras ganaba más de lo que los Rangers me iban a pagar”, revivió en la revista estadounidense Soccer Corner, en marzo de 1977.

Por fin, el martes 1° de julio de 1930, México y Estados Unidos se convirtieron en las primeras delegaciones en arribar a la capital uruguaya, que soportaron un intenso frío, típico del invierno que impera normante en julio en el hemisferio sur.

Cara y cruz en el Mundial uruguayo

A México le correspondió formar parte del Grupo 1 del Mundial ’30, en compañía de los seleccionados de Francia, Chile y Argentina, ante las que obtuvo la eliminación directa tras sumar tres derrotas al hilo, que lo envió al sótano del sector y del torneo, el puesto 13.

Los aztecas debutaron en la competencia mundialista contra Francia, el 13 de julio de 1930, en la cancha de Pocitos, del club Peñarol. Antes del juego, en el hotel, el técnico ibérico Luqué de Serrallonga le dio un discurso emotivo al plantel: le habló de sus familias en México, del público que esperaba su actuación, del fervor patrio y le puso el himno nacional en un vitrola. Un masajista uruguayo que se contrató, de apellido Tramagglia, le replicó al estratega: “¡Qué macana, ché, si no los llevás a la guerra, es solo un match de futbol!”.

Pero la realidad apareció sobre la cancha. Los galos golearon 4-1, aún cuando la defensa mexicana fue lo mejor del equipo. Además, Francia se quedó sin el portero Alexis Thépot, quien se lesionó al minuto 25 –la primera baja de la historia de los Mundiales– y fue reemplazado en el marco por el defensa Augustin Chantrel, ya que los cambios no se conocían en aquel entonces. Los aztecas acusaron bravura, pero falta de sentido estratégico sobre la cancha, fueron superados por un rival muy experimentado. Juan Carreño hizo el único gol mexicano frente a los galos.

Desmoralizados por la primera derrota, México sufrió tres días después por la lluvia copiosa y el frío de tres grados al enfrentar a Chile, en el Parque Central, del club Nacional de Montevideo. La defensiva ahora jugó mal y el Tri sucumbió ante los chilenos sin poder anotar un solo gol, al caer por 3-0.

Y el 19 de julio del ’30, en el recién inaugurado estadio Centenario de Montevideo, los aztecas se despidieron contra Argentina, ante 42.100 espectadores en las tribunas. Cayó por 6-3, con tres tantos para los albicelestes de Guillermo Stábile, el goleador del Mundial con ocho tantos, y tres penales sancionados por el juez boliviano Ulises Saucedo –no era un arbitro profesional, sino el entrenador de Bolivia–, uno de los cuales fue atajado por el arquero mexicano Oscar Bonfiglio al famoso ariete Fernando Paternoster. El costarricense Roberto Gayón anotó un golazo de descuento en el marcador, cuando se jugaba el minuto 75.

“Guardo buenos recuerdos del grupo que fue al primer Mundial de Montevideo. No estábamos muy conjuntados, pues había jugadores de varios equipos y nuestro técnico, Juan Luqué, era muy simpático, pero poco conocedor del futbol. Además nos tocó contra equipos muy fogueados internacionalmente, como Francia y Argentina”, fue el testimonio que brindó Bonfiglio en 1986.

Estados Unidos registró un mejor rendimiento que México en la primera Copa Mundial de 1930. El “Equipo de las Barras y las Estrellas” logró avanzar en el primer puesto del grupo 4 al doblegar fácilmente a Bélgica y a Paraguay, ambos partidos por 3-0. Su ariete, Bertram Bert Patenaude, anotó ante los guaranínes el primer triplete de goles en la historia de los Mundiales, que aseguraron el pase de Estados Unidos a la siguiente ronda de semifinales.

Precisamente, Patenaude fue compañero de Bill Gonsalves en el Fall River FC y se convirtió en el primer astro del goleo estadounidense en los Campeonatos Mundiales de la FIFA al marcar cuatro tantos en estos partidos de la primera fase, tres de los cuales se los marcó en un solo encuentro a los paraguayos. Luego su compañero, James Jim Brown, le anotó el gol del honor a Argentina en la ronda de las semifinales.

El recuerdo del lejano partido del año ’30 contra los argentinos fue motivo de amplio comentario por parte de Gonsalves, en 1977. “Nos trataron muy mal. Nuestro defensa central, (Raphael) Ralph Tracy, tuvo que ser sacado del campo con una pierna quebrada, a los diez minutos del juego. Yo me retrasé para ocupar su oposición. Jugamos con diez hombres (en esa época no había cambios) los siguientes 80 minutos y caímos 6-1”, recordó esa vez.

Y agregó en su relato: “Los argentinos patearon a Andrew Andy Auld en los dientes y él tuvo que jugar con un trapo metido en la boca. Lesionaron a nuestro portero, Jimmy Douglas, en un choque de tiro de esquina, pero el árbitro (el belga John Langenus) no pitó nada. Nos iban ganando solo 1-0 en el primer tiempo, pero en el segundo el piso se nos hundió y nos anotaron cinco goles más para eliminarnos”.

¿Tercer lugar para Estados Unidos o Yugoslavia?

En aquel tiempo, no hubo un partido programado para disputar el tercer y cuarto puestos del certamen universal, luego de que Estados Unidos y Yugoslavia alcanzaran las semifinales.

Por mucho tiempo, varias fuentes aseguraron que Estados Unidos había obtenido el tercer lugar y hasta se aseguró que Yugoslavia no quiso jugar este encuentro. Se añadió, además, que los norteamericanos empataron en puntos con los yugoslavos, pero tuvieron mejor diferencia de goles que los europeos (+1 sobre 0).

Lo cierto es que, en 1930, nadie consideraba al equipo estadounidense como el ganador de la tercera casilla. La FIFA ni siquiera contemplaba un partido de este tipo en el reglamento del torneo.

Por lo tanto, Yugoslavia no podía rechazar disputar un duelo por el tercer puesto, al punto que el organismo rindió homenaje a Yugoslavia en la ceremonia final e interpretó el himno de ese país, al ubicarlo en el podio tras la final, junto a los himnos de Uruguay y Argentina.

Lo cierto del caso es que, dos años después, en 1932, la FIFA envió 12 medallas a la Asociación Yugoslava de Fútbol al considerar que se quedó con la tercera posición de la primera Copa del Mundo, tras haber perdido contra los eventuales campeones universales. Mucho años más tarde, en la década de 1980, la FIFA comenzó a clasificar a los equipos en los Mundiales de Fútbol según los goles marcados y recibidos.

“Era muy difícil ganar en Montevideo, Uruguay, pero lo hicimos bien y quedamos en el tercer lugar en la primera Copa Mundial. Algo extraordinario para un muchacho norteamericano de 22 años”, concluyó Bill Gonsalves su remembranza de la jornada mundialista de 1930.

Antes de regresar a sus países de origen, Estados Unidos y México disputaron encuentros amistosos de carácter internacional en Sudamérica.

Los estadounidenses se presentaron en Brasil. Jugaron contra el Santos diez años antes de que el astro Pelé naciera y ganaron por 5-3. Según Gonsalves, el árbitro pitó después de que Andy Auld logró un sexto tanto. Pero cuando los equipos estaban en el camerino, el juez expresó que el resultado fue 3-3. Y así apareció en los periódicos de Sao Paulo.

Lo mismo le sucedió a Estados Unidos en Río de Janeiro, donde empató 1-1 contra el Botafogo. Hubo otro gol de Bertram Bert Patenaude, pero cuando el balón estaba en el centro del campo, el árbitro anunció que Bert estaba fuera de juego… en un rebote en el horizontal.

Por su parte, México celebró dos partidos amistosos en Lima, Perú. Uno lo perdieron ante el Alianza y el otro lo empataron contra el Universitario de Deportes. De esta manera terminó la primera aventura mundialista del fútbol de Estados Unidos y México, hace más de 95 años, entre julio de 1930.

El arquero azteca, Óscar “Yori” Bonfiglio, no consigue detener la pelota rematada por el delantero argentino, Guillermo Stábile, en uno de los tantos recibidos durante la goleada 6-3 que México sufrió el 19 de julio de 1930, en el Estadio Centenario, de Montevideo, Uruguay. Así cerró México su actuación en el primer Mundial de Fútbol de la historia, cuando ocupó la última posición del certamen con tres derrotas, cuatro goles anotados y 13 recibidos (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Reseña de México y Estados Unidos en el primer Mundial de 1930

Primera edición. Del 13 al 30 de julio de 1930. Montevideo, Uruguay.

PRIMERA FASE

GRUPO N° 1

FRANCIA 4 – MÉXICO 1
Fecha, sede y ciudad:
13 de julio de 1930, en el Estadio Pocitos, de Montevideo, Uruguay.
Goles: Lucien Laurent (19’), Marcel Langiller (40’) y André Maschinot (43’ y 87’), para Francia; Juan Carreño (70’), para México.
Árbitro: Domingo Lombardi (Uruguay).
Asistencia: 4.444 espectadores.

CHILE 3 – MÉXICO 0
Fecha, sede y ciudad:
16 de julio de 1930, en el Estadio Parque Central, de Montevideo, Uruguay.
Goles: Carlos Vidal (3’ y 65’) y autogol del mexicano Manuel Rosas (51’), el primer jugador en anotar en propia meta en la Copa del Mundo.
Árbitro: Henry Christophe (Bélgica).
Asistencia: 9.249 aficionados.

ARGENTINA 6 – MÉXICO 3
Fecha, sede y ciudad:
19 de julio de 1930, en el Estadio Centenario, de Montevideo, Uruguay.
Goles: Guillermo Stábile (8’, 17’ y 80’), Adolfo Zumelzú (12’ y 55’) y Francisco Pancho Varallo (53’), para Argentina. Manuel Rosas (42’ –penal– y 65’) y Roberto Gayón (75’), para México.
Árbitro: Ulises Saucedo (Bolivia).
Detalles: El ariete argentino Guillermo Stábile se convirtió en el segundo anotador de tres goles en un mismo partido del Mundial. Entre tanto, el arquero mexicano Oscar Bonfiglio le detuvo un penal al defensor argentino Fernando Paternóster, al minuto 32. Por su parte, el portero argentino Ángel Bossio le atajó un penal al azteca Manuel Rosas, al 65′; el rebote lo tomó el mismo Rosas para anotar el segundo de los tres goles de México en esa fecha.
Asistencia: 42.100 espectadores.

Posiciones finales del bloque 1: 1) Argentina, con 6 puntos (gol positivo de +6). 2) Chile, con 4 puntos (+2). 3) Francia, con 2 puntos (+1). 4) México, con 0 puntos (-9).

GRUPO N° 4

ESTADOS UNIDOS 3 – BÉLGICA 0
Fecha, sede y ciudad:
13 de julio de 1930, en el Estadio Parque Central, de Montevideo, Uruguay.
Goles: Bartholomew Bart Mc Ghee (23′), Tom Florie (45’) y Bertram Bert Patenaude (69’).
Árbitro: José Bartolomé Macías (Argentina).
Asistencia: 18.346 aficionados.

ESTADOS UNIDOS 3 – PARAGUAY 0
Fecha, sede y ciudad:
17 de julio de 1930, en el Estadio Parque Central, de Montevideo, Uruguay.
Goles: Bertram Bert Patenaude (10′, 15’ y 50’). Así se convirtió en el primer jugador reconocido por la FIFA que marcó un triplete mundialista.
Árbitro: José Bartolomé Macías (Argentina).
Asistencia: 18.306 espectadores.

Posiciones finales del bloque 4: 1) Estados Unidos, con 4 puntos (gol positivo de +6). 2) Paraguay, con 2 puntos (-2). 3) Bélgica, con 0 puntos (-4).

SEMIFINALES

ARGENTINA 6 – ESTADOS UNIDOS 1
Fecha, sede y ciudad:
26 de julio de 1930, en el Estadio Centenario, de Montevideo, Uruguay.
Goles: Luis Monti (20’), Alejandro Scopelli (56’), Guillermo Stábile (69’ y 87’) y Carlos Peucelle (80’ y 85’), para Argentina. James Jim Brown (89’), para Estados Unidos.
Árbitro: John Langenus (Bélgica).
Asistencia: 72.886 aficionados.

URUGUAY 6 – YUGOSLAVIA 1
Fecha, sede y ciudad:
27 de julio de 1930, en el Estadio Centenario, de Montevideo, Uruguay.
Goles: Djordje Vujadinovic (4’), para Yugoslavia. Pedro Cea (18’, 67’ y 72’), Juan Peregrino Anselmo (20’ y 31’) y Victorino Santos Iriarte (61’), para Uruguay.
Árbitro: Gilberto de Almeida Rego (Brasil).
Asistencia: 79.867 espectadores.

TERCER PUESTO

Detalles: No hubo un partido programado para disputar el tercer y cuarto puestos del certamen universal, luego de que Estados Unidos y Yugoslavia alcanzaran las semifinales. Por mucho tiempo, varias fuentes aseguraron que Estados Unidos había obtenido el tercer lugar y hasta se aseguró que Yugoslavia no quiso jugar este encuentro. Se añadió, además, que los norteamericanos empataron en puntos con los yugoslavos, pero tuvieron mejor diferencia de goles que los europeos (+1 sobre 0). Lo cierto es que, en 1930, nadie consideraba al equipo estadounidense como el ganador de la tercera casilla. La FIFA ni siquiera contemplaba un partido de este tipo en el reglamento del torneo. Por lo tanto, Yugoslavia no podía rechazar disputar un duelo por el tercer puesto. Lo cierto es que el organismo envió 12 medallas en 1932 a la Asociación Yugoslava de Fútbol al considerar que se quedó con el tercer lugar, tras haber perdido contra los eventuales campeones.

LA FINAL

URUGUAY 4 – ARGENTINA 2
Fecha, sede y ciudad:
30 de julio de 1930, en el Estadio Centenario, de Montevideo, Uruguay.
Goles: Pablo Dorado (12’), Pedro Cea (57’), Victorino Santos Iriarte (68’) y Héctor Manco Castro (89’), para Uruguay. Carlos Peucelle (20’) y Guillermo Stábile (37’), para Argentina.
Árbitro: John Langenus (Bélgica).
Asistencia: 68.346 aficionados.

Los integrantes de la Selección de Estados Unidos festejan la victoria de 3-0 sobre Paraguay, que se produjo el 17 de julio de 1930, en el Estadio Parque Central, de Montevideo, Uruguay. El triunfo les otorgó el liderato definitivo del grupo 4 del primer Mundial de Fútbol y el boleto histórico a la ronda de semifinales (foto Federación de Fútbol de Estados Unidos / archivo de Rodrigo Calvo).

FUENTES CONSULTADAS: Tomo I del libro “Los Mundiales de Fútbol”, colección del diario “La Nación”, elaborada por Rodrigo Calvo Castro (2010). Revista “La Historia de los Mundiales”, de “El Gráfico” de Argentina (2010). Libro “1.000 cosas que deben saber sobre los Mundiales de Fútbol”, de Juan Ignacio Gallardo y Rafael González-Palencia (2017). Libro “Triunfos y Tristezas del equipo Tricolor: Historia de la Selección Mexicana de Fútbol”, de Roberto García Pimentel, Francisco Forastieri Monasterio y Francisco Javier Sánchez (1995). Reportes de los historiadores Eduardo Mendoza (México) y Sergey Koloskov (Rusia). Video de YouTube: “Leyendas del balón” (México). Fotografías: Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol, el Museo de la FIFA, la Federación de Fútbol de Estados Unidos, y archivo del periodista Rodrigo Calvo.

Previous articleLos anotadores de los primeros goles en cada Mundial
Rodrigo Calvo
Tiene 45 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Entre 2015 y 2017 intervino en el sitio digital "Cronica.cr", y luego desde febrero del 2018 dirige la página web "Buzón de Rodrigo.com". Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1994 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).