
El sitio web “Buzón de Rodrigo” eligió el año pasado a la mejor atleta del 2024 en el deporte costarricense en la figura de Ligia María Madrigal Moya, la experimentada y reconocida escaladora quien conquistó con éxito la impresionante y espectacular hazaña de ascender y poner el Pabellón tricolor en el punto más alto de la superficie del planeta Tierra, el Monte Everest, hasta el último centímetro de una altitud de 8.848,86 metros sobre el nivel del mar (msnm) en Asia.
La conquista de la destacada deportista de aventura sobre este objetivo extraordinario de romper paradigmas en el montañismo se produjo en el amanecer del jueves 23 de mayo del 2024, a las 4:25 a. m. en el horario oficial de Nepal, que era la tarde del miércoles 22 en Costa Rica, las 4:10 p. m. –por la diferencia de más de 12 horas que hay entre ambos países–.
Aquella vez, el Gobierno de Nepal y el Ministerio de Cultura, Turismo y Aviación Civil certificaron en un documento del 5 de julio de ese año que la josefina subió exitosamente el Everest, conocido en el continente asiático como la cumbre de Sagarmatha (“La frente del cielo”), localizada en la cordillera del Himalaya. “Una experiencia que cambió mi vida”, resumió en su Facebook e Instagram.
Ella logró la proeza deportiva no sólo con el desafío físico, mental y emocional que representa, sino también por su significado histórico y al ser un modelo a seguir para las mujeres en el deporte. Todo a consecuencia de que se convirtió en la primera mujer del país y la quinta de Centroamérica en escalar el punto más alto del mundo, después de las guatemaltecas Andrea Melissa Cardona (2010) y Bárbara Padilla (2016); la salvadoreña Alfa Karina Valle (2022); y la hondureña Dora Raudales (2024). Su compatriota, el escazuceño Warner Rojas, había sido el único tico que lo había conseguido hace más de 13 años, el 25 de mayo del 2012.

“¡Hoy se cumple un sueño, el sueño de una mujer, madre, esposa, amiga, luchadora incansable!!! Con el corazón lleno de orgullo, lágrimas, y extrema emoción, queremos como familia oficializar que Ligia es la primera mujer costarricense en alcanzar la cima del mundo!”, escribió ese día su esposo, Federico Escalante, en la cuenta oficial de Instagram, apenas minutos después de que alcanzara el Everest.
“Esto es un gran logro para toda Costa Rica, sobre todo para la mujer costarricense y la mujer deportista. Ligia siempre ha creído mucho en el poder de la mujer y defiende al máximo a todas las mujeres. Creo que Ligia abrió un camino muy grande a todas las mujeres del país, con el mensaje ‘sí se puede’, de que todo lo que una mujer se proponga lo puede lograr”, declaró después en una entrevista para el periódico La Teja.
Apoyada por su marido y un grupo de patrocinadores, Ligia había planeado cinco años atrás una escalada de esta magnitud y desafío inmensos, cuando empezó su preparación física y mental en el alpinismo, llenos de rigurosos entrenamientos, sacrificios personales y un acondicionamiento meticuloso para enfrentar uno de los entornos más hostiles del planeta.
Incluso, el intento de subir al Everest en la edición anterior del 2023 quedó truncada a 800 metros de vencer las comprometidas condiciones climáticas del macizo del Himalaya –el tramo más peligroso y difícil del planeta, conocido como “la zona de la muerte”, que va desde el Campamento 4, ubicado a 8.046 msnm, hasta el techo del mundo–, tras desistir por situaciones de logística, dudas con el suministro de oxígeno y problemas de salud de su guía sherpa nepalí, que no se sintió bien durante ese trayecto final.

“Hay algunas cosas que estaban bajo mi control y otras que no. Lamentablemente lo que evitó que se diera ese último empujón estaba fuera de mi control”, expresó Ligia en aquel momento.
Madrigal regresó al Everest un año después, en mayo del 2024, para cumplir su sueño y escalarlo por completo con muchísimo trabajo silencioso, mentalidad poderosa, disciplina, esfuerzo, dedicación, amor, fe, temple de acero, valentía, sacrificio, resistencia, tenacidad, valor, habilidades técnicas y una atención meticulosa a los detalles.
De esta manera garantizó la seguridad y el éxito de la excursión en su totalidad, gracias a cambios en la expedición y a la experiencia adquirida de su plan anterior, que le permitió ir más preparada y mejorar la estrategia, siendo parte de la empresa nepalí “Pioneer Everest Expedition Sping 2024” (“Expedición Pionera al Everest Primavera 2024”).
“Mi corazón desde niña siempre perteneció a las montañas. Trabajo duro todos los días y encuentro el tiempo y la disciplina para entrenar duro y visitar las montañas cada vez que puedo”, publicó en su cuenta de Instagram el 23 de enero del 2024, cuando anunció que iría al Everest de nuevo. “Y en contra de todas las probabilidades, nadando contra la corriente y sin derecho a rendirme, aquí voy Nepal”, posteó el 7 de abril del año anterior en sus redes sociales, cuando partió a su capital, Katmandú, en alusión al país fronterizo con China, cuya límite territorial es también el más elevado del planeta.

Aclimatación. Preparación física y mental. Y un gran susto
Durante ese complicado y peligroso trayecto, la mejor atleta del país en el 2024, Ligia Madrigal, enfrentó temperaturas extremas, vértigo, agotamiento, escasez de oxígeno y el peso psicológico del riesgo. Cada paso fue una decisión de vida o muerte.
En primer término, la montañista tica se aclimató, exploró y preparó física y mentalmente sin problemas con miras a superar el trayecto entre los Campamentos 2 y 3, y rebasar el Lhotse, un pico vecino de 8.516 metros sobre el nivel del mar, con una brutal pared de hielo glaciar con pendientes entre el 40 y el 50 por ciento, para acumular un ascenso de mil 125 metros.
Con la guía experta y profesional en todo el trayecto de un experimentado sherpa de Nepal, de nombre Mingma Dorchi Sherpa –miembro del grupo étnico indígena nepalí, de las regiones montañosas en el Himalaya–, a la tica le correspondió subir empinadas cuestas, con laderas y grietas sumamente peligrosas. Entonces fue cuando decidió descansar en el Campamento 3.
Sin embargo, de repente, Ligia tomó la decisión de continuar y dirigirse de inmediato al Campamento 4 (8.046 metros sobre el nivel del mar). Ahí vino el ataque final para alcanzar el Everest, al superar con éxito los últimos 800 metros hacia la cima de la montaña, considerado el tramo más peligroso y complicado del planeta, pues está cargado de frío extremo, altitud excesiva, disminución de oxígeno, vértigo, ceguera, frío extremo, fuerte viento y dificultad para cargar todo su equipo y moverse en la montaña, por la nieve, el peso de las botas y los elementos de protección para la baja temperatura.
Atrás quedaron dos meses fuera de su casa y cuatro días de ascenso exigente, complejo y peligroso desde el Campamento Base. La noticia había sido divulgado más temprano por los medios de comunicación, que la siguieron minuto a minuto gracias a la posición del dispositivo satelital de la alpinista, el GPS de su reloj.
“Quiero agradecerles a todos por ese apoyo; es increíble (…). Sí, ¡lo logramos, lo logramos! Muchísimas gracias, de verdad. Yo nunca en mi vida he hecho algo tan duro. Fue algo increíblemente duro, física, mentalmente… de todas las formas. Nunca, nunca, nunca había dado tanto de mí para tratar de lograr algo y el estar ahí, fue un momento que todavía no entiendo, que todavía me cuesta creer que logramos. Me cuesta creer que logré llegar hasta allá y que no me rendí (…). Fue un momento que demandó todo de mí, pero siento que gracias al apoyo de ustedes, gracias a sus oraciones, gracias a mi familia, que creía tanto en mí, lo logramos”, describió con emoción en un video que publicó tres días después en sus redes sociales sobre la fantástica aventura y enorme reto de llegar al Everest.

Casi mes y medio después, Ligia Madrigal dio una entrevista a la periodista Heilyn Gómez Villalobos, de la revista Perfil, y le confesó las sensaciones de haber conquistado la cumbre del Everest, en la edición del 5 de julio del 2024: “Una de las sensaciones más fuertes de toda la expedición fue cuando ya estaba a pocos metros de llegar a la cumbre y se despejó… Cuando llegué, no lo podía creer… Era de noche y ver a los escaladores con sus focos ya en la cumbre fue hermoso. Al principio tenía la idea de que era pequeño, pero no, es un lugar amplio. Entonces, Dorchi me dijo que descansáramos, ahí en la cima del mundo. Fue impresionante ver el amanecer en ese lugar… Ese momento fue extraordinario”.
“Las pruebas deportivas permiten que uno viva momentos de angustia, de dolor, de cierta tranquilidad, de euforia, de alegría, de miedo y de triunfo, y todo, pasa… Durante esos dos meses viví todo eso y ya, pasó, la vida sigue, y vendrá otra competencia y, posiblemente vuelva a vivir sentimientos similares. Creo que los que hemos vivido esas competencias podemos ver los problemas así, como algo que va a pasar, que siempre hay una posibilidad de seguir adelante, de luchar, de cambiar el camino en caso necesario. Creo que no lo volvería hacer por mi familia, no la quiero someter nuevamente a tanta angustia, la separación de dos meses sin mi hija y sin mi esposo fue muy dura y, solo por eso, no lo intentaría de nuevo. Creo que ya lo hice y ya está bien”, agregó en la misma publicación sobre las lecciones que le dejó esta experiencia que puede aplicar en la vida diaria.
El punto más crítico y dramático de su increíble gesta se le presentó en un accidente grave entre grietas y escaleras, al quedar suspendida de una mano, mientras el sherpa Dorchi buscaba cómo salvarla de caer al vacío. Todo se presentó a mediados de abril del 2024 al caer en un precipicio muy profundo en la primera rotación en el Glaciar del Khumbu –el más alto del mundo, con una elevación de 4.900 metros sobre el nivel del mar–, en la parte final del recorrido al Campamento Base del Everest. El guía nepalí reaccionó a tiempo y procedió a aplicar el protocolo correspondiente, para rescatarla de inmediato de la peligrosa abertura.
“Alguien jaló una cuerda, que me jaló los pies, y caí en la grieta como de 200 metros de hielo. Quedé suspendida de una mano… Yo no perdí la calma, ni puse a llorar ni a pegar gritos… Yo le grité ayuda al sherpa… y cuando se asomó y vio, me hizo una cara que pensé que hasta aquí iba a llegar… Me dijo: ‘Quédese quieta…yo la voy a rescatar’. Luego me ayudó y, con esfuerzo sobrehumano, logré salir. Me salvó… No lloré ni nada… Cuando me sacó, le dije: ‘Gracias por salvarme la vida…’. Después de un rato de continuar, cuando salimos de la parte de grietas, empecé a llorar. Sabía que estuve muy cerca de morir”, rememoró Madrigal el 3 de junio del 2024 ante los periodistas costarricenses.
“Fue algo inesperado. Uno siempre escucha lo que pasa cuando alguien cae en una grieta. En el momento sentí un gran susto, pero rápidamente se resolvió la situación y fue algo positivo, porque me dio mucha confianza en mí misma, reaccioné bien. El sherpa me dijo que no perdí la calma y, a pesar de apenas conocerlo, me rescató de una manera profesional e hizo que creyera más en mí misma. Me dije: ‘pasó lo peor que podía pasar y lo sobreviví de buena manera’. Me di cuenta de que el sherpa estaba allí para mí y me rescató en la peor pesadilla… caerse en una grieta, lo cual creó un vínculo de mucha confianza. Me hizo sentir bien de que lo superé, de que podía reaccionar en situaciones así y salir adelante”, reflexionó Ligia, quien en la travesía pudo escuchar avalanchas que ponían en riesgo su ascenso y descenso, pero la tranquilidad que le dio su guía fue importantísima para no darse por vencida, pese al cansancio.



Los diversos y merecidos homenajes
Seis días más tarde del trascendental ascenso, el 29 de mayo del 2024, el primer ministro de Nepal, Pushpa Kamal Dahal, le entregó una medalla, una bufanda y la nombró ciudadana de honor de este país, ubicado en Asia del Sur, por su logro de alcanzar la superficie más alta del planeta, durante la aniversario N° 71 del “Día Internacional del Everest”, en conmemoración al primer ascenso a la cima del mundo, a cargo del alpinista, explorador y filántropo neozelandés, Sir Edmund Hillary, y el sherpa nepalí Tenzing Norgay, el 29 de mayo de 1953.
“Un día increíblemente especial. Primero me invitaron a la celebración del 71 aniversario del día del Everest, donde premiaron a algunas personas, para mi sorpresa incluyéndome. Me trataron como heroína al ser la primera mujer de Costa Rica en lograr la cumbre del Everest. Fue muy bonita la celebración, hasta autógrafos me pidieron, eso me sorprendió mucho. Esto no lo esperaba para nada, pero que lindo se sintió, que reconocieran todo mi trabajo y esfuerzo”, confesó Madrigal en su Instagram.
Tras esta emotiva e inolvidable ceremonia en Katmandú, Nepal, se reunió con el Cónsul Honorario de Costa Rica en suelo nepalí, Dr. Manish Thapa, quien también le entregó a Ligia un recuerdo especial por su hazaña deportiva.
Los homenajes a la protagonista deportiva del 2024 en el país no se detuvieron, tras ser la primer mujer costarricense que llegó a la cima del Monte Everest. El 6 de junio del 2024, por ejemplo, la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) le dedicó el primer partido de la Tricolor que jugó como local ante San Cristóbal y Nieves, a la que goleó 4-0 por la fallida eliminatoria de la Concacaf hacia la Copa del Mundo del 2026, en Estados Unidos, México y Canadá.




El que no se quedó atrás fue el plenario del Congreso de la República, ya que el 15 de julio del 2024 le rindió un merecido tributo y le entregó un certificado a la alpinista; al mismo tiempo que el Grupo Parlamentario de Mujeres le hizo llegar una placa por esta proeza deportiva, que le otorgaron las diputadas Luz Mary Alpízar y Vanessa Castro.
El presidente legislativo, Rodrigo Arias Sánchez, resaltó su “valentía y determinación” para hacer historia en Asia. “Celebramos el logro extraordinario de Ligia Madrigal Moya. Su hazaña no solo es un testimonio de su fortaleza física y mental, sino un símbolo de inspiración y esperanza para todas las mujeres y niñas de Costa Rica”, añadió el diputado.
Esa vez, la montañista se mostró emocionada con el reconocimiento. “Jamás esperé que después de lograr algo que me costó mucho creara un impacto así, pero lo acepto con mucha gratitud. Estoy super contenta de poder aportar algo bonito y causar ese impacto positivo a la sociedad… Demostrar que, con valores y esfuerzo, se puede lograr cualquier cosa. Me gusta que la política del país demuestren interés en el deporte y en una mujer. Mucha gente me reconoce, se toman fotos conmigo, sobre todo mujeres, que me dicen que las inspiré a lograr cosas”, resaltó con orgullo la deportista al salir del plenario.
Por aquel tiempo, el 19 de agosto del 2024, Ligia Madrigal recibió los honores del Gobierno de la República y el Instituto Costarricense de Deporte y la Recreación (Icoder), así como del ministro de Deportes, Royner Mora, por ser la primera tica en subir el Everest y ser una inspiración para los jóvenes deportistas del país, en un acto celebrado en el Estadio Nacional de Costa Rica, en La Sabana, San José.
Tres días después, el 22 de agosto de ese año, la escaladora dio a conocer en sus redes sociales un significativo reconocimiento que obtuvo del Foro Económico de Mujeres (WEF, por sus siglas en inglés), como una de las “Mujeres de la Década” por lo conseguido en Nepal, al alcanzar la cima del mundo.

Una de las 870 mujeres que alcanzó el Everest
Según la base de datos del Himalaya, Ligia Madrigal es una de las 870 mujeres diferentes que llegaron a la cúspide del monte Everest, a diciembre del 2024, que marca un hito en la historia del deporte costarricense y centroamericano. Se calcula que hasta la fecha se le subió en 6.000 ocasiones, protagonizadas por unos 4.000 alpinistas, puesto que muchos repitieron la escalada una o varias veces por la máxima cima de los Himalayas, la cadena montañosa que se extiende por Bután, Nepal, China, Birmania, India y Pakistán.
“Nadie creía en mí. Hasta me daba miedo ponerlo en Facebook. Luego agarré el impulso. A mí me encantan las montañas y tengo que hacer algo que me inspire. No voy a hacer algo por ser la primera. El año pasado cuando no lo logré sentí frustración, pero Fede (esposo) me conoce y me planteó el tema, el apoyo siguió… Yo dije, ‘será que yo estoy muy vieja’, pero bueno tengo 51 años y yo misma me iba tratando de empoderar y creer en mí. Hay que creer en nosotros, no darnos por vencidos y siempre hay una posibilidad. Todo pasa por una razón, el tiempo de Dios es perfecto, volví un año después. Lo que cambiaría sería poder dar un mensaje en la cima del Everest… No hay imposibles”, fue el poderoso testimonio que narró la alpinista nacional el pasado 3 de junio del 2024, en su primera conferencia de prensa, tres días después de regresar al país, la noche del 31 de mayo.
“Yo entrené muy fuerte lo físico, lo mental juega un papel muy importante. Soy honesta, a veces dudaba de mí, pero hablaba con mi hija y mi esposo… Mi hija me envió un mensaje muy poderoso que me decía que era la mujer más fuerte del mundo y eso me motivó. Vi muchos mensajes de montones de personas que decían que me estaban apoyando mucho. Mi serpa fue una clave. Me lo recomendó mi amiga de Estonia (la alpinista Krisli Melesk, la primera mujer de su país que subió al Everest en el 2021) y me daba mucha seguridad. Él había subido el Everest 11 veces. Me decía que yo era fuerte y que venía una gran posibilidad. Esa posibilidad me llenaba de confianza y me permitió enfocarme en lo bueno”, agregó.
“De pronto la cumbre del Everest se abrió ante mí. Fue más grande de lo que pensé. Creía que era algo incómodo, pero en realidad es amplia. Observé las banderas y los escaladores que también habían llegado. Me dije, ‘no puede ser, esta es la cumbre del mundo y estoy aquí’. Solo miraba de un lado para otro y no podía decir nada de la emoción. Luego me tomaron las fotos y simplemente estaba sorprendida. Calculamos llegar a las 7 a. m., pero logramos la cumbre a las 5:30 a. m. Me sentía muy bien. El sherpa me dijo que esperáramos el amanecer, y eso fue increíble. Me dije: ‘¡wow!’. Empezó a salir el sol y me di cuenta de que las nubes estaban más abajo que nosotros. Solo se miraban los picos de las montañas de 8.000 metros. Estando arriba no pude decir ningún discurso. Simplemente, observaba aquel majestuoso escenario. Me quise quitar la máscara de oxígeno para al menos salir sonriendo, pero el sherpa me decía: ‘No se la quite porque se puede morir, estamos a más de 8.800 metros’. Poco después empezamos a bajar. Fue un momento mágico, no podía creer que estaba viendo un amanecer en la cima del mundo. No lo voy a olvidar en mi vida”, relató Madrigal.



Cuarenta y nueve años antes de la tremenda proeza de la tica, una ama de casa japonesa, la pequeña y delgada Junko Tabei, de 35 años, fue la primera dama que lo escaló el 16 de mayo de 1975; mientras que la neozelandesa Lydia Margaret Bakewell Bradey, una guía alpina de 27 años, fue la primera que lo hizo sin tanque de oxígeno, el 14 de octubre de 1988. Por su lado, la empresaria e ingeniera mecánica española, Edurne Pasaban, de 27 años, fue pionera en ascender al Everest el 23 de mayo del 2001, con la ayuda de oxígeno artificial, en su primero de “los 14 ochomiles”, que es conquistar las 14 montañas del orbe con una altitud superior a los 8.000 metros.
Otra japonesa, Tamae Watanabe, de 73 años, fue la mujer de mayor edad en realizar durante el 2012 la hazaña en el techo del mundo, en tanto que los estadounidenses-nepaleses Mona Mulepati y Pem Dorje se constituyeron en la primera pareja que contrajo matrimonio en la cima del Everest, en el 2015.
Sin duda, el éxito histórico de una heroína deportiva del calibre de Ligia Madrigal, al conquistar la cumbre más anhelada de todo escalador, puso a Costa Rica en el mapa del montañismo internacional, inculcando a futuras generaciones a perseguir sus deseos, vencer temores y derribar barreras. La pasión por los deportes de montaña, el desafío de alcanzar las metas individuales que se propuso, el amor por su familia y darle su lugar a la mujer costarricense que busca destacar en el deporte, fueron las fuentes de inspiración para esta súper atleta josefina, una luchadora incansable en procura de los grandes desafíos deportivos.
Su logro representa también un hito histórico, un éxito personal y un sueño cumplido no solo para ella misma, sino también un ejemplo para Costa Rica y el deporte del montañismo en el país, pues refuerza con vehemencia que es un símbolo de la perseverancia, la superación y el valor sin límites para todas las mujeres y deportistas ticas, que aspiran a desafiar los límites y alcanzar las grandes alturas. “Mi mensaje a todas las mujeres es que no duden de su capacidad. Las mujeres costarricenses somos fuertes, valiosas y podemos llegar hasta donde nos lo propongamos”, resaltó Ligia Madrigal en la edición de la revista Perfil, publicada el 5 de julio del 2024.












¿Quién es ésta súper atleta de Costa Rica?
Nacida hace 53 años, el 21 de diciembre de 1972 en San José, el historial de Ligia María Madrigal Moya se documenta por la amplia trayectoria de más de cuatro décadas al practicar múltiples deportes y como una súper atleta de aventura, al obtener podios, medallas y trofeos en carreras de atletismo, ciclismo de montaña, aventura, senderismo y deportes de alta montaña.
La tica tenía desde niña una energía muy fuerte y empezó en el deporte desde los cuatro años, al ganar los primeros reconocimientos en la gimnasia olímpica y la natación; además es cinturón negro en karate Kyokushyn, una de las primeras ciclistas del país que se atrevió a competir entre hombres y alcanzó el primer lugar en ultramaratones internacionales, en 170 kilómetros, 330 km y hasta 395 km de carreras por la montaña, como el Desafío del Valle Central, Q50, Moonrun, Potenciana, Piedra Extrema y La Ruta Run.
Luego fue la primera centroamericana en correr Los Alpes franceses e italianos, varios volcanes de la Patagonia argentina, el Pico de Orizaba en México, el volcán Acatenango en Guatemala, así como otras cumbres en Bolivia, Argentina y Perú. Precisamente, en el 2023, había logrado el ascenso al Aconcagua, en Mendoza, Argentina, que es la montaña más alta del continente americano con 6.961 metros sobre el nivel del mar.
Además, la vecina de Guadalupe –San José–, esposa del arquitecto Federico Escalante, madre de María Fernanda, profesional en diseño gráfico –graduada de la Universidad de Costa Rica (UCR)– y organizadora de eventos, es también una experimentada corredora de montaña ultra Trail.
Ligia es la máxima ganadora de La Ruta de los Conquistadores al destacar en 18 ediciones, en las se impuso en 13 oportunidades y fue finalista en las restantes cinco, todo un récord para este evento del ciclismo de montaña. Es la única costarricense en ganar y ser siete veces finalista de la prueba de The Coastal Challenge, una rigurosa cita deportiva que alberga 242,6 kilómetros y recorre todo el Pacífico Sur del país.
Ella sobrelleva retos demasiado intimidantes en el deporte al competir en equipos con hombres en tres Mundiales de Aventura de hasta 800 kilómetros, celebrados en Brasil, Portugal y Costa Rica; y también en la Carrera a Campo Traviesa del Chirripó, donde resultó vencedora dos veces, impuso una marca femenina por cinco años y en nueve ocasiones llegó al podio en la categoría femenina.
La primera y única mujer de Costa Rica en alcanzar la cima del Monte Everest fue la primera atleta tica en correr las 100 millas y la primera dama centroamericana en completar las 200 millas. Además, resultó tres veces campeona nacional de aventura. A eso se suma que fue en varias ocasiones monarca nacional de porrismo y subcampeona nacional de aeróbicos.
Hasta diciembre del 2025, Ligia ascendió en 53 ocasiones –la misma cantidad de años que tiene ella– el Cerro Chirripó, el punto más alto de Costa Rica, con 3.821 metros de altura sobre el nivel del mar, que forma parte del Parque Nacional Chirripó, en la zona limítrofe entre los cantones de Pérez Zeledón, Turrialba, Limón y Talamanca.
En síntesis, Ligia Madrigal dijo en una conferencia que dictó el 7 de agosto del 2025, para la plataforma independiente de difusión de ideas TEDxPuraVida, que su paso por el deporte desde niña se convirtió para ella en la solución para poder funcionar “normalmente”. Ese día dio un mensaje al público que unió inspiración, gratitud y perseverancia, con un testimonio motivador para quienes buscan alcanzar su propia cima. Recalcó que aprendió que “las limitaciones están en la mente y que, con trabajo y disciplina, todo se puede lograr”.
Así se convirtió en la primera y única mujer de Costa Rica en alcanzar la mayor cumbre del mundo. “Mi primer aniversario. Justo en este momento, hace un año, el 22 de mayo a las 4:10 p. m. –de Costa Rica–, el 23 de mayo a las 4:25 a. m. –de Nepal–, me paraba en el punto más alto del planeta, la cima del monte Everest. Todos tenemos la posibilidad de lograr cualquier cosa que nos propongamos. ¿Cuál es tu Everest? ¿Qué estás esperando para empezar a luchar por ese sueño?”, escribió Madrigal el pasado 22 de mayo del 2025 en su perfil de Instagram, en un mensaje que acompañó con los símbolos de la bandera nacional, manos en oración y una cima nevada.



Los nuevos desafíos de Ligia Madrigal
Tras escribir una pagina dorada en la historia del deporte nacional, la escaladora Ligia Madrigal no se detuvo en su extensa y victoriosa carrera. Aunque no desea repetir otro hito de 8.000 metros de altura, aún no se quiere retirar del deporte, más bien se siente con mucha energía. Está motivada a emprender nuevas aventuras y renovarse con uno de los mayores, emblemáticos y exigentes desafíos y logros en el montañismo internacional.
Se trata del ambicioso proyecto para conquistar los siete macizos más altos y retadores del mundo, las “Siete Cumbres”, en cinco continentes y la Antártida, de las cuales ya alcanzó tres: primero el Aconcagua en Argentina (Sudamérica), en el 2023, con 6.962 metros sobre el nivel del mar; el Everest en Nepal (Asia), en el 2024, con 8.848,86 msnm; y este año el Elbrús, en Rusia (Europa), con 5.642 msnm.
“Yo empecé por las montañas más difíciles… Todo el mundo deja siempre de último el Everest y el Aconcagua, que son las más altas y las más complicadas. El tener ya esas dos que son las más duras me da un poco de confianza de que sí podré lograrlo con buen trabajo y buena preparación, como hice con estas dos. Soy una mujer, soy mamá, soy esposa, trabajo y soy de un país tropical pequeñito que se llama Costa Rica. Creo que logrando esta cumbre del Monte Everest se pueden dar cuenta de que las mujeres de Costa Rica, y todos los ticos en general, somos capaces de lograr cualquier cosa que nos propongamos”, enfatizó el 8 de junio del 2024, cuando anunció su siguiente reto mundial a la prensa.
En este objetivo de hacer historia en Centroamérica y subir la montaña más alta de cada continente, Ligia conquistó este año –el 22 de agosto del 2025– la mayor cumbre de Europa, el Monte Elbrús, y dio un paso enorme en esta búsqueda por completar otra hazaña deportiva, en una expedición complicada por las bajas temperaturas, los fuertes vientos y las pendientes extremas. La expedición puso a prueba la resistencia física y mental de la montañista. Sin embargo, tras meses de preparación rigurosa, sacrificio y disciplina, logró la cumbre en un tiempo sobresaliente, mostrando fuerza, determinación y estrategia.
Este plan universal no solo representa un reto físico y mental de proporciones extraordinarias, sino que también constituye un símbolo de superación, disciplina y valentía. Hasta hoy, ninguna mujer centroamericana completó esta meta y Ligia, con 53 años recién cumplidos, se abre paso con determinación para cambiar la historia.
“Más allá del reconocimiento deportivo, el proyecto refleja una historia profundamente inspiradora: una mujer que, desde un país tropical sin tradición montañista, desafía las condiciones más extremas del planeta. Una mujer que encuentra tiempo entre sus roles de madre, esposa y profesional para entrenar y perseguir un sueño que trasciende lo personal, y que inspira a toda una región”, se indicó en un comunicado de prensa.
Las restantes cimas del mundo que Ligia Madrigal procura escalar, en auténticas pruebas que requerirán también resistencia física, logística, planificación, presupuesto económico y una extensa preparación, son el Monte Denali –antiguo Monte McKinley–, en Alaska, Estados Unidos (Norteamérica), con 6.190 metros de altura sobre el nivel del mar; el Kilimanjaro, en Tanzania (África), con 5.895 msnm; el Macizo Vinson, en la Antártida, con 4.892 msnm; y el Monte Puncak Jaya, la montaña insular más alta del mundo y el pico más alto de Oceanía, en la isla de Nueva Guinea, en Indonesia, con 4.884 msnm. Solo unas 500 personas han logrado completarlo.
Ella lo intentará en los próximos dos años, con dos de estas cimas para ascender en el 2026 y otras dos en el 2027. “Este proyecto no es únicamente escalar montañas, es demostrar que los límites existen para ser superados. Que con coraje, disciplina y fe es posible alcanzar lo que parece imposible. Cada cumbre es una victoria contra las dudas, los miedos y las limitaciones que muchas veces creemos tener”, subrayó, a manera de conclusión, la mejor deportista de Costa Rica en el 2024.

VIDEOS SOBRE LIGIA MADRIGAL – LA CONQUISTA DEL MONTE EVEREST (2023 – 2024)
OCTAVA DESIGNACIÓN DE LOS ATLETAS DEL AÑO – SITIO “BUZÓN DE RODRIGO”
2017: Keylor Navas Gamboa (fútbol).
2018: Keylor Navas Gamboa (fútbol).
2019: Andrea Carolina Vargas (atletismo).
2020: Andrey Amador Bikkazakova (ciclismo).
2021: Sherman Isidro Güity Güity (atletismo adaptado).
2022: Yokasta Valle Álvarez (boxeo).
2023: Amalia Ortuño Lizano (CrossFit adaptado).
2024: Ligia María Madrigal Moya (montañismo) y Sherman Güity Güity (atletismo adaptado).

FUENTES CONSULTADAS: Los diarios “La Nación”, “La República” y “La Teja”; la revista “Perfil”, del Grupo Nación; los sitios web “Columbia Digital”, “La Jornada” (https://delfino.cr), “Observador” (https://observador.cr/) y “El Mundo” (https://elmundo.cr/); la página de Facebook de Ligia Madrigal; las agencias EFE, AP y AFP; y el archivo del sitio digital “Buzón de Rodrigo”. Videos en YouTube: “Tigo Sports Costa Rica”, “Teletica Costa Rica”, “Trece Noticias” (Canal 13), “Trivisión Costa Rica”, “CR Hoy”, “Extra TV”, “El Observador CR”, “Gente Opa”, “Columbia Digital”, “Central Noticias CR”, Asamblea Legislativa de Costa Rica, TEDxPuraVida (TEDx-Talks), BAC Costa Rica, Municipalidad de Goicoechea e “Intelco Sports”. Fotografías: Diario “La Nación”, redes sociales de Ligia Madrigal, Facebook de la Asamblea Legislativa, el Instituto Costarricense de Deporte y la Recreación (Icoder), y archivo de Rodrigo Calvo.

























