
Los tiempos de Selección no fueron felices para el balompié de Costa Rica en el 2025. Mayúscula fue la tristeza y total la frustración de un país futbolero, al concretarse el mayor fracaso de la Tricolor en la historia de sus 18 eliminatorias mundialistas, desde la lejana edición de Suecia 1958 hasta el presente. Un triste revés que tendrá un impacto económico superlativo en toda la industria del fútbol costarricense.
Al no estar presentes Estados Unidos, México y Canadá en el proceso clasificatorio, por su condición de organizadores locales del próximo Campeonato Mundial del 2026, se estableció que si bien el Premundial no sería fácil para la Sele, porque nunca lo han sido en el área de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Fútbol (Concacaf), parece increíble que no haya sido capaz de sobrepasar a rivales que, en el papel, se presentaban con menor tradición dentro del proceso clasificatorio más accesible de todas las épocas.
Adicionalmente, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) amplió el número de participantes de 32 a 48 países, con la mayor cantidad de boletos posibles y directos en la región. Además de los tres pasajes que eran evidentes para los ganadores de los grupos de la fase final, había la posibilidad de aproximarse también con dos equipos más a través del repechaje intercontinental, en ruta franca a la próxima cita universal.
Y Costa Rica falló en forma estrepitosa en todos los frentes posibles de su gestión deportiva y administrativa, al improvisar constantemente con cambios frecuentes en el banquillo, un descuido lamentable en las ligas menores, rumbo a los Mundiales con límite de edad, y una lamentable falta de planificación, que terminó de hundir nuestras opciones del pasaporte a la fase final o a la repesca. Por el contrario, sus principales adversarios tenían procesos serios en cantidad de años, se prepararon mejor con ahínco, y mostraron mayor ambición hacia el éxito.
Entonces, la decepción fue absoluta luego de que el país había alcanzado tres clasificaciones al Mundial en forma consecutiva, con las presencia inolvidable en Brasil 2014 –avanzó invicto hasta cuartos de final y ocupó el octavo puesto del planeta–, y posteriormente las que se consiguieron hacia Rusia 2018 y Catar 2022 –eliminados en la primera fase de grupos–. El anterior revés se había producido 15 años antes, al quedar fuera del Mundial de Sudáfrica 2010 en el repechaje continental frente a Uruguay.
La pobre gestión de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) tampoco ayudó a la causa. Fue intermitente y cargado de errores, primero con la presidencia de Rodolfo Villalobos y luego con la llegada al poder del empresario Osael Maroto. Nada cambio de manera positiva.
En apenas tres años hubo cinco cambios en la dirección técnica del equipo, primero con el colombiano Luis Fernando Suárez, al que se le renovó antes del Mundial catarí y hubo que quitar seis meses después por malos resultadsos; después se presentó el argentino Claudio Vivas –director de Selecciones Nacionales– como interino, seguido de su compatriota Gustavo Alfaro, nuevamente Vivas en su segundo interinato y, en el último año, con el mexicano Miguel Piojo Herrera, quien tuvo altibajos en su recorrido, con buenos y malos momentos, sin llegar nunca a convencer a la opinión pública, ni tampocó alcanzó a conocer el medio nacional ni a los propios futbolistas.
Por todo lo anterior, principalmente por lo deplorable que fue la última etapa de enero a diciembre, el sitio digital “Buzón de Rodrigo” eligió el papelón histórico de la eliminación mundialista como el principal hecho noticioso del deporte de Costa Rica en el 2025. Veamos los por qué…




















