Dos futbolistas costarricenses, Luis Gabelo Conejo y Roger Flores, formaron parte de la Selección de América, en el juego de estrellas ante Europa, celebrado hace casi 35 años, el 17 de noviembre de 1990 en Tokio, Japón. Arriba, de izquierda a derecha: Waldir Peres, João Batista, Mario Alberto Kempes, José Luis "Tata" Brown, Sócrates, Júnior, Hugo de León, Luis Gabelo Conejo, Leandro y Carlos Salvador Bilardo –director técnico–. Abajo: Gerónino Barbadillo, Eder, Juan Barbas, Zico, Roger Flores y Alberto Tarantini (foto revista deportiva "Triunfo" / archivo de Rodrigo Calvo).

Como consecuencia de la participación tica en el Campeonato Mundial de Italia ’90, hace más 35 años, seis jugadores costarricenses que fueron mundialistas en aquella oportunidad registraron el honor de integrar selecciones de estrellas universales, enlistados entre los futbolistas de más renombre en el gran mundo del balón en aquel momento.

Dos juegos de despedida, uno de beneficencia, otro de maestros internacionales y uno de homenaje a un referente del balompié británico, fueron los encuentros en los que participaron los mundialistas Roger Flores, Oscar Macho Ramírez, Luis Gabelo Conejo, Hernán Medford, Ronald González y Roy Anthony Myers. Flores –capitán del seleccionado nacional–, González y Medford fueron los más convocados, pues estuvieron presentes en dos de estos partidos de renombre.

Años antes sólo Enrique Rivers formó parte de un conjunto de astros latinoamericanos por escasos diez minutos, al salir lesionado de una rodilla en un encuentro benéfico disputado en Los Ángeles, California, Estados Unidos, que fue ante las Chivas Rayadas del Guadalajara, México. El partido concluyó 2-1 a favor del equipo de estrellas latinas, el 26 de diciembre de 1984.

En la década de los años 70 del siglo pasado, se presentaron dos invitaciones similares que no se concretaron porque los clubes de entonces, la Liga Deportiva Alajuelense y el Deportivo Saprissa, negaron el permiso correspondiente. Esto sucedió con Walter Elizondo (en dos ocasiones), Edgar Marín, Asdrúbal Yuba Paniagua, Fernando Príncipe Hernández y Roy Sáenz, quienes en 1972 fueron convocados para integrar una Selección de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Fútbol (Concacaf) que jugó en la Minicopa de Brasil, pero no pudieron asistir por compromisos con sus respectivos equipos.

La primera cita después del Mundial italiano se produjo el 14 de agosto de 1990 en el Coliseo de Los Ángeles, California, Estados Unidos, con la presencia de Roger Flores y Oscar Macho Ramírez para participar en una Selección del Resto del Mundo que se enfrentó al Puebla de México.

El juego en beneficio de la “World Children’s Transplant Fund” (Fundación Mundial de Transplantes de Niños), terminó con un empate 2-2, ante la presencia de 21.000 espectadores, duelo que registró dos anotaciones del ariete colombiano Freddy Rincón (Resto del Mundo) y uno de los chilenos Jorge Aravena y Carlos Roblete (Puebla).

Este primer combinado –conducido por el argentino Carlos Salvador Bilardo y el yugoslavo Velibor Bora Milutinovic– fue, prácticamente, una Selección de América, reforzada por los cameruneses Róger Millá y Stephen Tataw, así como por el lateral izquierdo rumano Michael Klein. Flores jugó todo el encuentro, de lateral derecho, mientras que Ramírez lo hizo durante 75 minutos. Ambos tuvieron una destacada actuación, sobre todo Flores, quien apoyó mucho por el sector derecho e hizo sentir su jerarquía durante la contienda.

Reunión de “maestros” del fútbol en Japón

El Il capitano Roger Flores volvió a alistar maletas en noviembre de 1990, en aquella ocasión para jugar el día 17 con los “Maestros del fútbol de América”, en Tokio, Japón, junto a su compatriota, el guardameta Luis Gabelo Conejo, la gran figura tica en Italia ’90. Enfrentaron a un seleccionado de veteranos futbolistas, integrado por estrellas europeas, y ganaron el amistoso internacional por 4-2, con desempeños sobresalientes de Zico, talentoso mediocampista ofensivo brasileño, anotador de dos goles y el goleador argentino Mario Alberto Kempes, autor de un tanto y declarado el mejor del partido. El cerebral volante brasileño Sócrates también convirtió para el selecto cuadro de América, al tiempo de que el delantero italiano Alessandro Altobelli y el mediocampista alemán Hansi Müller hicieron las conquistas de Europa.

El arquero Luis Gabelo Conejo ingresa al terreno de juego del Estadio Olimpico de Tokio, Japón, previo al Juego de Maestros entre América y Europa, que los primeros ganaron por 4-2 hace 35 años, el 17 de noviembre de 1990 (foto revista deportiva “Triunfo” / archivo de Rodrigo Calvo).

En aquella oportunidad, el defensor Roger Flores ingresó en la segunda etapa, a los 46 minutos, con el propósito de acompañar al legendario zaguero uruguayo Hugo de León, por el centro, y no tuvo muchas dificultades para controlar el juego ofensivo de tres legendarios jugadores, el alemán Karl-Heinz Rummenigge, el camerunés Róger Millá y el francés Didier Six.

Por su parte, Luis Gabelo Conejo jugó el primer tiempo, recibió un gol del italiano Altobelli y realizó un gran papel, sobre todo en una jugada donde se rifó el físico a los pies de Rummenigge, a quien le arrebató el esférico en gran forma. Su rival en el marco contrario, por el lado europeo, fue su colega con quien se tomó una fotografía previo al juego, el belga Jean Marie-Pfaff, leyenda de su país, hoy con 71 años de edad y uno de los mejores porteros de todos los tiempos en el fútbol universal, quien jugó en los Mundiales de España 1982 y México 1986.

Roger Flores recordó que “fue un juego tranquilo”, donde sus compañeros casi no se hablaron, dada la sincronía para jugar casi sin mirarse. Ambos fueron felicitados por los organizadores nipones y de una vez recibieron invitación para estar presentes en la edición de 1991, un hecho histórico que no se volvió a repetir para un jugador tico en la historia del balompié de Costa Rica.

Lo curioso de este encuentro fue que en él participaron extraordinarias figuras de América y Europa, recién retiradas y activas, pero todos arriba de los 30 años. Con esta edad, Luis Gabelo Conejo fue, precisamente, el futbolista más joven de aquel encuentro, observado por 41.000 espectadores.

El partido fue muy beneficioso para los ticos, no sólo por la imagen que dejaron en Tokio, sino porque ambos recibieron un incentivo económico de $5.000 (más de medio millón de colones de la época), más algunos regalos e implementos deportivos.

Luis Gabelo Conejo compartió con el famoso portero belga Jean Marie-Pfaff antes, durante y después del partido de “Maestros Mundiales” entre América y Europa, realizado hace casi 35 años, el 17 de noviembre de 1990 en Tokio, Japón (foto revista deportiva “Triunfo” / archivo de Rodrigo Calvo).

Hace casi 35 años, en noviembre de 1990, Roger Flores y Luis Gabelo Conejo jugaron con el seleccionado de los “Maestros de Fútbol de América” ante un seleccionado de veteranos europeos, que lideraba el portero belga Jean-Marie Pfaff. Ahí, bajo la dirección del estratega argentino Carlos Salvador Bilardo, compartieron camerino con figuras como Zico, Mario Kempes, Júnior, Sócrates y Hugo de León (fotos revista deportiva “Triunfo” / archivo de Rodrigo Calvo).

En el adiós de Peter Shilton…

Cuando regresaron de Zagreb, antigua Yugoslavia, hacia Costa Rica con miras a sus vacaciones de fin de año, Ronald González y Hernán Medford pudieron atender una valiosa invitación para jugar el 18 de diciembre de 1990 en el estadio londinense White Hart Lane, con motivo del partido de despedida del fútbol en honor al legendario guardameta inglés Peter Shilton, entonces con 41 años y actualmente con 75.

Según recuerda Medford, él estaba para salir como titular en el duelo en Londres, Inglaterra; pero el vuelo llegó retrasado y tuvo que esperar al segundo tiempo para salir al campo de juego y enfrentar con un combinado mundialista a la Selección inglesa, de la que Shilton cuidó su marco en 125 ocasiones durante dos décadas, entre 1970 y 1990.

Ronald González, entretanto, ingresó en los últimos 30 minutos. Ambos tuvieron una actuación aceptable, en un combinado de carácter universal que no funcionó bien ante la potencia de los ingleses, quienes al término del primer período ganaban 2-0.

El marcador final del juego, visto sólo por 12.000 aficionados, registró un marcador de 4-0 favorable al combinado británico, con tantos conseguidos por Gary Lineker, Le Tissier, Paul Gascoigne y Kevin Keegan.

Pese a la derrota, la experiencia fue significativa para los dos jóvenes costarricenses, quienes, dirigidos por el alemán Franz Beckenbauer, fueron convocados junto a estrellas como los cameruneses Thomas N’Kono y Roger Millá, el rumano Gheorghe Hagi, el belga Eric Gerets, el francés Michel Platini, el argentino Osvaldo Ardiles y el colombiano Carlos “Pibe” Valderrama.

Y… en el homenaje a José Dirceu Guimarães

Cuando regresaron de Zagreb, antigua Yugoslavia, hacia Costa Rica con miras a sus vacaciones de fin de año, Ronald González y Hernán Medford pudieron atender una valiosa invitación para jugar el 18 de diciembre de 1990 en el estadio londinense “White Hart Lane”, con motivo del partido de despedida del fútbol en honor al legendario guardameta inglés Peter Shilton, entonces con 41 años y actualmente con 75.

Vino otra oportunidad para un mundialista tico del ’90 que se presentó 25 de setiembre de 1991; el honor le correspondió nuevamente a Hernán Medford, quien entonces, a los 23 años de edad -hoy tiene 57 y es entrenador-, intervino en un partido en homenaje al exastro José Dirceu Guimarães, el jugador brasileño que vistió más camisetas en el calcio italiano, con el Verona, Nápoli, Ascoli, Como y Avellino, entre 1982 y 1987. Se enfrentaron el Nápoli 1983-1990 y una Selección de estrellas mundiales, choque que ganó este último por 3-1, en el estadio San Paolo, de Nápoles, Italia.

En aquella oportunidad (poco antes de firmar contrato por un año con el Rayo Vallecano, de la Segunda División española), Hernán tuvo un gran desempeño hasta el punto de que fue escogido como el mejor jugador del encuentro, al anotar el primer gol y servir el segundo a su excompañero del Dinamo de Zagreb, el croata Davor Suker; el tercero del combinado mundial fue un autogol, mientras que el tanto de honor del Nápoli fue obra del propio Dirceu.

Entre los compañeros de Medford, quienes fueron dirigidos por el ex capitán brasileño Carlos Alberto, figuraron los colombianos René Higuita y Carlos Valderrama, los brasileños Casagrande y Pedrinho, y el goleador yugoslavo Suker. Por su parte, en el Nápoli destacó la presencia de Careca y, por supuesto, de Dirceu. Días más tarde, el alero nacional ponderó este nuevo desafío profesional en su corta carrera deportiva.

“Fue una enorme experiencia intervenir en la despedida de un gran jugador como Dirceu, quien después, durante una cena, me felicitó y dijo que estaba muy contento por mi actuación. Fui elegido el mejor jugador de este partido, que fue visto por todo Italia, a través de la televisión. La prensa habló de mí y esto es importante porque me abre la posibilidad de algún día estar en el mejor mercado de futbolistas del mundo, como es el italiano”, dijo Medford aquella vez; dos años después militó en el Foggia, de la Serie A del calcio.

Como detalle especial, el nombre del estadio del equipo ASC Ebolitana 1925, en Eboli, en el sur de Italia, lleva el nombre de José Dirceu Guimarães en su honor. El exjugador formó parte de la selección brasileña en los Mundiales de Alemania 1974, Argentina 1978 y España 1982, torneos en los que marcó tres goles; llegó a vestir hasta en 26 partidos oficiales la camiseta de La Canarinha. Lamentablemente, ya retirado del fútbol, Dirceu falleció a los 43 años de edad el 15 de septiembre de 1995, en un accidente de tráfico en Río de Janeiro, Brasil.

Luis Gabelo Conejo (izquierda), portero del equipo de Maestros de América, corta un centro que pretendía el atacante de los Maestros de Europa, el alemán Karl-Heinz Rummenigge, en acción que se dio hace casi 35 años, el 17 de noviembre de 1990 en Tokio, Japón (foto diario “La Nación” / archivo de Rodrigo Calvo).

En la tierra de los campeones olímpicos y mundiales

El 16 de julio de 1992, el habilidoso mediocampista mundialista en Italia ’90, Roy Anthony Myers, enrolado en el Club Atlético Peñarol de Montevideo, tuvo el honor de integrar un combinado de figuras extranjeras que militan en equipos de Uruguay para enfrentarse al seleccionado local, al mando del exjugador y entrenador charrúa Luis Cubilla -ya fallecido a los 72 años, el 3 de marzo del 2013-, en un partido de homenaje a los que se consagraron con la medalla de oro en los torneos de fútbol de los Juegos Olímpicos de París 1924 y Amsterdam 1928, así como los ganadores de los Campeonatos Mundiales de la FIFA en 1930 y 1950.

Myers participó en el segundo tiempo del juego amistoso que Uruguay ganó por 2-0, con las anotaciones logradas por José Montelongo y Claudio Morena.

Además de Roy Myers, en la oncena foránea –dirigida por el ecuatoriano Alberto Spencer, otrora glorioso goleador del Peñarol, ya fallecido también a los 68 años en el 2006– estuvieron el panameño Armando Dely Valdez -murió a los 40 años en el 2004-, su hermano Julio César Dely Valdez, el brasileño Luiz Piva y los argentinos Antonio Vidal González, Claudio Biaggio, Marcelo Asteggiano, Fabián Itabel y José Percudani, entre otros. El también delantero tico Javier Vicente Wanchope no actuó en el encuentro, debido a que su equipo uruguahyo, el Club Nacional de Montevideo, no le concedió el permiso correspondiente.

Por último, en 1995, el defensor Ronald González volvió a ser convocado a una selección mundial. El 30 de agosto de aquel año, el tico jugó 60 minutos con la Selección de América, que goleó 5 a 1 al Resto del Mundo, en un encuentro amistoso disputado en Tokio, Japón.

Lo importante de todo esto fue que los futbolistas ticos, mundialistas hace 35 años en Italia ’90, empezaron a ser tomados en cuenta en este tipo de espectáculos deportivos, en los cuales el balompié nacional ganó imagen y los futbolistas se proyectaron con buen suceso a los ojos del mundo.

Sin duda, la experiencia universal en aquel verano italiano de 1990 fue la vitrina ideal para exhibir nuestro fútbol. No sólo se consiguió colocar a jugadores en las ligas europeas y americanas, sino que los nombres de nuestros futbolistas empezaron a sonar entre las listas de figuras invitadas para grandes acontecimientos en selecciones de América y de carácter mundial. De esta forma, logramos colocar estrellas en el firmamento del fútbol.

Hace 35 años, en agosto de 1990, Roger Flores integró como lateral derecho la Selección del Resto del Mundo que se enfrentó al Puebla de México, en un amistoso que finalizó 2-2 en Los Ángeles, California, Estados Unidos (foto revista deportiva “Triunfo” / archivo de Rodrigo Calvo).

FUENTES CONSULTADAS: El libro “Aventura Tricolor: Mundial Italia ’90; Historia de la Selección Nacional de Fútbol de Costa Rica”, de Rodrigo Calvo y Mayela Solano (1993); el diario “La Nación” y la revista deportiva “Triunfo”, así como el archivo del sitio digital “Buzón de Rodrigo”. YouTube: “Shilton testimnonial”. Fotografías: La revista deportiva “Triunfo” (Costa Rica), el diario “La Nación” (Costa Rica) y el archivo de Rodrigo Calvo.

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Rodrigo Calvo
Tiene 45 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Entre 2015 y 2017 intervino en el sitio digital "Cronica.cr", y luego desde febrero del 2018 dirige la página web "Buzón de Rodrigo.com". Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1994 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).