
Hace casi 37 años, entre mayo y junio de 1986, este servidor hacía sus primeras armas en el periodismo deportivo costarricense y tuvo la experiencia de una cobertura inolvidable para la ya desaparecida revista deportiva Triunfo sobre el Campeonato Mundial de México 1986, la copa que consagró e inmortalizó al astro argentino Diego Armando Maradona. Fueron 40 días y 40 noches en territorio azteca, donde viví toda clase de aventuras periodísticas. Me tocó conocer y entrevistar a toda clase de personajes del balompié universal.
Uno de ellos a los que abordé en pleno Mundial de la simpática mascota Pique fue una de las leyendas del fútbol francés y uno de los jugadores históricos de todos los tiempos en la máxima cita de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA). Se trata del francés Just Fontaine, quien es uno de los plusmarquistas de los Mundiales, poseedor del récord de goles marcados en una misma edición mundialista, con 13 tantos para Les Bleus en Suecia 1958. Una marca absoluta que continúa sin ser superada 64 años después y luego de disputarse otras 16 ediciones hasta Catar 2022.
Sus estadísticas son impresionantes. Con el equipo nacional galo anotó 30 dianas en sólo 21 partidos, siendo su gran gesta los 13 tantos ya reseñados en el Mundial ’58, luego de que sorpresivamente llegó a reemplazar al titular que se había lesionado días antes del debut en territorio sueco. El registro goleador indica que le hizo, en su orden, tres conquitas a Paraguay (7-3), dos a Yugoslavia (2-3), una a Escocia (2-1), dos a Irlanda del Norte (4-0), una a Brasil (2-5) y cuatro a Alemania Occidental (6-3), para alcanzar merecidamente la tercera plaza del Mundial.
El detalle para ampliar sobre este delantero centro clásico que se convirtió, juntó con el astro Raymond Kopa, en la gran figura del equipo Stade de Reims de los años 50 y comienzos de los 60. Sus 13 realizaciones en Suecia 1958 se dieron así: Ocho con la pierna derecha, cuatro con la zurda y uno de cabeza, que fue precisamente ante los noirlandeses. A nivel de clubes, en la liga francesa, señaló 274 perforaciones en la portería contraria en 283 partidos celebrados.
La primera impresión que me dio Fontaine al conocerlo es que se trata de una personalidad amable, de carácter humilde y muy accessible, que hablaba perfectamente el idioma español. Los libros de historia lo describen como un jugador correcto, valeroso, altruista, luchador y una facilidad goleadora sin límites.
La mala suerte, sin embargo, lo persiguió en su corta carrera futbolística al sufrir dos fracturas en la pierna izquierda casi consecutivas (una doble en 1960 y otra simple en 1961), forzaron su retirada en 1962 con solo 29 años. En cambio, sus hazañas perduaron para siempre, especialmente por sus 13 goles en el Mundial de Suecia 1958, que bastan para comprobar su gran clase como jugador.
Ya retirado del balompié, Just radicó en la ciudad de Toulouse hasta su fallecimiento esta semana a los 89 años. Se convirtió en un hombre de negocios, con un establecimiento de artículos deportivos, y disfrutaba de cada domingo de fútbol. Por décadas fue un invitado especial de la FIFA en los Mundiales y le encantaba estudiar en forma constante los sistemas de juego y las nuevas técnicas de la preparación, como lo hizo cuando asistió al Mundial de Méxuci ’86 y analizó la mayoría de los encuentros que veía en los estadios y los centros de prensa. Por esa última razón fue que lo conocí personalmente en la capital mexicana.
Durante el desarrollo de esta competencia hace casi 37 años, este servidor se “topó” a Just Fontaine en dos ocasiones. La primera de ellas se produjo el martes 24 de junio de 1986, cuando lo encontré muy alegre y ocupado a la vez en el Centro Internacional de Prensa, observando el resumen de goles de la jornada de cuartos de final de la copa. Apenas lo interrumpí una vez para saludarlo y hacerme una foto con él, junto al colega hondureño Manuel López Mayorga, pero nos prometió una entrevista para otro momento.
Y la oportunidad de hacerle un reportaje para el semanario Triunfo sucedió cuatro días más tarde, el sábado 28 de junio del ’86, en un segundo encuentro con el célebre goleador de la Selección de Francia en Suecia ’58, poco después de que el equipo nacional de su país conquistara el tercer puesto, en el partido que doblegó 4-2 a Bélgica en los tiempos extras, en las afueras del Centro Internacional de Prensa del Estadio

























