El 16 de octubre de 1996, hace 25 años, la Selección de Costa Rica se encontraba en el frustrado camino al Mundial de Francia 1998, cuando vivió uno de los episodios más dolorosos de la historia del fútbol centroamericano: la tragedia del estadio de Guatemala, entonces llamado Doroteo "Mateo" Flores, previo al partido contra Guatemala. Ese día murieron 84 personas y hubo 200 heridos por una estampida humana. Jugadores de la Tricolor ayudaron a las víctimas (fotos Twitter de la Fedefútbol).
Hace 25 años, el seleccionado de Costa Rica visitó Guatemala con el fin de enfrentar a su homólogo chapín la noche del miércoles 16 de octubre de 1996, para disputar un encuentro eliminatorio de la ronda semifinal de la Concacaf al Mundial de Fútbol en Francia 1998. Pero lo que debía ser una fiesta deportiva, se convirtió en una mortal avalancha humana y la mayor tragedia de la historia del fútbol centroamericano. Una disciplina que vio cómo todas sus selecciones nacionales se quedaron fuera de la cita balompédica en Europa. En aquella oportunidad, horas antes del choque oficial entre guatemaltecos y costarricenses, hubo especulación y ausencia de controles y medidas de seguridad en el estadio de la capital chapina, construido en 1948, inaugurado el 25 de febrero de 1950 y bautizado en 1952 Doroteo Mateo Flores (hoy Doroteo Guamuch Flores), nombre de pila del atleta local que ganó ese año el Maratón de Boston, Estados Unidos. Deseosa de ver el duelo por el grupo 1 de semifinales, una multitud apretujada se abalanzó hacia el interior de la sede. Hubo 200 heridos y 84 fallecidos, entre ellos seis niños y siete mujeres, aplastados o asfixiados por compresión torácica, cuando trataban de ingresar al sector popular, en la gradería general sur del coliseo deportivo. Según las investigaciones, el sobrecupo en el estadio fue una de las causas de la avalancha humana propiciada por aficionados con boleto que, en una reacción violenta, pretendieron entrar y derribaron la puerta del estadio. Los entonces presidentes de Guatemala, Álvaro Arzú (1996-2000), y Costa Rica, José María Figueres (1994-1998), quienes ocupaban el palco de honor del estadio, fueron testigos de las tristes escenas en la pista del Mateo Flores donde se apilaron las decenas de cadáveres de niños, mujeres y hombres. A eso de 19:38 se decretó ese día la alarma en la brigada de bomberos locales, voluntarios que se encontraban en calidad de prevención en el interior de Mateo Flores. “Me acuerdo muy bien, faltaba 25 minutos para que fueran las 8 de la noche y se escuchó un ruido extraño. Me acuerdo muy bien de las declaraciones del asistente Juan Diego Quesada que me dijo: ‘Galvez, algo pasó’…”, indicó en el 2014 Willy Galvez, que en aquel momento era el médico de la Tricolor. Antes de percatarse de lo que sucedía, a eso de las siete de la noche, cientos de aficionados deseaban ingresar al escenario para observar el duelo Guatemala-Costa Rica. Sin embargo, el Mateo Flores ya estaba peligrosamente repleto, y es ahí cuando se combinaron una serie de factores para que se presentara aquella masacre humana. “No hubo forma, por increíble que pareciera, que alguien abriera la malla con algún instrumento, de que la botaran, nadie encontró la llave del candado para abrir la puerta de emergencia que había ahí”, recuerda el entonces narrador de Teletica Canal 7, Kristian Mora. Mientras tanto los jugadores de la selección tricolor calentaban en el campo, sin percatase que a pocos metros de distancia morían aplastados los aficionados guatemaltecos que no encontraban salida a aquella trampa. “Lo más duro era ver lo que estaba pasando y no poder hacer nada”, añadió el exfutbolista Rolando Fonseca, quien iba a ser titular aquel fatal miércoles. Ya en ese momento se dejó de pensar en aquel encuentro eliminatorio entre chapines y ticos rumbo a Francia 1998. Los seleccionados regresaron al camerino pero el sentimiento humano se impuso aquella vez. La impotencia se apoderó de los ticos, el médico de la selección nacional Willy Galvez recuerda su lo que sintió al no poder salvar más vidas. En medio de la inusitada tragedia, el presidente local Álvaro Arzú bajo a la pista y desde la media cancha decretó tres días de luto nacional por la muerte de los aficionados, y pidió al público que abandonara el estadio en orden para evitar más víctimas. “Es un recuerdo muy desagradable. Íbamos a ganar puntos, no vidas humanas. Mucha gente falleció sin sentido. El fútbol no da para eso”, reflexionó el exfutbolista y técnico del Saprissa, Mauricio Wright, en una declaración del 2004 en la que recordó también los dos años que actuó en el Comunicaciones de Guatemala. A 25 años de aquel trágico hecho, el exfutbolista Martín Machón recuerda los duros momentos vividos esa inolvidable noche. El exinternacional con Guatemala y exjugador del Santos, Atlas y Los Ángeles Galaxy, recuerda la fatídica jornada como un día que trata de bloquear constantemente porque fue “demasiado triste” y que “esperamos no vuelva a suceder”. El equipo chapín, en el que también habían otras figuras como el goleador Juan Carlos Pin Plata y el portero Édgar Estrada, había llegado dos horas antes y las gradas ya estaban llenas. “La gente estaba haciendo la ola. Era un partido que nosotros sentíamos que era nuestro”, declara Machón en octubre del 2021. Pero al concluir el calentamiento y a la espera de poder salir por el túnel de los vestuarios a la cancha, “el doctor (de la selección guatemalteca) nos dijo que había habido pasado algo, sin mayores detalles y a los diez minutos regresó a decir que había un muerto”, cuenta el entonces zaguero izquierdo del Comunicaciones. Eso cambió la sensación, aunque no se sabía entonces la magnitud de los hechos. Hasta que volvió el médico al camerino junto al seleccionador argentino Horacio Cordero a indicarles a los futbolistas que se había suspendido el partido porque había sucedido “una tragedia”. Entonces, uniformados y preparados para jugar, “salimos por el túnel, y nos encontramos con cuerpos ya en la pista de atletismo. Ese momento sí fue impactante porque oías a la gente gritar, sufrir, a los parientes ahí, incluso recuerdo bien que al ‘Gato’ Estrada y al ‘Chino’ Iván León se les acerca un niño porque no encontraba a su papá”, relata Machón. Los futbolistas, consternados, tanto guatemaltecos como costarricenses, se arremangaron las chaquetas deportivas y comenzaron a ayudar y a recibir los abrazos de los desconsolados. Martín Machón, pendiente de ver qué hacía, con lágrimas en los ojos buscaba a sus padres en el palco de familiares. Volteaba a ver a esa zona mientras el caos crecía sobre la pista y los bomberos pasaban de un lado a otro, con heridos y cuerpos por montón. Esa noche, a sus 23 años y como estrella creciente del mediocampo del Comunicaciones, decidió no volver a su casa, sino dormir en el hogar de sus padres. “Nunca lo mencioné y nunca me lo habían preguntado, pero esa noche me fui a dormir con mis papás y a platicar y platicar hasta que logré conciliar un poco el sueño porque no quería estar solo, fue demasiado impactante. Y al día siguiente fue despertar y no creerlo y cuando empezás a ver los periódicos volver a tener esas imágenes de lo que sucedió”, lamenta Martín Machón. Investigaciones posteriores determinaron que las autoridades deportivas fueron las responsables de la tragedia. Según el Colegio de Ingenieros de Guatemala, el Mateo Flores posee una capacidad para 32.600 personas y esa vez se autorizó la impresión de 45.700 boletos. Además, se falsificaron unas 10.000 entradas. Con la venta de esos boletos se recaudó un millón 445 mil quetzales, que más tarde fueron utilizados para indemnizar a los familiares de las 84 víctimas.
Costa Rica debió jugar en campo neutral contra Guatemala, en la fase de semifinales del Premundial de la Concacaf hacia Francia 1998, luego de que se suspendiera el duelo en suelo chapín tras la tragedia del estadio “Mateo Flores” el 16 de octubre de 1996, cuando fallecieron 84 personas antes del juego. En la acción, el ariete tico Ronald Gómez falla de cabeza una clara opción ante los guatemaltecos Érick Miranda y Édgar Estrada. Costa Rica cayó 1-0 en el Coliseo de Los Ángeles, Estados Unidos, el 24 de noviembre de ese año (foto archivo diario “La Nación”).
Otras causas del desastre que se conjugaron esa fatídica noche fueron el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, así como la precariedad de las instalaciones del estadio guatemalteco para albergar una contingencia de tal magnitud. Tampoco hay que olvidarse que los organizadores del evento nunca previeron una tragedia.“Nunca vi el estadio tan lleno, creo que nadie nunca estamos preparados para algo así. Jamás olvidaré esa noche y lo que nos tocó vivir. Son circunstancias y el destino nos tenía preparado esta prueba”, explicó el argentino Horacio Cordero, entonces seleccionador de Guatemala; su colega, el brasileño Valdeir Badú Vieira, dirigía a la Tricolor en 1996. Por este desastre futbolístico, se guardó un minuto de silencio en los estadios del mundo. La FIFA determinó después la suspensión temporal de la cancha del estadio guatemalteco para juegos internacionales (se reabrió en 1997, se remodeló y redujo su capacidad) y la reprogramación de sus partidos eliminatorios como local en Los Ángeles, California (Estados Unidos) ante Costa Rica y Trinidad y Tobago, además de medirse a Estados Unidos en San Salvador (El Salvador). Finalmente, el partido entre chapines y ticos se realizó en Los Ángeles, Estados Unidos, el 24 de noviembre de ese año; Guatemala se quedó con la victoria 1-0 con gol del legendario Juan Carlos Plata. Ninguno de los dirigentes del futbol chapín ni los responsables directos de sus selección nacional y de la organización del partido de la eliminatoria mundialista compareció ante tribunales aun cuando se comprobó la venta de esos 10.000 boletos falsos. No se presentó ninguna sanción contra la Selección de Guatemala ni la federación de ese país. Nadie fue culpado por las muertes, todos los presuntos responsables fueron absueltos. El juzgado que llevó el caso declaró que se cometió el “delito de muchedumbre”, lo cual significa que no se pueden achacar las muertes a ninguna persona. La opción de las tres plazas directas al Mundial de Francia 1998, a raíz de la ampliación de 24 a 32 seleccionados, daba casi por seguro un lugar para una nación de Centroamérica. Era difícil imaginarse que no fuera así. Sin embargo, ningún país del Istmo avanzó a la Copa gala. Honduras, Guatemala y Panamá se quedaron en el camino en la primera ronda clasificatoria. Costa Rica sí logró llegar a la Hexagonal Final de la Concacaf en 1997, junto a El Salvador. Sin embargo, los seleccionados tico y cuscatleco fracasaron en el intento. El boleto mundialista le correspondió a México, Estados Unidos y el debutante Jamaica. Ocho años después, el 5 de setiembre del 2004, la selección guatemalteca vuelve a jugar una eliminatoria mundialista en el Mateo Flores y recibe, precisamente, a su similar de Costa Rica, a la que derrota 2-1 por el grupo 2 de la segunda fase con dos tantos de Juan Carlos Plata, para remontar la ventaja inicial de Alonso Solís. Aquel drama de 1996 en el estadio Mateo Flores, enlutó el fútbol centroamericano hace 25 años. La esperanza para que nunca vuelva a pasar en ningún estadio del mundo.

Imágenes de la tragedia en el “Mateo” Flores

Las gradas del estadio Doroteo “Mateo” Flores estaban llenas el 16 de octubre de 1996, antes del duelo Guatemala-Costa Rica, y una avalancha humana de aficionados que querían ingresar al coliseo provocó la muerte, por asfixia, de 84 personas (foto archivo del diario “Prensa Libre”, de Guatemala).
La triste noche del 16 de octubre de 1996, quedó guardada en la memoria de los centromericanos. Han transcurrido ya 25 años desde que sucedió la tragedia del estadio nacional Mateo Flores (hoy Doroteo Guamuch Flores), lugar donde fallecieron 83 personas. De los 84 fallecidos, habían seis niños y siete mujeres, además de 200 espectadores heridos (foto revista “El Gráfico”, de Argentina).
Los entonces presidentes de Guatemala, Álvaro Arzú, y Costa Rica, José María Figueres, quienes ocupaban el palco de honor del estadio “Mateo” Flores, fueron testigos de las tristes escenas en la pista atlética del escenario, donde se apilaron las decenas de cadáveres de niños, mujeres y hombres (foto revista “El Gráfico”, de Argentina).
Otro ángulo de la fatídica noche del miércoles 16 de octubre de 1996. Una de las fechas trágicas en la historia del fútbol mundial, previo al fallido partido eliminatorio hacia el Mundial de Francia 1998 entre Guatemala y Costa Rica, en el estadio Doroteo “Mateo” Flores, de Ciudad Guatemala (foto archivo del diario “La Nación”).
Portada del diario “Prensa Libre”, de Guatemala, el 17 de octubre de 1996. Ya se registraban 77 de los 84 fallecidos antes del duelo Guatemala-Costa Rica.
Portada del diario “Prensa Libre”, de Guatemala, el 17 de octubre de 1996. Ya se registraba la cifra oficial de 84 de los 83 fallecidos y 200 heridos antes del duelo Guatemala-Costa Rica.
FUENTES CONSULTADAS: Colección “Los Mundiales de Fútbol”, con tomo 7 dedicado a “La Sele”, publicado por el diario “La Nación” (2010); periódicos “Prensa Libre” y “Gráfico”; (Guatemala); sitios Teletica.com, https://www.soy502.com/, https://www.tn23.tv/, https://www.publinews.gt/, https://www.selecciondeguatemala.com/; además la revista “El Gráfico” (Argentina), Wikipedia y las agencias EFE, AP, Reuters y Notimex. Videos: Noticias Repretel (2016), Nuestro Mundo (2016) y Bendito Fútbol GT (2021).
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Tiene 41 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).