Omar Arroyo comandó hace 40 años el ataque de la Selección de Costa Rica en sus primeros Juegos Olímpicos, en el torneo de fútbol de Moscú 1980. En la acción, el jugador de Ramonense intenta anotar frente a los defensas de Irak, el 21 de julio de ese año en Kiev, exUnión Soviética (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Catalogado como uno de los mejores centros delanteros del fútbol costarricense, Omar Cecilio Arroyo Rodríguez destacó por cinco años en la Selección Nacional de Fútbol de Costa Rica, entre 1980 y 1985, siendo el hecho que más lo marcó su histórica participación en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, el primer evento mundial al que acudió nuestro principal deporte.

Allí, en el torneo de balompié organizado por el Comité Olímpico Internacional (COI), el entonces futbolista de la Asociación Deportiva Ramonenense marcó un golazo en el último minuto del duelo del 23 de julio del 80 por el grupo D contra Yugoslavia (el equipo tico cayó 2-3), que se realizó en suelo de la antigua Unión Soviética, en el estadio Dynamo, de la ciudad de Minsk, hoy capital de Ucrania. Ese fue su momento más feliz en el deporte.

“Para mí esa acción en la que le anoté a Yugoslavia es la máxima expresión del gol… Yo conseguí goles muy buenos durante mi carrera deportiva y en una cantidad importante, 92 en total. Pero haber anotado un tanto en una Olimpiada, donde era la primera vez que Costa Rica asistía a un evento de trascendencia mundial, fue algo muy importante para mí”, expresó Arroyo la semana anterior a este sitio digital, desde su casa de habitación en Naranjo, Alajuela.

Dicha conquista fue espectacular y cayó en el minuto 89, que puso el marcador en la mínima ventaja, cuando los balcánicos ganaban por una diferencia a favor de dos goles. Su remate de volea se lo convirtió al portero Tomislav Ivkovic, luego de recibir un centro preciso del capitán tico, Francisco Chico Hernández, desde el sector derecho. Un soberbio gol. Segundos después terminó el encuentro con un resultado victorioso de 2-3 para Yugoslavia en un juego atractivo, el mejor que realizó Costa Rica en las justas olímpicas, que estuvo pasado por agua, con tormenta eléctrica incluida en la complementaria.

“Cuando regresé a Costa Rica, mi papá (Jorge Arroyo) me contó que en San Ramón escucharon mi gol por la radio (narrado por José Luis ‘Rápido’ Ortiz, en transmisión conjunta de las emisoras Columbia y Nacional) y se dio un juego de pólvora en la ciudad para celebrarlo. Sin duda, este es el gol que tengo más en mi memoria porque fue muy significativo al conseguirse en una Olimpiada”, agregó.

En una entrevista anterior, publicada en el periódico La República en 1981, Omar declaró: “Cuando le convertí el gol a Yugoslavia sentí una gran emoción, ya que supera todos los que hice en mi carrera. La Olimpiada de Moscú es la experiencia más grande que tenido en mi vida, porque considero que cumplí una buena labor”.

Arroyo mencionó que otro buen tanto en su trayectoria lo convirtió en el Campeonato Nacional de la Primera División, cuando jugaba con Alajuelense ante el Municipal Puntarenas, en una jugada individual desde la mediacancha en la que eludió a cinco rivales y al portero Carlos Bismarck Duarte para anotar sin oposición. “No se me olvida que el público sacó pañuelos y me aplaudió durante más de un minuto”, revivió para la página web del Buzón de Rodrigo. Pero insistió que el gol más relevante de su carrera fue el que le concretó a Yugoslavia en la Olimpiada del 80.

En una reciente aparición en el programa Hazañas del Deporte, en Repretel Canal 6, el exjugador admitió que la Sele sufrió muchas limitaciones en los Juegos Olímpicos moscovitas y se mostró como “un equipo deficiente físicamente” en los tres encuentros de la llave D que perdió en fila contra Irak (0-3), Yugoslavia (2-3) y Finlandia (0-3), para finalizar en la última casilla del torneo de fútbol, el puesto 16º y sin lograr puntuar, como el equipo más goleado de la primera fase, con nueve dianas en contra.

“Nos tocó el primer partido contra Irak y nosotros creíamos que iba a ser un partido fácil. El mismo entrenador (Antonio Moyano Reina) nos dijo que ‘ellos no sabe cómo se baja una bola’. Entonces, los menospreciamos mucho e Irak nos metió 3-0. Pero esa gente corría y corría, con una condición física increíble; tácticamente, era un equipo muy bien conformado, a diferencia de nosotros que éramos un equipo ‘amateur’, con buenos talentos individuales, pero físicamente muy mal preparado y táctica y estratégicamente nulo. Dependíamos de la creatividad de cada uno. Fuimos a la guerra desarmados”, lamentó 40 años más tarde en dicho espacio televisivo.

Entre las satisfacciones mayores de su carrera estuvieron sus constantes convocatorias a partir de 1980 para formar parte del cuadro patrio, que dirigía el técnico español Antonio Moyano; aunque varias veces debió renunciar a los llamados que le enviaba la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) e interrumpir por lo consiguiente su preparación en la Sele, porque según el exfutbolista le hizo entrar en “altercados” con el organismo dada su dificultad y falta de tiempo para asistir a los entrenamientos, por su trabajo como funcionario bancario en San Ramón.

“Yo no quise estar en el proceso a la siguiente Olimpiada de Los Ángeles 1984 y puse como pretexto que no tenía permiso del Banco de Costa Rica para ir a entrenar, porque la verdad no veía ningún cambio con relación a lo que nos había pasado en Moscú 80. Estábamos con el mismo entrenador (Antonio Moyano), el mismo sistema de juego, con pocos fogueos internacionales. Para mí íbamos a un nuevo fracaso y, al final, así sucedió… Yo creía que podía ir al Mundial de Italia 90, pero una lesión en la rodilla derecha me lo impidió”, confesó Arroyo a esta página digital.

A pesar de lo anterior, no desentonó en el seleccionado tico y acumuló, a partir del proceso de Moscú 1980, un total de 16 partidos internacionales de clase A. Estos compromisos oficiales lo llevaron a visitar toda Centroamérica, Estados Unidos, Canadá, Cuba, Venezuela, Colombia, Irlanda y la antigua Unión Soviética.

También estuvo presente en las fallidas eliminatorias de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Fútbol (Concacaf), para las Copas Mundiales de España 1982 y México 1986. Registró tres goles, todos anotados en 1980, uno ante Cuba (3-0), en el Estadio Nacional; el citado ante Yugoslavia (2-3), en el estadio Dynamo de Minsk, antigua Unión Soviética; y el último frente a Panamá (1-1), en el entonces estadio Revolución –hoy Rommel Fernández–, de Ciudad de Panamá, Panamá.

AUDIO DEL SEGUNDO GOL DE COSTA RICA ANTE YUGOSLAVIA (2-3), ANOTADO POR OMAR ARROYO Y NARRADO POR EL YA DESAPARECIDO LOCUTOR JOSÉ LUIS ‘RÁPIDO’ ORTIZ, DURANTE LA TRANSMISIÓN PARA LAS EMISORAS RADIO COLUMBIA Y RADIO NACIONAL, EL MIÉRCOLES 23 DE JULIO DE 1980 EN EL ESTADIO DYNAMO, DE MINSK, EXUNIÓN SOVIÉTICA.

Omar Arroyo marcó un golazo a Yugoslavia en las justas de Moscú 1980 (foto archivo de Rodrigo Calvo).

La huella de Arroyo en clubes

Omar Arroyo Rodríguez es de San Ramón, provincia de Alajuela, como toda su familia, pero no nació ahí. Como el hospital de la localidad estaba cerrado, sus padres, Jorge Arroyo Paniagua –ya fallecido– y Aleyda Rodríguez Alfaro, se trasladaron a la clínica de Palmares, Alajuela, donde Omar vino al mundo el 22 de noviembre de 1955. Su familia es numerosa y la completan sus seis hermanos; hablamos de Gerardo, Olger, Jorge Luis, Adrián, Lorena y María Isabel.

Desde joven se inclinó por practicar el fútbol en equipos menores de San Ramón. Pronto se vinculó a la Asociación Deportiva Ramonense, que lo inscribió por primera vez el 12 de abril de 1977 en su división de promesas, en trámite administrativo ante el Comité de Competición de la Fedefútbol. Cinco meses más tarde debutó en el balompié costarricense en el primer equipo poeta, durante un partido que su equipo perdió 4-3 en Turrialba, el 4 de setiembre de ese año, cuando anotó los tres goles ramonenses.

A partir de ese momento, Arroyo se convirtió en uno de los arietes más temidos del país, con un buen peso y estatura para el puesto (71 kilos y 1,67 metros), al dar aviso de su talento en el fútbol, la facilidad para el gol, su codicia, rapidez, desplazamientos e inteligencia al ocupar posiciones ofensivas, capaz de cualquier genialidad en el terreno de juego y cualidades innatas para convertir anotaciones espectaculares.

Después de cuatro campañas con los poetas, Omar manejó varias ofertas para cambiar de equipo y al final se inclinó por la Liga Deportiva Alajuelense, al que arribó en 1981. Allí cumplió jornadas extraordinarias y fue pieza fundamental en los títulos nacionales alcanzados por los rojinegros, en el bicampeonato de 1983 y 1984. Su carrera deportiva se vio perjudicada luego por una lesión en la rodilla derecha, que le propinó el defensor Alexis Alfaro, en la temporada 1985-1986, y lo mantuvo seis meses alejado del fútbol.

También se coronó campeón de clubes de la Concacaf, entre 1986 y 1987, en la serie final que le ganó al equipo SV Transvaal de Surinam. Sin embargo, no le tocó disputar la final de la Copa Interamericana en el 87 contra el River Plate de Argentina, monarca de la Conmebol, porque cambió de equipo ese año y durante seis meses militó con la Asociación Deportiva San Carlos.

Regresó a Alajuelense para la temporada de 1988, pero no duró mucho en el fútbol activo pues se retiró a los 33 años, en febrero de 1989, cuando presentó una carta de renuncia a la directiva rojinegra, “dolido y desilusionado, pero sin rencores”. En aquella ocasión no estuvo de acuerdo de que fuera sancionado con una multa de ¢20.000 por supuesto bajo rendimiento, junto a sus compañeros Álvaro Solano, Guillermo Guardia, Luis Quirós y el uruguayo José Pablo Alonso.

Su registro oficial en la máxima categoría, en un período de 12 años entre 1977 y 1989, alcanzó la cifra de 92 goles anotados, de los cuales 34 los convirtió con Ramonense, 51 con Alajuelense y siete con San Carlos, de acuerdo a los datos del periodista Gerardo Coto Cover, estadígrafo e historiador de la Unión de Clubes de la Primerar División (Unafut).

Entre sus malos momentos en el fútbol menciona con amargura cuando falló un tiro de penal en un clásico nacional contra el Saprissa y luego citó su única expulsión en el balompié profesional, que sufrió contra el Municipal Puntarenas en un partido intenso, en el cual golpeó al lateral derecho porteño Alfredo Diablo Contreras, al repeler la que calificó “una jugada deshonesta” que le cometió su adversario.

Tras su alejamiento de este deporte, Omar se dedicó a la agricultura, a impulsar empresas propias y a practicar por un tiempo la cacería deportiva y el fútbol en canchas abiertas, con compañeros de oficina y en duelos entre veteranos. Pero la disciplina que asumió con más pasión hasta la actualidad, porque aún lo ensaya, es el tenis a nivel recreativo en canchas de Sarchí y Naranjo.

Laboralmente, Arroyo trabajó en el Banco de Costa Rica por espacio de 18 años, entre 1979 y 1997, cuando se acogió a la movilidad laboral. Continuó como evaluador externo en esa entidad bancaria hasta el 2015. Además, por un tiempo administró una finca de café en San José de Naranjo, pero ya la vendió; hoy está concentrado en su labor como inspector externo del Banco Nacional de Costa Rica, donde se mantiene desde hace cinco años con su empresa de consultoría inmobiliaria.

Académicamente, este ingeniero agrónomo se graduó también en administración de empresas, con énfasis en mercadeo, con una maestría que obtuvo en el Instituto Tecnológico de Costa Rica.

El exfutbolista, de 64 años, es un personaje tranquilo y disciplinado, próspero ciudadano alajuelense que lucha día a día por el porvenir familiar. Tiene 35 años de radicar en Naranjo, de Alajuela, a la par de su esposa Maritza Arias, sus hijos Anguinethe, Katherine, Omar Andrés, Alejandra y Raquel, y su nieta Alba, de 7 años, hija de Anguinethe.

Indiscutiblemente, su legado en el fútbol fue inolvidable y dejó huella en los clubes donde participó en la Primera División. Pero también destacó en el seleccionado mayor y su golazo a Yugoslavia lo inmortalizó entre los escasos anotadores ticos en competencias universales, en este caso en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980. Un honor para Omar Cecilio Arroyo Rodríguez.

Pasajes de Omar Arroyo con Ramonense, Alajuelense y la Tricolor

Para conocerlo mejor

  • Nombre: Omar Cecilio Arroyo Rodríguez.
  • Edad: 64 años.
  • Nacimiento: 22 de noviembre de 1955, en Palmares, Alajuela. Se crió en San Ramón, Alajuela, y tiene 35 años de radicar en Naranjo, Alajuela.
  • Deporte: Fútbol.
  • Posición: Delantero.
  • Peso y estatura como jugador: 71 kilos y 1,67 metros.
  • Clubes donde militó: Asociación Deportiva Ramonense (1977-1980), Liga Deportiva Alajuelense (1981-1987), Asociación Deportiva San Carlos (1987) y, nuevamente, Alajuelense (1988-1989). Se retiró en 1989.
  • Goles en la Primera División costarricense: 92. Debutó en Turrialba y anotó tres goles (cayó 3-4), el 4 de setiembre de 1977. Es el tercer mejor anotador en la historia de Ramonense en la máxima categoría con 34 tantos.
  • Títulos nacionales: Dos de la Primera División, un bicampeonato con la Liga Deportiva Alajuelense (1983 y 1984).
  • Selección Nacional: Mayor (1980-1985). Debutó el 12 de junio de 1980 en la caída tica ante Colombia por 1-3 en Pereira, al ingresar de cambio por Marvin Obando al minuto 64. Disputó 16 juegos internacionales de clase A y convirtió tres goles, uno ante Cuba (1980), Yugoslavia (1980) y Panamá (1980).
  • Eventos mundiales: Eliminatorias de la Concacaf a los Mundiales de España 1982 y México 1986, así como la fase final del torneo de fútbol de los XXII Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú, antigua Unión Soviética; allí celebró tres encuentros, actuó en 270 minutos y marcó un gol a Yugoslavia (cayó 2-3).
  • Países visitados por el fútbol: Toda Centroamérica, Estados Unidos, Canadá, Cuba, Venezuela, Colombia, Irlanda y la antigua Unión Soviética.

FUENTES CONSULTADAS: Libros “Aventura Tricolor: Juegos Olímpicos; Historia de la Selección Nacional de Fútbol de Costa Rica” (1994), de Rodrigo Calvo y Mayela Solano; “Memoria de la Liga Deportiva Alajuelense” (1995), de Armando Mórux; “Liga Deportiva Alajuelense” (2014), de José Antonio Pastor; revista deportiva “Triunfo” (1992), diario “La República” (1980 y 1981) y archivo de “Buzón de Rodrigo”. Estadísticas de Gerardo Coto Cover, periodista e historiador de la Unafut. YouTube: Programa “Hazañas del Deporte”, de Deportes Repretel, en Repretel Canal 6. Además, audio de narración de José Luis “Rápido” Ortiz, para las emisoras Columbia y Nacional, del juego Costa Rica-Yugoslavia en la Olimpiada de Moscú 80. Fotografías: Diarios “La Nación” y “La República”; revista deportiva “Triunfo”, facebook de Omar Arroyo y Luis “Neco” Fernández; archivo de Rodrigo Calvo.

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Tiene 41 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).

1 COMENTARIO

  1. Muchas gracias por el reportaje a Omar Arroyo en la Olimpiada de Moscú 80. En el artículo no vi un comentario que había hecho Arroyo en el pasado, cuando expresó que al defensa que más temió fue a Ricardo “Sardina” García, del Municipal Puntarenas FC.

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