Optimized Brasil1 1990 1
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Cada vez que comienza un nuevo proceso de Selección Nacional de Costa Rica, escucho lo mismo con un tono fanático que enferma.

“¡Que esa lista es una Sapri-Sele!”, en los tiempos de cuando estuvo Hernán Medford al mando de la Tricolor y Óscar Ramírez fue su auxiliar técnico, al adjudicarse la Copa Uncaf del 2007.

O, más recientemente, en los últimos días, “esa alineación es una argolla. Una auténtica Liga-Sele!”, luego de que el nuevo seleccionador de la Mayor, Óscar Ramírez, dio a conocer las formaciones para los amistosos contra Brasil y Uruguay.

Sin irnos más atrás en el recorrido internacional de la Sele, el colombiano Jorge Luis Pinto y su sucesor, el costarricense Paulo César Wanchope, también pasaron por lo mismo. El primero lo tildaron de “liguista” al frente del equipo nacional, por su pasado erizo a principios de la década pasada, cuando llevó a Alajuelense a ganar dos títulos nacionales. Y, vean, terminó siendo venerado por la histórica participación tica en el último Mundial de Brasil 2014.

Y con Chope ocurrió algo similar, cuando un sector de los aficionados le cobraron en las redes sociales las acusaciones infundadas por Pinto de que fue “desleal” como asistente y llegaron a decir que sus combinados eran “un club de amigos”.

Nada más alejado de la realidad. La Selección Nacional de Costa Rica hay que verla con otros ojos, dejar a un lado los colores y los intereses de sus equipos, y ver a los futbolistas convocados como miembros del “equipo de todos” que, como sucedió en Brasil 2014, van hacia un mismo objetivo y el apoyo debe ser incondicional e irrestricto, en el caso de los aficionados; y nosotros, los de la prensa, ser críticos y vigilantes del proceso.

Que si un día alinean a Keylor Navas o a Esteban Alvarado, no recordar su pasado saprissista. Y si lo hace Patrick Pemberton, no empecinarse en decir que “es manudo”, por su presente en ese club, sino ponderar que los tres son embajadores de nuestro fútbol, con la camiseta tricolor bien puesta en sus corazones.

Óscar Ramírez ante el lateral derecho Jorginho el 11 de junio de 1990, cuando se enfrentó a Brasil por primera vez hace 25 años, en el Mundial de Italia, en Turín. La potencia suramericana venció por 1-0, igual que en el 2015 (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Óscar Ramírez ante el lateral derecho Jorginho el 11 de junio de 1990, cuando se enfrentó a Brasil por primera vez hace 25 años, en el Mundial de Italia, en Turín. La potencia suramericana venció por 1-0, igual que en el 2015 (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Y los que dicen que el Machillo Ramírez es manudo por los cuatro costados y eso se refleja en sus decisiones, quiero decirles que están equivocados y demuestran que son de escasa memoria.

Óscar Ramírez se caracterizó en su época de futbolista por ser un auténtico ganador, que sumó cuatro títulos nacionales y uno de la Concacaf con la Liga; y con el Saprissa también lo fue, con otros cuatro cetros de campeonato y dos de la Concacaf.

Y con la Sele, el mundialista de Italia 1990 fue un incansable jugador de toda la cancha, creativo y luchador con el balón, al disputar 75 partidos internacionales de clase A; siendo el mejor de su generación en la Selección Juvenil, que se formó entre 1981 y 1983.

Y cuando pasó al banquillo, el Machillo fue exitoso tanto con el Saprissa como con la Liga. Y en la institución morada, como asistente de Medford, ganó dos títulos nacionales, uno de la Concacaf y estuvo en el podio de un Mundial de Clubes, el tercer lugar en Japón 2005, el mayor logro a nivel de equipos en el país.

Lo que sucede es que el aficionado acostumbrado a criticar por criticar sólo rememora la actualidad más reciente de que, con Alajuelense, ha sido el entrenador más exitoso de su historia, con cinco campeonatos y dos semifinales de la Concacaf, en los últimos años.

En conclusión, dirigido a sus detractores, debe haber mayor tolerancia, inteligencia y madurez en este tema. La formación de un equipo patrio nunca dejará satisfecho a todos. Habrá siempre los que le buscan “un pelo en la sopa”

La Selección costarricense de antaño, la actual y la del futuro debe verse que no es una Sapri-Sele, ni una Liga-Sele, sino que es, simplemente, “el equipo de todos”.

ÓSCAR AL MANDO DE LA TRICOLOR

El nuevo cuerpo técnico de la Tricolor, al mando de Óscar Ramírez, en el estadio Red Bulls Arena, de Nueva Jersey, un día antes de medirse en un amistoso a Brasil. De izquierda a derecha: Luis Gabelo Conejo (preparador de porteros), Keylor Reyes (experto en temas audiovisuales), José Sánchez (preparador físico), Alejandro Larrea (asistente técnico), Óscar Ramírez (director técnico), Luis A. Marín (asistente técnico), Carlos Aguirre ('coach' deportivo) y Alejandro Ramírez (médico). (foto Prensa de la Fedefútbol).
El nuevo cuerpo técnico de la Tricolor, al mando de Óscar Ramírez, en el estadio Red Bulls Arena, de Nueva Jersey, un día antes de medirse en un amistoso a Brasil. De izquierda a derecha: Luis Gabelo Conejo (preparador de porteros), Keylor Reyes (experto en temas audiovisuales), José Sánchez (preparador físico), Alejandro Larrea (asistente técnico), Óscar Ramírez (director técnico), Luis A. Marín (asistente técnico), Carlos Aguirre (‘coach’ deportivo) y Alejandro Ramírez (médico). (foto Prensa de la Fedefútbol).
Óscar Ramírez, seleccionador de la Mayor, dialoga frecuentemente con los jugadores. Aquí, en el Red Bulls Arena de Nueva Jersey, conversa con el capitán de la Tricolor, Bryan Ruiz, a quien conoce desde la época en que fue asistente de Medford en la 'Sele', entre el 2006 y el 2008 (foto Prensa de la Fedefútbol).
Óscar Ramírez, seleccionador de la Mayor, dialoga frecuentemente con los jugadores. Aquí, en el Red Bulls Arena de Nueva Jersey, conversa con el capitán de la Tricolor, Bryan Ruiz, a quien conoce desde la época en que fue asistente de Medford en la ‘Sele’, entre el 2006 y el 2008 (foto Prensa de la Fedefútbol).
Óscar Ramírez (izquierda) en la rueda de prensa este lunes, previo al amistoso contra Uruguay, junto al volante Celso Borges, a quien conoce desde la época en que el volante de La Coruña era jugador del Saprissa e integraba la Olímpica entre el 2007 y 2008, y empezaba en la Mayor (foto Prensa de la Fedefútbol).
Óscar Ramírez (izquierda) en la rueda de prensa este lunes, previo al amistoso contra Uruguay, junto al volante Celso Borges, a quien conoce desde la época en que el volante de La Coruña era jugador del Saprissa e integraba la Olímpica entre el 2007 y 2008, y empezaba en la Mayor (foto Prensa de la Fedefútbol).
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Tiene 41 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).

1 COMENTARIO

  1. Excelente, atinada y oportuna reflexión…..el fanatismo enceguece y nubla la verdad. hace hasta del más inteligente, víctima de chato entendimiento. Enhorabuena este tipo de columnas para dar paso a la reflexión.

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