El periodista Rodrigo Calvo Castro, director del sitio "Buzón de Rodrigo", en una imagen hace 12 años en el viejo Estadio Nacional, un día antes de empezar su demolición el 11 de mayo del 2008, luego del último partido oficial en esta sede, que fue entre la Universidad de Costa Rica y Brujas, ganador este último del duelo por 3-2 (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Hace más de 52 años, el 20 de diciembre de 1967, mi padre, Humberto Calvo Astúa –fallecido en 1971– me llevó, de la mano, por primera vez a un recinto de fútbol, el Estadio Nacional, de La Sabana, San José. Y, a partir de ese momento mágico, empezó mi afición por el principal deporte de masas.

Aquella noche había mucha expectación por el partido amistoso que realizaría el Deportivo Saprissa ante la Selección Mayor de Hungría, que se preparaba para los Juegos Olímpicos de México 1968.

Recuerdo que, ante el tumulto que se vislumbraba, mi papá dejó su automóvil en un parqueo lejano, en el Paseo Colón, y nos fuimos caminando a través de La Sabana hasta el escenario del partido, el viejo Estadio Nacional, que me impresionó en el momento de subir las gradas y observar cómo brillaba el verde del césped y por el llenazo impresionante en los cuatro costados.

Confieso que no puse mucha atención al juego (tenía siete años de edad), pero me cautivaron las paradas del arquero morado, Víctor Hugo Quesada, el famoso Gata de lujo, padre del periodista Hugo Quesada y del exportero Osvaldo Quesada.

Nunca olvidaré lo que me cautivó el físico de los corpulentos húngaros y la forma en que sonó por todo el estadio cuando el balón le pegó en el pecho a Quesada, dado el fuerte impacto del remate de uno de los artilleros magiares.

Con el arbitraje de Juan Soto París, los húngaros ganaron esa vez por 3-1, con tres dianas del extremo izquierdo Laszlo Fazekas, mundialista en Argentina 1978 y posterior verdugo de El Salvador en la máxima goleada histórica de los Mundiales por 10-1, en España 1982. Dichas anotaciones cayeron en los minutos 25, 42 y 55 minutos. El también puntero izquierdo, Luis Aguilar, consiguió el tanto de descuento para el Saprissa.

Años después leí la crónica del diario La República, redactado por el periodista y locutor Luis Cartín Paniagua , titulada “la Selección húngara fue mucho equipo para Saprissa”, y me dí cuenta qué había pasado en este vistoso encuentro, con una actuación visitante que fue un regalo para la vista de los 11.014 espectadores, entre los que estaba este servidor que por su mente aún no pensaba que iba a ser periodista 14 años después, como redactor debutante en Noticias Monumental, de Radio Monumental, en 1981. Así que estoy cerca de las cuatro décadas en periodismo.

Ese duelo Saprissa-Hungría del ’67, que dejó una llamativa recaudación de ¢88.458, lo describió el reportero como “un espectáculo muy agradable”, con “un primer tiempo de mucha movilidad”, una segunda parte con “formidable reacción morada” y un rival de mayor estatura y recursos futbolísticos, que fue muy aplaudido por el público cuando se despidió en el centro del campo.

El artillero húngaro Laszlo Fazekas fue verdugo del Deportivo Saprissa con la selección de su país, al conquistar tres goles hace 52 años, el 20 de diciembre de 1967, en la vieja estructura del Estadio Nacional. Quince años después, en el Mundial de España 1982, fue implacable también contra El Salvador al convertir tres veces en la histórica paliza por 10-1, la más alta en la historia de los Mundiales (foto archivo de Rodrigo Calvo).

La prensa lamentó en esa ocasión que los magiares solo realizaran un juego en el país ante su salida inmediata para cumplir compromisos en Guatemala y México, porque Luis Cartín consideró en su artículo que dejaron “un grato recuerdo y sabias enseñanzas”.

El cronista también resaltó a las mejores figuras de aquel partidazo en el Nacional. Hablamos del portero de Hungría, Antal Szentmihályi, por “sus extraordinarios reflejos”; el interior atrasado Zernavyi, por “su incansable trajinar”; el central Erno Solymosi, “un gran zaguero”; el esforzado delantero Lajos Puskas y el “positivo” puntero izquierdo Laszlo Fazekas, por su violento remate a marco para culminar –con tres dianas– los clásicos contragolpes del combinado europeo.

Esa Hungría de la década 1960-1969 vivía una época productiva, con abundante experiencia al intervenir en los Mundiales de Fútbol de 1962 y 1966, así como en la Eurocopa 1964.​ Se adjudicó también la medalla de oro en el torneo de balompié de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964.

“Todos revelaron su clase de auténticos cracks mundialistas”, resaltó el matutino sobre las figuras que pisaron aquella noche mágica en el Estadio Nacional. Szentmihályi y Solymosi figuraron en el Mundial de Chile 1962, otra vez Szentmihályi y Puskas en la Copa de Inglaterra 1966, además del citado Fazekas en Argentina 1978 y España 1982.

Del Saprissa, el mismo periódico La República ponderó al cuarto zaguero Juan León, “por su corte, dureza y magnífica condición física”. Le siguieron en méritos el arquero Víctor Hugo Quesada, el zaguero central Wálter Elizondo y el delantero Édgar Marín.

El plantel morado, bajo la dirección técnica del argentino José Ramos, lo completaron los zagueros Giovanni Rodríguez y Arnulfo Coyolito Montoya, los volantes Luis Chacón y William Quirós, los arietes Víctor Manuel Cholo Ruiz, Eduardo Flaco Chavarría y Luis Aguilar, así como los relevos Eduardo Mudo Umaña y Roy Sáenz, refuerzo del Nicolás Marín (hoy Deportivo México).

Desde entonces, le tomé cariño a este estadio y confirmé la frase famosa del ya fallecido colega, Javier Rojas González: “ir al estadio es una buena costumbre”.

Como seguidor del fútbol, registré en esa época otras inolvidables visitas al antiguo Nacional, como la vez que Saprissa le igualó 1-1 al Santos de Pelé, en un enorme amistoso de 1972 –con golazo incluido de Édgar Marín al argentino Agustín Cejas–; además de que presencié finales del campeonato, como el increíble partido de los penales que en 1971 le ganó la Liga Deportiva Alajuelense al Saprissa (3-1), luego de intensos 120 minutos, con un triunfo parcial morado de 4-2 y un empate 1-1 en el tiempo extra; o cuando el Club Sport Herediano se impuso en las series finales contra el Municipal Puntarenas (1978) y el Club Sport Cartaginés (1979)

La final del fútbol nacional con más goles en la historia se produjo en el Estadio Nacional hace 49 años, en 1971, cuando Alajuelense se impuso 3-1 en penales al Saprissa, luego del triunfo parcial de los morados por 4-2 en los 90 minutos y el empate a un gol en los tiempos extras. En la acción, el arquero panameño de la Liga, Roberto Tyrrel (centro), corta un avance del brasileño Odir Jacques (derecha). Francisco “Chico” Hernández y Eduardo “Mudo” Umaña sigue la acción a la izquierda (foto revista “Sol y Sombra”).

VIVENCIAS COMO PERIODISTA EN EL NACIONAL

Años más tarde, ya ejerciendo la profesión de periodista deportivo, presencié grandes acontecimientos deportivos en el Estadio Nacional, como la clasificación en 1983 que la Tricolor consiguió ante Honduras por 3-2, en ruta a la Olimpiada de Los Ángeles 1984; o el boleto histórico al Mundial de Italia 1990 tras obtener el primer lugar de la hexagonal final a la Concacaf, gracias al triunfo 1-0 sobre El Salvador con el golazo de cabeza de Pastor Fernández, atacante emergente ante la lesión del titular Evaristo Coronado.

También presencié el último juego oficial por el Campeonato Nacional de la Primera División en este emblemático escenario deportivo, en una fecha que se conmemora esta misma semana, cuando se le puso punto final a una prolongada historia de 84 años desde 1924. Sucedió hace más de 12 años, aquel 11 de mayo del 2008, por los cuartos de final del Torneo de Verano 2004, que fue resuelto con un apretado triunfo de 3-2 de Brujas ante la Universidad de Costa Rica (UCR).

Antes de demoler en forma simbólica la gradería norte del Estadio Nacional, los brujos ganaban cómodamente 0-3 en un intenso encuentro, gracias a las anotaciones de Danny Fonseca, el brasileño Leandro Gobatto y Alejandro Sequeira. Pero los académicos descontaron 2-3 con Reynaldo Parks, de penal y el brasileño Rodinei Martins, nativo de Bahía y autor del último tanto de campeonato en este estadio, al filo del minuto 93.

A partir de la inauguración del nuevo Estadio Nacional, hace más de nueve años en marzo del 2011, volvì a experimentar grandes acontecimientos del deporte, como la clasificación de la Selección de Costa Rica al Mundial de Brasil 2014, el título de la Sele en la Copa Uncaf de Selecciones del 2013, la realización por primera vez de los Juegos Deportivos Centroamericanos, en la edición de San José 2013, el Mundial Femenino Sub-17 de la FIFA, en el 2014; los partidos amistosos ante grandes selecciones ante Argentina (0-0), Brasil (0-1) y el excampeón mundial, España (2-2), así el dramático boleto de la Tricolor al Mundial de Rusia 2018, tras igualar a un gol ante Honduras en el minuto 94 con el frentazo salvador del corpulento defensor Kendall Waston.

En esta época difícil por la crisis sanitaria y económica por la amenaza de la pandemia del Coronavirus, este bonito sentimiento de estar presente en los graderíos del Estadio Nacional nunca se debe perder a pesar del distanciamiento social en que está involucrado la población del país.

Como ha sido constumbre en el pasado por actos violentos en esta legendaria sede josefina, le cabe a las autoridades deportivas del país controlar a las barras organizadas y frenar todo conato de violencia en el Nacional; pues los estadios deben ser, en todo momento, un sitio seguro que invite a las familias a disfrutar de los partidos.

Ya sea un choque de la Selección Mayor, de nuestros torneos del balompié federado o del Saprissa, Alajuelense y Herediano en la Liga de la Concacaf o la Liga de Campeones de la región, los aficionados deben ir en todo momento con pasión y fervor a los recintos deportivos, con el propósito apoyar en forma incondicional al equipo de sus amores.

Porque siempre será un placer y una buena costumbre asistir –cada semana– al principal coliseo de nuestro país: el Estadio Nacional.

El rey del fútbol, Edson Arantes do Nascimento, el famosísimo “Pelé”, era tricampeón mundial en 1972 cuando visitó el Estadio Nacional para enfrentar al Deportivo Saprissa, con el que igualó 1-1. El astro brasileño posó en esa oportunidad con los morados Asdrúbal “Yuba” Paniagua (izquierda) y Fernando Solano (foto archivo de Rodrigo Calvo).

GALERÍA DE FOTOS:
“MIS RECUERDOS EN EL ESTADIO NACIONAL”

Equipo de periodistas y fotógrafos del diario “La Nación”, el 11 de mayo del 2008, para darle cobertura al último partido oficial en la antigua estructura del Estadio Nacional, días antes de empezar su demolición. De izquierda a derecha: Marvin Caravaca, Jairo Villegas, Rodrigo Calvo, Roberto García y Jorge Castillo (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Personal de la redacción del diario “La Nación” en las afueras del nuevo Estadio Nacional, previo a realizar entrevistas para la producción de la revista “Historias de sol y sombra”, publicado en marzo del 2011. De izquierda a derecha: Rodrigo Calvo, Abelardo Fonseca, Arturo Pardo, Damián Arroyo y Jéssica Varela (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Una foto del recuerdo en el nuevo Estadio Nacional, hace más de nueve años, el 26 de marzo del 2011, cuando se inauguró oficialmente. Asistí al acto como aficionado y no como periodista. Horas después se jugó el primer juego: Costa Rica 2-China 2 (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Disfruté intensamente el Mundial Femenino Sub-17 de la FIFA, realizado en el país entre marzo y abril del 2014. El nuevo Estadio Nacional de Costa Rica, en la Sabana, San José, fue la sede principal de la competencia entre 16 países (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Al amistoso Costa Rica-Sudáfrica en el Estadio Nacional asistió una buena cantidad de aficionados, el 8 de octubre del 2015. Hace cinco años acudí como aficionado, y no como periodista, y vi perder a la “Sele” por 0-1 (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Un “selfie” con colegas de la prensa tica en el Estadio Nacional, el 5 de agosto del 2017, con motivo del partido de exhibición del astro del fútbol brasileño Ronaldinho Gáucho entre leyendas del fútbol costarricense; finalizó 4-4 (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Imagen de mi cobertura periodística de la histórica clasificación de Costa Rica a su quinto Mundial de Fútbol. Ya el público festejaba el boleto a Rusia 2018 en las gradas del Estadio Nacional, luego del agustioso empate 1-1 con Honduras (foto archivo de Rodrigo Calvo).

GALERÍA DE FOTOS:
HITOS DEL DEPORTE TICO EN EL ESTADIO NACIONAL

Pastor Fernández (centro) saluda al público hace más de tres décadas, el 16 de julio de 1989 en el Estadio Nacional, tras concretar el gol para Costa Rica que significó el pase a su primer Mundial de Fútbol. Al fondo, el entonces presidente de la Fedefútbol, Longino Soto Pacheco, que es alzado en hombros por los jugadores de la Sele (foto del sitio web “Nacion.com”).
Reynaldo Parks (centro), capitán de la Universidad de Costa Rica, anota de penal el último gol de un futbolista costarricense en el viejo Estadio Nacional. Sucedió hace 12 años, el 11 de mayo del 2008. Brujas se impuso 3-2 (foto del sitio web “Nacion.com”).
El acto inaugural del nuevo Estadio Nacional de Costa Rica, en La Sabana, San José, incluyó hace más de nueve años, el 26 de marzo del 2011, el amistoso entre Costa Rica y China, que finalizó 2-2. La imagen recoge el primer gol en “La Joya de La Sabana”, anotado por Àlvaro Saborío (fuera de foco), en el primer tiempo. (foto de Juliana Barquero/La Nación).
El golazo del atacante costarricense Randall “Chiqui” Brenes (Nº 7) a España, al aprovechar una confusión de la zaga visitante. Su anotación no la pudieron evitar el portero Íker Casillas y los defensores Carles Puyol, (Nº 5) y Sergio Ramos. Inolvidable duelo amistoso ante los campeones mundiales de Sudáfrica 2010, que concluyó 2-2 en el Estadio Nacional hace más de nueve años, el 15 de noviembre del 2011 (foto sitio “Nacion.com”).
El Estadio Nacional fue la sede principal de los X Juegos Deportivos Centroamericanos, que se llevaron en el país entre el 3 y el 17 de marzo del 2013. Era la primera vez que Costa Rica organizaba las justas regionales, realizadas hace siete años en San José (foto archivo del Comité Organizador de los Juegos Centroamericanos de “San José 2013”).
Vistosa imagen de la inauguración oficial del Mundial Femenino Sub-17 de la FIFA “Costa Rica 2014”, en un abarrotado Estadio Nacional. En los primeros juegos Italia doblegó 2-0 a Zambia y la “Tricolor” cayó por 0-3 con Venezuela (foto sitio web de “Nacion.com”).
Locura en el Estadio Nacional en octubre del 2017 al producirse el gol agónico de Kendall Waston (de espaldas), que iguala a un gol el duelo con Honduras y asegura la clasificación de Costa Rica al Mundial de Rusia 2018 (foto de Ileana Aráuz para el sitio “Buzón de Rodrigo”).

FUENTE CONSULTADAS: Archivo del sitio digital deportivo “Buzón de Rodrigo”, los periódicos “La Nación” y “La República”; la revista “Estadio Nacional: Historias de sol y sombra”, de “La Nación” (marzo del 2011); así como los libros “Historia del Deportivo Saprissa” (1988) e “Historias de lucha, pasión y goles” (2018), ambos del periodista José Antonio Pastor.

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Tiene 41 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).

2 COMENTARIOS

  1. En la medida en que siga aumentando el nivel de nuestras selecciones y nuestros clubes y continúe mejorando la seguridad y el control de las barras de fanáticos extremistas, las familias irán retornando a nuestros estadios como cuando éramos niños.

  2. Muy lindo, lo vivido no nos lo puede quitar nadie. Sus emociones saltan en el texto y el “postre” de las fotografías completa el banquete. Gracias por las citas de mi padre, Luis Cartín Paniagua.

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