Hace 30 años, Velibor "Bora" Milutinovic estalló de alegría el 20 de junio de 1990, luego del segundo gol de Hernán Medford a Suecia y lo celebró con Rónald González (izquierda) y el masajista Carlos Mora, en Génova, Italia. El gestor principal de la hazaña tica en el Mundial italiano fue preciso en su informe oficial a la Fedefútbol (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Belisario A. Solano Solano, periodista y fiscal de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) en el periodo 1991-1993, le realizó una entrevista al técnico Velibor “Bora” Milutinovic, director técnico de la Selección de Costa Rica en 1990, sobre la primera participación del balompié nacional en un Mundial de la FIFA, en Italia 90. Se hizo en Los Ángeles, California, Estados Unidos, en noviembre de 1991, con el propósito de elaborar un documento oficial para la entidad federativa, que resumiera lo que fue el exitoso proceso con el técnico europeo, de origen yugoslavo y serbio. El reporte fue escrito el 14 de enero de 1992 y presentado a la Federación el 21 de enero de ese año y luego a la Asamblea de Representantes, el 25 de ese mes. Finalmente, el Informe de “Bora” recibió su aprobación en la sesión de Comité Director de la Fedefútbol, el 28 de enero, y fue ratificado el 4 de febrero de ese año.

“De la realidad a un sueño… de un sueño a la realidad”.

Por: Belisario A. Solano Solano (*).

Velibor Bora Milutinovic recién llegado al país, en marzo de 1990, con vistas a dirigir a la Tricolor en el Mundial de la FIFA en Italia (archivo de Rodrigo Calvo).

El fútbol de Costa Rica ha vivido una de las páginas más gloriosas de su historia en el reciente Mundial de Italia 90. Un grupo de jóvenes costarricenses dirigidos por Velibor Bora Milutinovic, de nacionalidad serbia y con un importante currículum a nivel internacional, asumió a pocos meses del inicio del Campeonato Mundial de la FIFA, la responsabilidad de llevar a este país a su más duro reto de toda su historia deportiva.

El objetivo trazado por dirigentes, jugadores y, en general, por todos los costarricenses, era realizar un papel decoroso que, por lo menos, igualara lo hecho por Honduras en el Mundial de España 1982.

Lo hecho por nuestra delegación es algo que trasciende las fronteras de nuestro territorio y en donde propios y extraños recuerdan cómo Costa Rica venció en su primer partido a Escocia 1-0; una derrota decorosa ante Brasil por igual marcador y un resultado que embriaga al ser costarricense ante Suecia de 2-1, son solamente el recuerdo de esta faena, hasta finalmente caer eliminado 1-4 frente a Checoslovaquia en la segunda fase de octavos de final.

Detrás de estos marcadores existió toda una organización de personas que llevaron adelante este proceso; hombres que el país los recuerda como los gestores de esos éxitos en la final, para culminar todo un proceso de años, en donde otra cantidad no menos despreciable de ciudadanos dignos, dirigieron el mismo y dieron su aporte.

No es justo olvidar que estos resultados también son consecuencia de la ayuda y colaboración que brindó el aficionado y la empresa privada, tanto económica como anímicamente.

Por esta razón, era necesario conocer en forma directa del hombre que llevó la responsabilidad técnica del equipo a Italia, su sentir y su pensamiento sobre el papel de Costa Rica y sus recomendaciones para el futuro del fútbol de esta privilegiada nación.

Este documento no puede bajo ninguna circunstancia pensarse que sea todo lo que Bora transmitió a nuestros jugadores y legó para el futuro en lo táctico, técnico y psicológico; es solamente el resultado de dos entrevistas de carácter periodístico que he realizado, para tener elementos de juicio capaces de fundamentar el mismo.

Velibor “Bora” Milutinovic, selecccionador de Costa Rica en el Mundial de Italia 1990, sostuvo hace 30 años este encuentro con el técnico español Antonio Moyano (izquierda) y el entonces presidente federativo, Isaac Sasso, en Mondoví, Italia (foto archivo de Rodrigo Calvo).

La elección como técnico

Sobre su escogencia en el cargo, Bora Milutinovic recordó que “la dirigencia de Costa Rica me buscó en un momento importante para ellos y para mí”. Fue contratado con el salario más bajo pagado en el Mundial y el que menos ganó en el plano económico durante la competencia, pero no hay duda que los dividendos fueron posteriores para él.

“Yo pienso que Costa Rica, como país de América Central, es desconocido en muchos aspectos, y éste es uno de los principales problemas de una nación. Por esta razón, con mi experiencia, pensé que lo mínimo que podía hacer era compartir mi conocimiento con la gente que estaba buscando una persona que en ojos de ellos puede ser exitosa, señaló Bora al justificar por qué aceptó la responsabilidad de llevar al equipo a Italia ’90.

Posterior al nombramiento como director técnico y apoyado por unos amigos, elaboró la lista de jugadores con los cuales consideró podría hacerle frente a este reto.

El mantenerse informado sobre el desenvolvimiento del fútbol a nivel internacional, le ha permitido contar con una base de datos a la cual recurrir en caso de necesidad, para planificar sus posteriores actividades.

Fue así que, en un  corto lapso, se integró el equipo y “se inició la lucha contra el tiempo, en un esfuerzo total, continuo y sin descanso”.

“Es sólo la planificación, la mística y la capacidad de trabajo lo que permite fijarse metas que parecen increíbles, pero que al final se alcanzan; en este caso, lo que menos había era tiempo, por eso no podía desaprovechar el poco que tenía, de ahí que escogido el grupo se inició la preparación”.

Antes del Mundial de Italia 90, Velibor “Bora” Milutinovic dialoga hace 30 años con Marvin Obando (izquierda) y José Carlos Chaves, en un entrenamiento en la cancha de la Republic Tobaco Company, en Zapote, San José (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Primeras dificultades

“Un problema que no es sólo de Costa Rica sino de todos los países del mundo, es la ineficacia de un país, pero esto va ligado a un problema de idiosincrasia”.

“El dirigente, la prensa y el país en general viven pendientes de resultados; no tienen la idea de lo que es un proceso y la necesidad de trabajar por objetivos. Por esta razón, tuve que vencer en los jugadores su inexperiencia para que entendieran que íbamos a una fiesta; que la meta era el Mundial y nada de lo que pasara antes tenía que afectar los objetivos fijados para el torneo”.

“Este problema, más que un problema de mentalidad, es producto de la inexperiencia. Establecí primero el sistema de comunicación con los jugadores, el que a mí me gusta usar, con el cual todos compartíamos la misma idea, el mismo deseo y pensar en que los resultados que íbamos a obtener tenían que ser positivos; en el grupo, todos éramos todos y vencer esta manera de ser fue algo de lo más difícil, por la razón propia de la idiosincrasia de su gente”.

“Yo creo que podemos hablar más de enseñanzas al final de este sueño en el campo mental, sí, en el campo mental, más que en el campo técnico, físico o táctico”.

“La pasión con que ustedes viven el fútbol no les permite ver más allá; por esta razón, se le demostró al mundo que el jugador tico es capaz y con sólo cambiar su modo de vida, se pueden lograr maravillas, pues lo que hice con ellos fueron simplemente cosas naturales”

Velibor ‘Bora’ Milutinovic, director técnico de Costa Rica en Italia 90

Eludiendo constantemente su respuesta directa, Bora Milutinovic comenzó a sentir la influencia del medio y, ante esa disyuntiva, consideró que para poder variar el modo de vida de sus jugadores e inculcar sus pensamientos, lo prudente era sacarlos de su estado actual y continuar su preparación completamente alejados, en donde sus ideas, sólo sus ideas, tuvieran cabida las 24 horas del día.

Por eso su viaje a Estados Unidos y posteriormente a Italia…

Velibor “Bora” Milutinovic en una práctica en la cancha de la Republic Tobaco Company, en Zapote, San José. El serbio le explicó a los jugadores hasta el último detalle de sus ideas futbolísticas que aplicaría en el Mundial de Italia 90 (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Conceptos básicos hacia el grupo

Realizada la Preselección con 25 jugadores, Bora inició su trabajo en los primeros días de abril de 1990, con la fe puesta en el grupo y con la seguridad de que tenía que cambiar la mentalidad de ellos y lograr en 67 días la construcción de un nuevo prototipo de jugador nacional. Consideró que era necesario que asimilaran conceptos tan básicos como los siguientes:

  • “La mente es lo que rige nuestra conducta, es la que programa y ejecuta, después de ella viene todo lo demás”.
  • “Una mente positiva logra resultados positivos”.
  • “En la vida es necesario pensar y actuar como un triunfador y éste es aquel que tiene la capacidad de mirar, pensar y actuar”.
  • “En un equipo, si no se actúa como tal no se avanza, es necesario la interacción plena para lograr resultados positivos”.
  • “Sólo el esfuerzo, la disciplina y la entrega total puede convertir a un jugador y a un equipo en triunfadores”.

Estos y otros conceptos básicos fueron algunos elementos mentales que Bora hizo que el grupo asimilara, para poder transformar en poco tiempo la mentalidad del jugador nacional.

“Más que un problema físico o estratégico, comprendí que el problema del equipo era el de la mentalidad, producto de su inexperiencia internacional y del medio en donde se desenvolvía, porque tenemos que recordar que tanto el jugador como el dirigente y la prensa de un país, son reflejo del medio en donde se encuentran”

Velibor ‘Bora’ Milutinovic, director técnico de Costa Rica en Italia 90
La Selección de Costa Rica posa hace 30 años en la cancha de prácticas de Mondoví, en Cuneo, Piamonte. La pequeña ciudad al noroeste de Italia fue su lugar de concentración por casi un mes en el Mundial 1990. Arriba (de izquierda a derecha): Rodrigo Kenton, Ronald Marín, Ronald González, Carlos Palavicini, Geovanny Jara, José Carlos Chaves, Alexandre Borges Guimaraes, Marvin Obando, Hernán Medford, Hermidio Barrantes, Carlos Mora, Héctor Marchena y Marcelo Betancourt. Abajo: Mauricio Montero, German Chavarría, Vladimir Quesada, Luis Gabelo Conejo, Óscar Ramírez, Claudio Jara, Róger Flores, Róger Gómez, José Jaikel y Miguel Segura (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Los 22 rumbo a Italia

Con mejores elementos de juicio y luego de una primera etapa de trabajo, se formó el grupo de 22 jugadores, quienes salieron rumbo a Estados Unidos y de ahí a Europa, con destino final a Italia.

Se puso a prueba y “se demostró la capacidad de asimilación del jugador nacional, quienes demostraron que efectivamente los pequeños detalles y los conceptos básicos introducidos, lograron su transformación como jugadores”.

“La gira en Estados Unidos me demostró lo vulnerable de los muchachos y nuevamente su problema de inexperiencia en este tipo de responsabilidades. Una preocupación constante por los resultados, el qué dirán en Costa Rica y siempre la opinión de la prensa, presente en todo y condicionando el trabajo de un grupo”.

“Por esta razón, yo tuve que luchar para que ellos entiendan que se trabajaba por una meta bien clara y definida, que era Italia, no los partidos ni los resultados que obtuviéramos antes del Mundial”

Velibor ‘Bora’ Milutinovic, director técnico de Costa Rica en Italia 90

“Fue necesario inmunizarlos de este tipo de información, para que en sus mentes sólo estuviesen presentes las ideas del gran reto que a pocos días estaríamos enfrentando”.

Los días en Chicago, a criterio de Bora Milutinovic, permitieron ver el comportamiento del grupo fuera de su tierra; analizar a los jugadores como personas, en otro nivel de relación para con ellos mismos y para con el mundo, con el fin de ajustar de nuevo los pequeños detalles que, a la llegada a Italia, marcarían su comportamiento como profesionales del fútbol. Los resultados previos en la cancha no le interesaron, aquí los frutos fueron totalmente extradeportivos cuando ya se encontraban en la antesala del Mundial.

Velibor “Bora” Milutinovic antes del juego con Brasil, hace 30 años, el 16 de junio de 1990 en Turín, Italia. Junto al serbio, el cuerpo técnico tico que lo acompañó. De izquierda a derecha: Carlos Campos (semitapado), Rodrigo Kenton, “Bora” Milutinovic, Carlos Palavicini (tapado), Marcelo Betancourt y Rolando Villalobos (foto archivo de Rodrigo Calvo).

De lleno en el Mundial

Luego de pasar el filtro de los Estados Unidos, el grupo llegó a Italia y “aquí la situación era diferente, ya tenía que comenzar a ver los resultados de todo el esfuerzo físico, mental y técnico que habíamos realizado”.

“Vencidas las dificultades presentadas, de nuevo tuve que recordar los conceptos fundamentales que al inicio les había explicado. Durante la estadía en Italia, teníamos presente un nuevo elemento, la concentración, sí, la concentración, porque el jugador tico es muy dado a perderla y esto es necesario inculcarlo siempre en ellos”.

 “Un solo momento que un muchacho se salga del esquema podría representar la diferencia en el marcador final. Los partidos de preparación que realizamos nos permitieron reforzar los conceptos introducidos al grupo en cuanto a la actitud, cuando se tiene posesión del balón, cuando éste se pierde, cuando se está con el marcador en contra, cuando se pierde el concurso por la expulsión de un compañero, etc.”.

“En los juegos contra Escocia, Brasil, Suecia y Checoslovaquia siempre mantuve el mismo esquema, con un líbero, cuatro defensas, cuatro medios y un hombre adelante, escalonados y con una serie de desplazamientos, según estemos a la defensa o al ataque”.

Velibor ‘Bora’ Milutinovic, director técnico de Costa Rica en Italia 90

“El esquema fue el mismo, insisto, y los jugadores tuvieron el tiempo necesario para asimilar mi concepción de juego, el cual se quebró en el partido final debido a la euforia que se apoderó del grupo y no se pudo vencer, en vista de que los jugadores sólo pensaban en el regreso a casa, en el carro, el dinero y otros premios que obtenían con lo hecho en la primera fase y prácticamente renunciaron a más”.

“Esto es lo propio de la idiosincrasia de un pueblo y ellos, los muchachos, son reflejo de ese pueblo”.

El serbio Velibor “Bora” Milutinovic agita una bandera de Costa Rica en un abarrotado Estadio Nacional, que el 28 de junio de 1990 aclamó a los héroes de la hazaña mundialista (foto archivo de Rodrigo Calvo).

El legado para el futuro

Una interrogante que quedará por siempre es si fue suficiente o no el tiempo de preparación del equipo nacional.

Bora Milutinovic es del criterio que esa hipótesis va a quedar en la historia y es muy difícil concluir si el tiempo fue el necesario, porque el trabajo se elaboró en función del torneo que estaba pronto a iniciarse y con el fin de participar en él.

 Para obtener diferentes o mayores resultados, el plan estratégico debe ser totalmente distinto; aquí intervendrían una gran cantidad de aspectos que en la preparación final para el Mundial no estuvieron presentes. Ejemplo, el campeonato interno, la inmediatez de la prensa y del propio aficionado que, por su pasión, ejerce su influencia en el resultado.

En cuanto a la selección de su equipo auxiliar, Bora Milutinovic señaló que tenía referencias sobre ellos y a la hora de la contratación los dirigentes simplemente le pusieron como condición que tenía que llevar a Italia el resto de su equipo compuesto por costarricenses.

“Para complacer esa exigencia, por las referencias anteriores y por la capacidad de ellos mismos, seleccioné a Rolando Villalobos, Rodrigo Kenton (asistentes técnicos) y Carlos Campos (preparador físico), con quienes trabajé en forma satisfactoria”. 

“Lo de Italia fue un sueño y cada cosa en la vida se puede convertir en un sueño. Por esta razón, lo de Italia ya pasó, el sueño ya terminó y ahora hay que vivir la realidad y prepararse para otro sueño”

Velibor ‘Bora’ Milutinovic, director técnico de Costa Rica en Italia 90

Al interrogársele sobre su disponibilidad de charlar con los entrenadores costarricenses para que ellos reciban parte de su experiencia, tal y como se hizo con el argentino Carlos Salvador Bilardo en 1991, Bora manifestó: “El problema no es la charla o lo que yo les pueda hablar, el problema es si ellos están preparados para aceptar lo que uno les puede contar”.

Sin aceptar, pero sin rechazar del todo el ofrecimiento para que en un próximo viaje a Costa Rica converse con los entrenadores nacionales, Bora llevó el tema a otra dimensión y recomienda que la dirigencia lo que debe hacer es prepararse ellos, principalmente a nivel internacional y posteriormente encontrar las posibilidades de mandar a uno o varios de sus entrenadores a prepararse fuera de Costa Rica.

“El solo hecho de viajar los hace relacionarse y aprender costumbres de otros países, con lo cual el entrenador y el dirigente se ilustran, pueden hacer comparaciones de lo que ustedes tienen y de lo que debería o podrían tener, según sus posibilidades y medios”.

“Si un país planifica sus actividades por lo menos a ocho años, habrá tiempo suficiente para prepararse, capacitarse y enfrentar el reto final en óptimas condiciones. El tiempo le permite evaluar y corregir, pero para lograr esto se tiene que invertir, y sólo el que invierte tiene posibilidad de ganar”.

“En la vida no hay límites para ser el mejor, porque siempre hay alguien mejor”. Con esta frase respondió a la interrogante del por qué él, en alguna oportunidad, afirmó que su labor pudo haber sido mejor.

“Es necesario que los costarricenses se den cuenta que son capaces, que pueden salir adelante, pero, para ello, es necesario que no se aíslen en su propio país, deben ilustrarse, viajar y hacer las cosas que uno considere que se pueden hacer. Esta es la experiencia que da la vida”.

Velibor ‘Bora’ Milutinovic, director técnico de Costa Rica en Italia 90

Este informe detallado es producto de la inferencia de la entrevista realizada a Velibor Bora Milutinovic durante dos horas, en Los Ángeles, California, Estados Unidos, y presenta las limitaciones de no haber vivido directamente este sueño, pero sí puedo afirmar que Costa Rica pasó de la realidad a un sueño, pero que ahora debe, necesariamente y por su bien, despertar de ese sueño y volver a su realidad, la cual nos puede permitir en el corto plazo volver a vivir otro sueño tan hermoso o más que el anterior.

(*) Belisario A. Solano Solano, fiscal de la Fedefútbol 1991-1993, escrito el 14 de enero de 1992.

FUENTES CONSULTADAS: Informe de Velibor “Bora” Milutinovic sobre la participación de Costa Rica en el Mundial de Italia 90, elaborado por el exfiscal federativo y periodista Belisario A. Solano Solano (1992); libro “Aventura Tricolor: Mundial Italia 90; Historia de la Selección Nacional de Fútbol de Costa Rica”, de Rodrigo Calvo C. y Mayela Solano Q. (1993).


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Tiene 41 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).