Costa Rica decepcionó hace cuatro décadas y cayó 0-3 contra Irak, durante su debut en el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Moscú, el 21 de julio de 1980 en Kiev, antigua Unión Soviética. En la acción, el delantero tico Luis "Neco" Fernández remata sin éxito frente a la portería iraquí (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Para Costa Rica llegar con su fútbol a los Juegos Olímpicos de Moscú 80 fue como asomarse y poner su nombre en la geografía internacional del deporte número uno del mundo.

Asomar su pálida cara a una competencia donde sufrió tres derrotas ante equipos que lo superaron de Europa y Asia, que le pusieron una triste etiqueta de subdesarrollo balompédico que se había querido ignorar por años, de parte de las autoridades federativas y de los clubes.

Sin embargo, lo importante fue arribar a esas justas olímpicas. Tomarse una fotografía futbolística que denotaba atrasos en conceptos tácticos, velocidad, fuerza, técnica y preparación física.

La participación tica en Moscú 80 significó recorrer un largo y espinoso camino eliminatorio de la Concacaf, lleno de dudas, escasa visión de los dirigentes, sistemas de trabajo anticuados, pero con un grupo de jugadores que se lo propusieron a pesar de sus limitaciones, guiados por el espíritu por un hombre decidido, el español Antonio Moyano Reina, un técnico que llegó al país en 1972.

Moyano fue el conductor de un proceso de Selección Nacional, que lo llevó a los Juegos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico, en 1979, después de obtener la clasificación en un torneo centroamericano realizado en Guatemala con un equipo de jugadores menores de 23 años.

La labor para afrontar la fase clasificatoria olímpica fue ardua. El país vivía momentos económicos bastante difíciles y el ambiente en el fútbol no era propicio para construir las Selecciones Nacionales, pues los clubes destinaban sus escasos recursos solo para el Campeonato de la Primera División, sin preocuparse por otra perspectiva.

En la ronda clasificatoria de la Concacaf, la Tricolor eliminó en la primera fase a Panamá, con sendos triunfos en San José por 4-0 y 2-0. Luego superó en la segunda ronda a Guatemala en tres duelos; el primero lo perdió 1-2 en casa, el segundo lo ganó 1-0 de visitante y el tercero en campo neutral lo superó 1-0 en San Salvador, El Salvador, gracias al golazo de cabeza del delantero nacional Fernando Macho Montero.

Para la triangular final, en marzo de 1980, la Sele doblegó dos veces por 3-2 a Surinam, la primera vez en San José con un triplete de Javier Zurdo Jiménez, y la segunda en Paramaribo, con un doblete de Jorge White y un tanto de Rodolfo Mills. Contra Estados Unidos cayó aquí por 0-1 y allá, en Edwarsville, San Luis Missouri, igualó 1-1 con otro golazo de larga distancia, ahora a cargo del zaguero Carlos Nicanor Toppings.

El fútbol nacional conseguía así y por primera vez asomarse a una competencia de realce internacional como los Juegos Olímpicos, al superar severas dificultades externas (falta de apoyo para la preparación y los juegos amistosos) y propias, como sus carencias físicas, técnicas, idea del juego colectivo y, principalmente, una dirigencia renuente a emprender grandes tareas para desarrollar la disciplina, que solo le interesaba alimentar el interés por el Campeonato Nacional de la Primera División.

El largo camino a Moscú 80

Por esos días, hubo mucha presión para que Costa Rica no asistiera a las justas de Moscú 80 y respaldara el boicot a los Juegos Olímpicos, problemas económicos para hacer el viaje, poca recepción para apoyar una preparación seria y diversas valoraciones al logro de la clasificación regional, se vivían antes del viaje a la competencia olímpica.

El destacado columnista de La Nación, Enrique Benavides, escribió en esa época que “lo peor fue clasificar. Costa Rica dejó los pelos en el alambre como los malos estudiantes”. El técnico checoslovaco Ivan Mraz, entonces con la Liga Deportiva Alajuelense, afirmaba: “Bienvenido el chance de visitar a Moscú, pero no es un gran logro ante rivales muy pobres”.

Ya en abril de 1980, el día 18, Moyano excluye a Didier Gutiérrez, Carlos Torres, Fernando Macho Montero y Juan Diego Ulate. Semanas antes también se había ido el guardameta Alejandro González por lesión y fue reemplazado por Carlos Bismarck Duarte. Los cambios seguirían porque el 2 de mayo una severa fractura en la clavícula deja fuera al defensor porteño Álvaro Castro, quien es sustituido por Carlos Pata Jiménez, del Cartaginés. Y finalmente, el 3 de junio, es separado por indisciplina el puntero izquierdo Javier Zurdo Jiménez, lo mismo le pasa al corpulento volante Rodolfo Mills, el 17 del mismo mes, y es llamado en su lugar el limonense Dennis Marshall.

El seleccionado de Costa Rica hace 40 años, el 21 de julio de 1980, en su debut olímpico ante Irak, cuando saludaba al público soviético en el estadio Republicano, de Kiev. De izquierda a derecha: Róger Álvarez, Marvin Obando, Carlos Toppings, Julio Morales, Ricardo García, Tomás Eduardo Velásquez, Luis “Neco” Fernández, Omar Arroyo, Jorge White, Javier “Michelín” Masís y Francisco “Chico” Hernández (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Con vistas a las Olimpiadas, Costa Rica realizó entre abril y junio del 80 ocho juegos de preparación de carácter internacional, que le dieron cierta solidez y experiencia al equipo nacional frente a Honduras (1-1), Guatemala (0-0 y 2-1), Colombia (1-3 y 1-0), Cuba (3-0) y Venezuela (0-2 y 1-1).

A pocas semanas del viaje y tras estos juegos en San José, Ciudad de Guatemala (Guatemala), Pereira (Colombia), Mérida y Valera (Venezuela), Moyano Reina anuncia la lista definitiva de 17 jugadores que estarían en Moscú: los porteros Julio Morales y Carlos Bismarck Duarte, los defensores Javier Michelín Masís, Ricardo Sardina García, Carlos Pata Jiménez, Carlos Nicanor Toppings, Dennis Marshall y Minor Alpízar; los volantes Francisco Chico Hernández (el capitán del equipo), Tomás Eduardo Pistón Velásquez, Roger Álvarez, Herberth Quesada y William Ávila; los atacantes Jorge White, Omar Arroyo, Luis Neco Fernández y Marvin Obando.

De esta forma, con falencias colectivas e individuales, escasos fogueos de calidad y limitaciones en la preparación, la Selección de fútbol de Costa Rica se presenta a competir hace cuatro décadas para su primera participación en un evento mundial: los XXII Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú, de la antigua Unión Soviética, en sus sedes de Kiev y Minsk.

Sin preparador físico en todo el proceso, nuestros futbolistas eran todos jugadores semiprofesionales de ocho clubes de la Primera División tica y llegan a jugar en el grupo D, contra Irak, Yugoslavia y Finlandia, que reemplaza en aquella oportunidad a Noruega por unirse al boicot estadounidense a Moscú 80. Todo estaba listo para el debut con los iraquíes.

La Tricolor, al mismo tiempo, pensaba en forma ilusa que sus posibilidades eran elevadas de pasar a la siguiente fase de los cuartos de final y estar entre las ocho mejores selecciones del fútbol olímpico, incluso el delantero morado Luis Neco Fernández fue más atrevido y dijo a la agencias de noticias AP, UPI y EFE que “solo le concedemos chance a los europeos por su poder físico y son potencia futbolística. Nosotros estamos por encima de los asiáticos. Tenemos la esperanza de pasar a la siguiente ronda”.

El triste debut frente a Irak

La Selección de Costa Rica descubriría la triste realidad el lunes 21 de julio de 1980 ante el desconocido equipo de Irak, en un lleno impresionante en el estadio Republicano de Kiev, en la antigua Unión Soviética. El equipo nacional tiene un comienzo alentador, con un fútbol más vistoso que los asiáticos con escadas por los costados de Jorge White y Marvin Obando, y hasta Róger Álvarez pega un remate en el horizontal, en el minuto cinco, pero el juego ágil, rápido, vertical y coordinado de los iraquíes les concede una victoria amplia de 3-0, con los goles fatídicos de Basheer Hadi Ahmed, que inició la debacle en el último minuto del primer tiempo, y los de Mohammed Hussain Saeed, a los 49’, y Jasim Falah Hassan, al minuto 75.

“Nos tocó el primer partido contra Irak y nosotros creíamos que iba a ser un partido fácil. El mismo entrenador (Antonio Moyano) nos dijo que ‘ellos no sabe cómo se baja una bola’. Entonces, los menospreciamos mucho e Irak nos metió 3-0. Pero esa gente corría y corría, con una condición física increíble; tácticamente, era un equipo muy bien conformado, a diferencia de nosotros que éramos un equipo ‘amateur’, con buenos talentos individuales, pero físicamente muy mal preparado y táctica y estratégicamente nulo. Dependíamos de la creatividad de cada uno. Fuimos a la guerra desarmados”, lamentó 40 años después Omar Arroyo, exatacante de esa Sele, en una entrevista reciente que concedió al programa Hazañas del Deporte, de Repretel Canal 6.

Ante Irak, el fútbol horizontal y regresivo de los jugadores costarricenses no aportaba nada, en un mediocampo que no empleaba destructores de juego o recuperadores de pelota. Hombres de baja estatura y poco sacrificio de marca como el capitán Francisco Chico Hernández, Tomás Eduardo Velásquez, Róger Álvarez (sustituido en la segunda parte por Herberth Quesada) o el mismo Luis Neco Fernández (reemplazado en la complementaria por Dennis Marshall), pues eran incapaces de sostener la construcción del seleccionado asiático, que mostró más cohesión entre líneas, superó netamente a la Nacional, fue más efectivo y puso en aprietos en más oportunidades al descolocado y nervioso portero Julio Morales, quien no estuvo a la altura del acontecimiento olímpico.

“Tuvimos muchas limitaciones (en Moscú 80). La dirigencia deportiva era empírica y no conocía lo que era el profesionalismo. Cuando llegamos allá encontramos todo un complejo deportivo y estadios increíbles. Y lo de nosotros era una limitación en implementos deportivos y con un estatus profesional que nunca existió. Fuimos como conejillos de indias al experimentar todo lo que se vivió allá (en Moscú) en aquel tiempo. Vivir esa experiencia es de lo mejor porque ser de los primeros que asistimos a unas Olimpiadas para un país futbolero como Costa Rica ha sido y será importante para siempre”, confesó el exvolante Herberth Quesada en el mismo programa de Hazañas del Deporte, de Repretel Canal 6.

Mientras tanto, la agencia Associated Press (AP) reportó desde Moscú que “Costa Rica no tiene excusas y la desbordó el entusiasmo puesto por los iraquíes y no halló la fórmula para frenarlos”. Y agregó: “Demostró tener un equipo rudimentario, con poca consistencia, careció de habilidad y buen acoplamiento, lo que facilitó el accionar de los iraquíes”.

El enviado especial del vespertino La Prensa Libre, el periodista Ángel Sánchez Torres, resumió en su reporte desde Kiev que el papel de la Tricolor fue pobre ante el “débil” Irak y “desafortunadamente” nunca halló el camino a gol, lo más cercano fue el citado remate al poste de Álvarez al comenzar el partido.

“A Costa Rica, en realidad, le hizo falta entusiamo, agallas y dirección a marco. Nunca hubo buen juego ni mejores ideas constructivas. Se dedicó a jugar un fútbol insulso, lento, caminando, con los ánimos por el suelo, y malogró oportunidades frente a la portería. El cuadro de Irak fue muy superior y estuvo a punto de conseguir el cuarto gol y casi hasta un quinto. No resultó el ‘jamón’ que decían muchos”, escribió Sanchez Torres hace cuatro décadas.

Un grupo de seleccionados de Costa Rica que fueron suplentes en el primer partido contra Irak, hace cuatro décadas en los Juegos Olímpicos de Moscú 80, en Kiev, exUnión Soviética. De izquierda a derecha: Dennis Marshall, Herberth Quesada, Carlos Bismarck Duarte, Minor Alpízar, William Ávila (tapado) y Carlos “Pata” Jiménez (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Luis Cartín Paniagua, editor deportivo del diario La República y periodista de la delegación tica en los Juegos de Moscú 80, coincidió con su colega y dijo en su crónica inicial que la derrota por tres goles de diferencia fue calificada de “sorpresa” por la prensa internacional presente en Kiev, que por anticipado aseguraban que Costa Rica siempre era la favorito al triunfo en los vaticinios.

En su columna diaria Vibraciones Olímpicas, Cartín resumió: “Haber caído ante Irak es como salir de paseo de la casa y chocar con la cochera. Las esperanzas de clasificar en el grupo dependían de un triunfo o por lo menos de un empate ante el cuadro que se consideraba el más débil del grupo. Pero todo resultó diferente y fuimos derrotados por un marcador que no permite argumentar nada a favor. Fue un partido extraño porque a veces sentimos que trató aflorar la clase del fútbol costarricense que aún conserva, pero por el contrario vimos el fútbol desastroso que noa ha venido hundiendo en los últimos años. Una desilusión comenzando, un traspiés que difícilmente uede superarse”. Tendrían que suceder verdaderis milagros en los próximos juegos para lograr una clasificación. Pareciera que la hora de la verdad la conoció nuestra Selección muy pronto”.

Por su parte, el periodista de La Nación, Fernando Naranjo Madrigal, también fue duro en sus apreciaciones contra el seleccionado de Moyano Reina y describió en su columna Rodando el balón que fue “una caricatura de equipo”, con “un portero que se quedó parado por menos en dos de los tres goles que le anotaron”, “una defensa que parecía pegada al zacate cuando saltaba, ya que le daba todas las libertades al equipo contrario para anotar”; “la mediacancha entregando todos los balones y los delanteros no acertaron una, en las oportunidades que se les presentaron”. “La decepción ha sido grande” con un resultado que ha venido a llenar de pesimismo a quienes creían en un decoroso accionar del fútbol costarricense”, resaltó Naranjo.

Terminada la competencia en Moscú, hace 40 años, el seleccionador de entonces, Antonio Moyano Reina, hizo una evaluación crítica de lo que fue este primer encuentro de los ticos en el fútbol olímpico, en una entrevista con Ricardo Quirós, de La Nación. “De los iraquíes, de quienes no sabíamos nada cuando nos fuimos, nos enteramos posteriormente que habían pasado dos meses fogueándose en Europa, porque hay dinero de por medio. Han visto que trabajando pueden llegar ahí donde están. Eso mismo lo demostró Irán en el Mundial de Argentina 78”, argumentó el técnico español.

Moyano profundizó en el punto anterior y subrayó: “Ante ellos jugamos un primer tiempo excelente. Nos hicieron un primer tiempo excelente. Nos hicieron el primer gol faltando un minuto para su término. Luego, en el periodo complementario, a los cuatro minutos, ya perdíamos 2-0 y el equipo bajó los brazos. Se quedó sin mística, sin ansias de lucha. Pero en definitiva la razón más vigente en cuanto al resultado de 3-0 es que fueron superiores a nosotros y tienen razones de peso para serlo”.

Ese mismo día, en el estadio Dynamo de Minsk, Yugoslavia también venció en este bloque D a Finlandia por 2-0, gracias a los goles marcados con apenas dos minutos de diferencia por Dzevad Secerbegovic, a los 56′, y Milos Sestic, a los 58′. En otros bloques, Latinoamérica también sucumbió en su estreno, con la goleada soviética de 4-0 a Venezuela y la de Checoslovaquia a Colombia por 3-0. Todo lo referente al boleto a la segunda fase quedó para resolverse en la segunda fecha de la llave, el miércoles 23 de julio de 1980, con los duelos Yugoslavia-Costa Rica en Minsk y Finlandia-Irak en Kiev. Tema principal de nuestro siguiente reporte sobre lo sucedido hace 40 años en los Juegos Olímpicos de Moscú 80.

El ariete costarricense Omar Arroyo se dispone a rematar ante dos defensas iraquíes, en Kiev, Unión Soviética. La jugada del primer tiempo no tuvo consecuencias en el marcador. La delantera tica resultó hace cuatro décadas inofensiva para los asiáticos (foto archivo de Rodrigo Calvo).

El partido del recuerdo

Costa Rica: 0
Irak: 3

Fecha y hora: Lunes 21 de julio de 1980; 7 p. m., local (10 a. m., hora de Costa Rica).
Estadio: Republicano, Kiev, antigua Unión Soviética (hoy capital de Ucrania).
Goles: Basheer Hadi Ahmed (Irak), a los 45 minutos; Mohammed Hussain Saeed (Irak), a los 49’; y Jasim Falah Hassan (Irak), a los 75’.
Resultado del primer tiempo: Costa Rica 0-Irak 1.
Árbitros: Nyrenda Lawrence Kabalamula Chayu (Zambia), central; Eduard Shklovsky (Unión Soviética) y Valeri Butenko (Unión Soviética), guardalíneas.
Inspectores arbitrales: John Mowat (Escocia) y Gene Edwards (Estados Unidos).

Alineaciones:
Selección de Costa Rica: Julio Morales; Javier Michelín Masís, Ricardo Sardina García, Carlos Nicanor Toppings y Marvin Obando; Tomás Eduardo Pistón Velásquez, Francisco Chico Hernández (capitán), Luis Neco Fernández (Dennis Marshall, a los 59’) y Róger Álvarez (Herberth Quesada, a los 54’); Omar Arroyo y Jorge White. Director técnico: Antonio Moyano Reina (español).
Selección de Irak: Jassim Abdul Fatah; Haasoun Hassan Farhan (capitán), Kadhum Ibrahim Alí, Afidh Adil Khdhayir, Mutar Adnan Derchal, Khdhayir Alaa Ahmed, Jasim Falah Hassan, Mohammed Hussain Saeed, Salman Nazar Ashraf (Nasir Alí Kadhum, a los 46′), Basheer Hadi Ahmed (Mohammed Saad Jassim, a los 83′) y Hamza Jamal Alí. Director técnico: Anwar Jassam (iraquí).
Amonestaciones: Solo hubo una, que recibió el mediocampista iraquí Mohammed Hussain Saeed, a los 68 minutos, por conducta antideportiva; no hubo tarjetas amarillas en Costa Rica.
Asistencia: 70.000, aproximadamente, en un escenario impresionante con capacidad para 105.000 espectadores.
Motivo: Primera fecha del grupo D, en el torneo de fútbol de los XXII Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú, exUnión Soviética.

El estadio Republicano, de Kiev, en la antigua Unión Soviética, lució un lleno total durante la apertura de los Juegos Olímpicos, el domingo 20 de julio de 1980, un día antes del duelo oficial en este escenario entre Costa Rica e Irak (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Así consignó el Informe Técnico de la FIFA de Moscú 1980 los datos oficiales del primer partido de Costa Rica en unos Juegos Olímpicos, la derrota 3-0 contra Irak, el 21 de julio de ese año en la ciudad soviética de Kiev (archivo de Rodrigo Calvo).

Antonio Moyano: “Contra Irak acusamos unos nervios tremendos”

El reporte de Antonio Moyano sobre la presencia tica en los Juegos de Moscú 80 lo envió a la Fedefútbol el 12 de agosto de 1980 (archivo de Rodrigo Calvo).

Por Antonio Moyano Reina (*)

En este primer partido contra Irak al debutar en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, se presentaron bastantes factores para que nuestra presentación no fuese todo lo que esperábamos de ella, ya que teníamos pensado que era nuestro partido a ganar.

En primer lugar, por ser la primera presentación del equipo, la mayoría de los integrantes de nuestra Selección acusaron unos nervios tremendos. Al verse con un estadio lleno, con un ambiente tan distinto, se impresionaron enormemente. Después, el equipo de Irak que todos lo considerábamos un rival fácil por el desconocimiento total que existía aquí sobre este equipo, no era tal y, con fuerza y velocidad, nos comía el terreno con gran facilidad; esto fue desmoralizándolos y desconcertándolos hasta llegar a no saber por dónde salir.

El primer tiempo se jugó bien, controlando más o menos el partido, siempre pecando de jugar mucho con pase lateral y poca llegada. Pero el equipo se fue acoplando y se centró bien cuando Tomás Eduardo Piston Velásquez tomó posición en el medio campo. En este tiempo, hubo dos jugadas que pudieron cambiar el curso del partido: Un tiro en el larguero de Róger Álvarez y 10 minutos más tarde un penal que no quiso pitar el Sr. árbitro de Zambia. Estas jugadas se sucedieron cuando íbamos 0-0. Se siguió jugando bien pero el cuadro se veía sin seguridad, sin confianza. Cuando faltaba un minuto para terminar la primera parte, nos hicieron el primer gol.

Este gol fue una ducha de agua fría para nuestros jugadores. Entramos al descanso con el 0-1 que desde luego pesa, pero que no es imposible remontar. Así se lo hice ver y les hice las observaciones de estar jugando en llegadas claras y abusando del pase horizontal.

Nada más empezar la segunda parte, a los cuatro minutos en una jugada tonta de cabezazo de Piston Velásquez, que en vez de tocarla al lado la pasó de frente y se la puso en magníficas condiciones al contrario, que no tuvo más que disparar a quemarropa. Al venir este segundo gol y en esa forma, ahí nuestro equipo se desarmó por completo, bajó la guardia y vino el problema de pelearse entre ellos mismos e insultarse uno al otro.

Esto no hizo más que contribuir a que nos metieran el tercer gol y, perfectamente por el desconcierto que entró al cuadro, nos pudieron hacer más. Esta fue una reacción psicológica, se estaban viendo superados por un equipo teóricamente inferior pero que, en el campo, estaba sacando provecho de su mejor accionar y de nuestros errores. Y sabiendo que ahí perdíamos toda posibilidad de seguir nuestro camino hacia los cuartos de final, se vinieron abajo completamente.

Antonio Moyano Reina es el entrenador con más partidos dirigidos en el banquillo costarricense, con 72 de carácter internacional. Aquí da instrucciones en el partido en casa por la eliminatoria olímpica contra Guatemala (triunfo por 1-0), el 23 de octubre de 1983 en el antiguo Estadio Nacional (foto archivo de Rodrigo Calvo).

Salimos jugando con un planteamiento de un 4-4-2, sistema actual en todos los equipos del mundo, con Omar Arroyo y Jorge White en punta, dando entrada a Marvin Obando y Róger Álvarez por el lado izquierdo.

Por el caso de Carlos Nicanor Toppings de jugar de líbero –y por lo que según tengo entendido he sido criticado–, explico lo siguiente. En los partidos amistosos en Venezuela (derrota 0-2 y empate 1-1) pude observar cómo Carlos (Pata) Jiménez y Ricardo (Sardina) García se confundían muchísimo, por ser de las mismas características de juego, y dejaban unas lagunas tremendas en nuestra parte defensiva, lo que nos costó la pérdida del primer partido.

Esto, como es lógico, me puso a pensar y traté de corregir este problema poniendo a Toppings en lugar de Jiménez. Carlos Toppings es un jugador de tal clase que puede desempeñarse con solvencia en cualquier posición. Es un hombre que reúne todas las condiciones para ese puesto de líbero como son la velocidad, la colocación y el sentido posicional. Y conste, pese a las críticas, hizo un magnífico partido.

Cambios: Entró Dennis Marshall por Luis Neco Fernández, que había luchado muchísimo, pero faltándole llegar más. Pensé que Dennis podía achicar el marcador con su potente tiro de izquierda, lo puse de media punta dejando solamente tres volantes. Por el cansancio de Róger Álvarez y refrescar un poco la media cancha, le di entrada a Herberth Quesada, que es también un jugador de gran remate a puerta, pero por sus características de jugador frío no hizo nada positivo.

En realidad, nos ganaron 3-0 porque este equipo de Irak tuvo mejor perspectiva del gol, aprovechó más las ocasiones y tuvo una mejor disposición en el campo. No es que sea un cuadro extraordinario, pero tiene un concepto más práctico del fútbol que el nuestro. Desde luego, no es el cuadro que la gente piensa aquí, en Costa Rica.

(*) Extracto del “Informe del Desempeño de la Selección Nacional de Fútbol en la XXII Olimpiada en Moscú”, elaborado por Antonio Moyano Reina, seleccionador nacional de fútbol en 1980, y que fue presentado a la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) el 12 de agosto de 1980.

FUENTES CONSULTADAS: Libro “Aventura Tricolor: Juegos Olímpicos; Historia de la Selección Nacional de Fútbol de Costa Rica” (1994), de Rodrigo Calvo C. y Mayela Solano Q.; Informe Técnico del Torneo Olímpico de Fútbol, de los Juegos la XXII Olimpiada de Moscú 1980; “Informe del Desempeño de la Selección Nacional de Fútbol en la XXII Olimpiada en Moscú”, elaborado por Antonio Moyano Reina; Fascículo Nº 6 sobre los Juegos Olímpicos, publicado el 22 de abril de 1997 como parte de la colección “Tiempos de Selección”, del diario “La Nación; y archivo del sitio web “Buzón de Rodrigo”. YouTube: Programa “Hazañas del Deporte”, de Deportes Repretel, en Repretel Canal 6. Fotografías: Archivo de Rodrigo Calvo.

Artículo anteriorMoscú 80: Un aprendizaje necesario para nuestro “fútbol artesanal”
Artículo siguiente“Chico” Hernández: leyenda de la Tricolor
Tiene 41 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).