La Tricolor no jugó bien ante Brasil. No provocó un tiro a marco, ni siquiera un tiro de esquina. Pero el resultado mínimo en contra, 1-0, le permitió hace 30 años mantener opciones de clasificar a los octavos de final. En la acción, el capitán tico Róger Flores le estorba en el remate a Alemão, el mejor jugador de Brasil (foto FIFA.com).

Hace 30 años, el sábado 16 de junio de 1990, en Turín, la Selección de Costa Rica vivió otro día histórico. Esa tarde, en el nuevo estadio Delle Alpi (De los Alpes), la Tricolor apenas perdió por la mínima, 1-0, tras enfrentar al poderoso combinado de Brasil, entonces tricampeón del mundo (1958, 1962, 1970; luego los consiguió en 1994 y 2002), presente en todos los Mundiales disputados, ganador del grupo sudamericano con Chile y Venezuela y superfavorito para dejarse el título del Mundial de Italia 1990. Un resultado que le permitió mantener vivas sus opciones de clasificar a la segunda fase.

El equipo nacional apostó todo a la defensiva y en ese campo hizo un papel brillante ante los temidos Careca, Valdo, Müller, Alemao y otros ocho elementos que jugaban en las distintas y principales ligas europeas. La alineación tica fue la misma que se dio ante Escocia (victoria por 1-0), con una sola variante, de carácter sicológica en el banco de suplentes…

El técnico Velibor Bora Milutinovic incluyó entre los cinco de espera a Alexandre Borges Guimaraes, el brasileño del equipo, que adquirió la nacionalidad costarricense en 1984. En los días previos a este choque fue promovido con insistencia por la prensa brasileña para que saliera de titular. Pero el sueño de Guima no se dio desde el principio, sino que la ocasión de bregar contra su país de origen –un hecho inusual en los Mundiales– se concretó en el minuto 78.

“Como prueba me sentí bien, a pesar de que durante toda la semana la prensa brasileña se vino encima, porque iba a ser un hecho histórico. Me causó impresión cuando al llegar a la cancha los seguidores de Brasil hablaban y me miraban, pero no me produjo malestar al jugar contra mi país de origen”, reveló Borges Guimaraes en una entrevista con la ya desaparecida revista deportiva Triunfo, concedida en julio de 1990.

Fue emocionante, no soy tan insensible como para negar que canté los dos himnos nacionales con gran fervor, ubicándome de corazón en la tierra donde me crié, la de mis padres y demás familia, y también en Costa Rica, que me ha dado esposa e hijos, y la oportunidad de cristalizar mis sueños”, añadió Guima.

Otra novedad que sorprendió a los asistentes del moderno estadio de Los Alpes fue la camiseta empleada por Costa Rica, de color blanca con rayas verticales negras, muy similar a la de la Juventus de Turín, y muchos pensaron que el fin de la elección de Bora Milutinovic era captar la simpatía de los seguidores locales, aunque la realidad fue otra. La FIFA ordenó para ese juego utilizar el segundo uniforme oficial que, por decisión de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol), era el del mítico Club Sport La Libertad, fundado en 1905 y decano del balompié nacional.

El partido fue deslucido. Los nacionales se salvaron de un abultado marcador, en parte por los errores en el remate de sus consagrados rivales y, nuevamente, por las providenciales y espectaculares paradas del arquero ramonense Luis Gabelo Conejo para salvar su portería ante las serias y constantes amenazas de Valdo, Müller, Careca, Alemão y Branco.

Uno de los hechos sobresalientes del duelo se observó al inicio del cotejo cuando el stopper o marcador central, el corajudo Héctor Marchena, se encargó de controlar a Careca, goleador del Nápoli. Ese marcaje a presión lo obuscó y pretendió reaccionar con brusquedad ante el tico, pero el árbitro tunecino Naji Jouini controló rápidamente la acción, al minuto 15 (lo mismo le pasó con el contención Dunga, al 31′). “Careca no hizo su habitual estilo de juego, siempre recibía la pelota de espaldas y yo le atacaba. En un momento, se insolentó por su fracaso y quiso emprenderla en contra mía, pero intervinieron mis compañeros y el asunto no pasó a más. Él es jugador un fuera de serie. Esto me obligó a superarme y, sin el ánimo de alabarme, creo que al final fue sustituido porque seguramente su técnico, Lazaroni, lo notó cansado”, dijo Marchena con orgullo a la revista Triunfo en junio de ’90.

La anotación de los cotizados futbolistas sudamericanos tardó en llegar, a pesar de su esfuerzo desde el primer minuto para resolver rápidamente la contienda. El 1-0 cayó hasta los 33 minutos. El lateral derecho Jorginho sacó un lateral desde la derecha. Ronald González saltó con el central Mozer, la desvíó de cabeza y prolongó la acción. La pelota le cayó al artillero Müller, quien con su pie derecho disparó fuerte y de volea, con destino seguro a gol.

Luis Gabelo Conejo iba bien por la pelota, pero primero fue Mauricio Montero y luego el capitán Róger Flores, en acciones involuntarias, quienes desviaron el remate del brasileño con el codo y la pierna, respectivamente, que descolocaron al guardameta y el balón, en forma irremediable, se fue al fondo del marco costarricense. La barra brasileña, compuesta por unos 15.000 torcedores, bailaron la samba en los graderíos y festejaron el gol.

Brasil fue en busca de más conquistas, pero Luis Gabelo Conejo se lució a los ojos del mundo y lo impidió en forma sensacional. En el minuto 37, por ejemplo, el guardameta tico evitó el gol de Valdo en un venenoso tiro libre que lo obligó a realizar un tremendo tapadón. En el arranque de la segunda parte, Valdo estuvo muy cerca de aumentar la ventaja con un par de remates que salieron ligeramente desviados, en los minutos 52 y 57. A los 58’ fue Müller quien estrelló un remate de cabeza en el horizontal. Brasil encimaba con todo y merecía aumentar la cuenta. Alemão, en una buena jugada personal, generó peligro al minuto 70, pero su remate fue débil y Conejo terminó desviando el balón al tiro de esquina.

En otra jugada peligrosa de la complementaria, el lateral izquierdo José Carlos Chaves retrasó mal el balón a Luis Gabelo Conejo y le llegó al temido Careca, pero el arquero le sacó el balón con un gran achique y luego con sus pies evitó que Müller tomara control del esférico. Al cierre del encuentro, el francotirardor y lateral izquierdo Branco estuvo cerca de convertir con un violento tiro libre, pero el guardameta costarricense metió sus puños y desvió de muy buena manera, en otro paradón contra Brasil.

Brasil triunfó por la mínima, sin convencer a nadie. El 1-0 fue el resultado final y la afición presente en el estadio de los Alpes, de Turín, despidió con silbidos a la Verdeamarelha. En la rueda de prensa, su técnico Sebastião Lazaroni se mostró nervioso, pálido, casi con ira y atacado ante más de 100 periodistas brasileños. En sus conclusiones, el estratega dijo que “ellos (los costarricenses) también hicieron lo suyo, en especial el portero (Luis Gabelo Conejo) y (Héctor) Marchena, para anular todo lo creativo de mi Selección, que buscó por todos los ángulos la manera de perforar el área rival”.

En contraposición a lo expuesto por el técnico de Brasil, el exastro del fútbol mundial, Edson Arantes do Nascimento, el famosísimo Pelé, felicitó a los ticos en su vestidor del estadio de Los Alpes y argumentó su molestia por el resultado ante la Tricolor en su columna para los medios de comunicación de todo el mundo. “Para jugar ante este equipo de Costa Rica era necesario poner atacantes, no mediocampistas… Costa Rica puso en ridículo la capacidad goleadora y creativa de todo un tricampeón del mundo”, escribió el rey del balompié en el diario La Nación, el 18 de junio del 90.

Por su lado, Costa Rica no inquietó en ataque, actuó con temor y demasiado respeto a La Canarinha. La dupla ofensiva de Claudio Jara y Juan Cayasso estuvo muy aislada. El dominio brasileño era total. La razón fue que asumió la estrategia de defenderse con un rígido bloque de nueve hombres, volvió a desempeñar un rol por encima de los pronósticos y desechó la idea de atacar, incapaz de realizar un solo remate a marco o provocar al menos un tiro de esquina (se fue en blanco en esos rubros).

En este punto, Juan Arnoldo Cayasso, volante ofensivo del Saprissa, se puso sincero ante los periodistas ticos acreditados en el Mundial ’90 y manifestó pena y desazón por lo sucedido en Turín. “Sentí vergüenza y dolor, no por la derrota, sino porque fuimos incapaces de realizar un solo remate a marco, ni siquiera provocar un tiro de esquina. Sentí rabia y me enojé conmigo mismo, con todos… Yo entiendo que Brasil era superior a nosotros y que caer ante ellos por 1-0 es, si se quiere, positivo, pero no en la forma en que lo hicimos. Fuimos temerosos y respetamos más de la cuenta al rival”, fueron las declaraciones del Nene Cayasso a la revista Triunfo en julio de 1990.

En el balance general, los mejores de la Sele ante Brasil fueron Il capitano Róger Flores, Mauricio Montero, Héctor Marchena, Róger Policía Gómez y, por supuesto, Luis Gabelo Conejo, quien volvió a destacarse con sus paradas ante los disparos de Branco, Valdo, Careca, Alemão y nuevamente Branco, en un furibundo tiro libre. “Brasil se fue silbado y eso premió nuestro empeño, sacrificio y de todo lo que hacíamos en el campo. El mismo rey Pelé lo reconoció; bajó de la tribuna y se metió en nuestro camerino a elogiarnos”, reflexionó Conejo en una entrevista con el periódico La Nación en 1997.

Para el seleccionador nacional Velibor Bora Milutinovic, el resultado de perder sólo por un tanto de diferencia, por un autogol contra el entonces tricampeón del mundo, fue “excelente y fue como obtener una victoria”. En su opinión, una goleada a manos del Scratch de Ouro “habría bajado el ánimo al grupo” y le hubiera restado posibilidades de intentar acceder a la segunda ronda de octavos de final. Sin embargo, al ser abordado por la prensa internacional, el yugoslavo de origen serbio aceptó que a sus pupilos les faltó “mayor determinación” para luchar frente a Brasil.

“Nuestro problema fue de falta de experiencia. A mis jugadores les faltó algo de ambición para ir hacia adelante. Respetaron demasiado a los de Brasil. Me apena la derrota por haberse producido sin que hubiésemos disparado una sola vez a puerta. Creo que si hubiésemos jugado con la soltura del último cuarto de hora habríamos creado mayores dificultades al rival… Sería feliz en la vida con este tipo de partidos negativos. Ojalá ante Suecia lo tengamos igual”, expuso Bora Milutinovic con franqueza a la revista Triunfo, tras esta segunda presentación del bloque C.

Desde Turín, el periodista Gaetano Pandolfo Rímolo hizo un análisis profundo para el diario La República y resumió con buen criterio lo sucedido aquel 16 de junio del 90 entre ticos y brasileños: “Brasil quiso golearnos y no pudo. Brasil fue silbado por su propia barra, molesta y desilusionada por el accionar de sus ídolos, casi obligados a meternos una paliza, que salvara el honor de su fútbol. Quizá en esa silbatina que brindaron los fanáticos del Brasil a su equipo, a Careca cuando fue sustituido, a Lazaroni vilipendiado durante todo el juego por no poner en escena a Bebeto, quizá en todo eso estuvo el mérito y el premio de la Selección Nacional”.

En resumen, la Selección de Costa Rica jugó mal ante la de Brasil y, dentro de lo malo, no salió goleada por La Auriverde​, para continuar con grandes posibilidades de clasificar a la segunda ronda de los octavos de final. Suecia sería la llave para alcanzar ese sueño y sólo le bastaba el empate, en su regreso a la ciudad de Génova, Italia. Esta historia continuará porque de este tema, el sitio digital Buzón de Rodrigo publicará un amplio informe en nuestro siguiente segmento mundialista, el 20 de junio próximo.

Partido del recuerdo

Costa Rica 0 – Brasil 1

Fecha y hora: Sábado 16 de junio de 1990; 5 p. m., local (9 a. m., hora de Costa Rica).
Motivo: Partido Nº 19 de la Copa Mundial de Italia 90, por el grupo C.
Estadio: Los Alpes, de Turín (Italia).

Alineaciones:
Costa Rica: Luis Gabelo Conejo; Germán Chavarría, Róger Flores (capitán), Héctor Marchena, Mauricio Montero y José Carlos Chaves; Rónald González, Róger Policía Gómez, Oscar Macho Ramírez y Juan Arnoldo Cayasso (Alexandre Borges Guimaraes, a los 78′); Claudio Miguel Jara (Roy Anthony Myers, a los 71′). Director Técnico: Velibor Bora Milutinovic (yugoslavo-serbio).

Brasil: Taffarel; Jorginho, Mozer, Mauro Galvão, Ricardo Gomes (capitán) y Branco; Dunga, Alemão y Valdo (Silas, a los 87′); Müller y Careca (Bebeto, a los 83′). Director Técnico: Sebastião Lazaroni (brasileño).

Gol: 1-0: Müller (Brasil), al minuto 33.

Arbitros: Naji Jouini (Túnez), como central; Jassim Mandi Abdul-Rahman (Bahrain) y Jean-Fidelé Diramba (Gabón), como guardalíneas.

Amonestados: Claudio Jara (16′) y Róger Policía Gómez (59′), en Costa Rica; Jorginho (88′) y Mozer (90′), en Brasil.

Estadísticas: Tiros de esquina: 12 para Brasil y 0 para Costa Rica. Tiros a marco: 22 de Brasil y 0 de Costa Rica.

Asistencia: 58.007 espectadores.

‘Sele’ no tira a marco y respeta demasiado a Brasil

FUENTES CONSULTADAS: Libro “Aventura Tricolor: Mundial Italia 1990; Historia de la Selección Nacional de Fútbol de Costa Rica”, del periodista Rodrigo Calvo y la historiadora Mayela Solano (1993); Informe Oficial de la FIFA de la XIV de la copa Mundial de Italia ’90, editado en Zúrich, Italia (1990); “Hazaña en Italia ’90”, del tomo 8 de “Tiempos de Selección”, dentro de los fascículos coleccionables del diario “La Nación” (1997); “Selecciones ticas en eventos mundiales”, del tomo 9 de la colección de libros “Huellas del Fútbol Tico” (2009); “Mundial Italia ’90” y “La Sele”, de los respectivos tomos 5 y 7 de los libros coleccionables del diario “La Nación” (2010). YouTube: “Fox Sports”, “Televisa”, Univisión, Videos del Seleçao y Víctor Hugo Morales. Fotografías: Diario “La Nación”, revistas deportivas “Triunfo” y “France Football”, así como el archivo de Rodrigo Calvo.

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Tiene 41 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).