Buzón de Rodrigo

“Chico” Hernández: leyenda de la Tricolor

Francisco “Chico” Hernández (Nº 7, segundo, de izquierda a derecha) fue el capitán de Costa Rica en la Olimpiada de Moscú 1980. Aquí saluda al público de Kiev, Unión Soviética, antes del duelo contra Irak. A su lado, de izquierda a derecha, Omar Arroyo, Jorge White y Javier Masís (foto archivo de Rodrigo Calvo).

PREGUNTA:
A propósito de la primera participación de Costa Rica en sus primeros Juegos Olímpicos, hace 40 años en Moscú 1980, me gustaría leer una biografía sobre la exitosa trayectoria deportiva de Francisco Chico Hernández, leyenda del Deportivo Saprissa y la Selección de Costa Rica. 
Carlos Eduardo Chaves Camacho (San Rafael de Heredia).

Francisco Antonio Chico Hernández Ramírez es considerado una leyenda en la historia del Deportivo Saprissa, el club con el que fue su capitán en los años 70 y conquistó una decena de títulos nacionales en la Primera División del fútbol costarricense. 

Igualmente fue inolvidable su aporte en la Selección Nacional de Costa Rica, al ejercer la capitanía en infinidad de oportunidades. Fue el primer gran capitán de la ‘Tricolor’ en una competencia mundial, el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de 1980, en Moscú, en la antigua Unión Soviética, en un equipo dirigido por el seleccionador español Antonio Moyano Reina. Esa vez, ejerció liderazgo y funciones de creación en el mediocampo. 

Antes de la Olimpiada de Moscú 80, Chico Hernández expresó su orgullo de tener el gafete de capitán para el evento mundial. “Clasificar en la eliminatoria olímpica fue un logro muy importante, pese al poco tiempo de preparación, donde todas las personas involucradas se sacrificaron y se esforzaron al máximo. Hubo mucha unión entre la Comisión de Selecciones Nacionales, cuerpo técnico y los jugadores, guiados por la experiencia del técnico Antonio Moyano”, declaró hace 40 años en una entrevista que concedió al periodista Reinaldo Carballo, del diario La República.

Sobre Moyano Reina, Hernández Ramírez describió en 1980: “Don Antonio es un conocedor del fútbol costarricense, quien supo armar y agrupar en pocos días un equipo que representó muy bien nuestro país en la eliminatoria olímpica de la Concacaf. Además de buen entrenador, don Antonio sabe lo que cada jugador puede realizar en la cancha, nunca se complica, pues le gusta el fútbol práctico y sencillo, típico del costarricense. Da la oportunidad para que los muchachos realicen en la cancha sus cualidades personales”.

Con la Sele recibió unas diez convocatorias y jugó entre 1967 y 1980, al registrar cinco goles y 31 partidos internacionales de clase A. Disputó dos Preolímpicos hacia México 1968 y Moscú 1980; tres eliminatorias mundialistas hacia México 1970, Argentina 1978 y España 1982, y ganó el Norceca de Naciones 1969 de la Concacaf, realizado en San José.

De corta estatura, su fútbol preciosista se caracterizó por poseer una gambeta corta parar driblar a rivales más grandes y fuertes, un gran talento, mucha precisión en los pases y en sus centros curveados, así como una manera particular de cubrir el balón, que era difícil de controlar y descifrar para el adversario. Precisamente, sus centros al área enemiga era una verdadera pesadilla para los zagueros contrarios.

También era muy versátil en los equipos morados y selecciones nacionales donde actuó, al cumplir varias funciones en distintos momentos de su brillante carrera deportiva, en el centro del ataque, en ambos extremos o en la media cancha. Fue protagonista de anotar goles espectaculares, al sacar remates increíbles con fuerza y colocación. En los terrenos de juego era bien conocido porque solía usar la camiseta número ‘7’.

Francisco “Chico” Hernández (izquierda), capitán de la Tricolor, en un descanso hace cuatro décadas con su compañero, Luis “Neco” Fernández, durante los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 en Kiev. Ambos jugaban para el Saprissa (foto Facebook de Luis “Neco” Fernández).

Nacido el 11 de julio de 1949, en San José, en el hogar por sus padres Víctor Hernández Espinoza y Teresa Ramírez, ya fallecidos, el cerebral mediocampista realizó sus estudios primarios en San José, en la escuela Buenaventura Corrales, y los secundarios en el colegio Luis Dobles Segreda.

Chico Hernández llegó a las ligas menores del club morado a principios de 1962, cuando tenía 12 años y de la mano del técnico Víctor Bolaños; dos años después, en 1964, fue inscrito en la división infantil de la “S”, donde permaneció dos temporadas, y luego en la juvenil, cuando jugó un año. Se distinguió en las ligas menores del Saprissa como uno de los mejores centros delanteros de Costa Rica.

Lo anterior motivó al director técnico argentino José Ramos para hacerlo debutar en el primer equipo morado el 19 de abril 1967, a la edad de 17 años, pero eso sí como extremo derecho durante un partido que el Saprissa ganó 3-2 a Alajuelense, en el Estadio Nacional. Ese año concretó 12 goles, los dos primeros al Herediano (3-0), el 14 de mayo de 1967, y 74 a lo largo de 16 años en la máxima categoría, según datos de la Unafut, elaborados por su periodista e historiador Gerardo Coto Cover.

Como alero derecho marcó toda una época durante 16 años en la historia de la institución tibaseña y acumuló, desde entonces, diez campeonatos nacionales como ídolo indiscutible de los saprissistas, incluido el histórico y aún no superado récord de los seis cetros consecutivos, en 1972, 1973, 1974, 1975, 1976 y 1977. También alzó el trofeo en el tricampeonato de 1967, 1968 y 1969, así como en el certamen nacional de 1982. 

Era muy querido por el público futbolístico del país y también fue monarca de las Copas Costa Rica (1970) y Juan Santamaría (1972), y tres veces del Torneo de la Fraternidad Centroamericana (1972, 1973 y 1978).

“Nuestro fútbol asciende poco a poco, aproximándose al profesionalismo, con jugadores que devengan altos salarios, mientras que otros se dedican por completo a esta actividad. Nunca me he considerado profesional y, desde que me inicié en el fútbol de la Primera Divisón, he trabajado y estudiado, por lo cual mi entrada económica nunca ha sido exclusiva del deporte”, explicado Hernández Ramírez, el pequeño gran capitán de la Tricolor en Moscú 1980, en el citado artículo en La República.

Chico Hernández se retiró oficialmente del fútbol en noviembre de 1983, aunque la afición saprissista le tributó una despedida meses después en el estadio Ricardo Saprissa. Se desempeñó por mucho tiempo como agente de seguros, con una vida privada muy sana y ordenada. Don Francisco murió el año pasado, el 7 de enero del 2019, a la edad de 69 años, en San José.

Su hermano, Fernando Príncipe Hernández, fue otra estrella del Deportivo Saprissa, muy elegante, fino y limpio en el mediocampo, entre 1965 y  1978, período en el que ganó 11 títulos locales y tres de la Fraternidad Centroamericana; también brilló en la Selección Nacional. Fernando ya falleció a los 52 años, el 4 de mayo de 1997.

“Chico” Hernández: Un ídolo muy versátil del Saprissa y la Tricolor

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