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Carlos Watson Simes no gusta hacer alarde de sus logros deportivos en el banquillo, pero cuando es abordado por la prensa responde con pasión y en forma centrada sobre sus ideales futbolísticos, que nacieron en su natal Limón y se fortalecen en su trajinar diario.

El nuevo monarca de la Primera División del fútbol costarricense, al ganar el Torneo de Invierno 2015 con el Deportivo Saprissa, fue antes de ser director técnico un defensor eficiente y cumplidor en las ligas menores limonenses y luego en la Primera División del Herediano y la Selección Mayor, para Juegos Panamericanos y eliminatorias olímpicas, en los años 70.

Sin proponérselo se incorporó desde los años 80 a la profesión de entrenador y, desde ahí, no renunció a defender su plan de buscar un futbol abierto, que dé espectáculo y haga prevalecer la belleza del juego, sin valerse de trampas o jugar al límite del reglamento.

Antes lo intentó en Alajuelense, Palmares, Carmelita, el mismo Saprissa, Turrialba, Herediano, Uruguay de Coronado y las Selección Sub-23, Sub-20 y Mayor. Los resultados algunas veces no lo acompañaron, y en otras ocasiones sí, pero esa maduración en el banquillo se ve reflejada hoy con los morados.

A sus 64 años, Watson alcanzó la noche de este miércoles su primera corona en un campeonato nacional de la Primera División, y lo hizo con el Saprissa, el mismo club con el que había conquistado el título de la Concacaf hace 22 años, en 1993.

Declaraciones de Carlos Watson, técnico del Saprissa, ganador del Torneo de Invierno 2015.

"Mi sueño es ser campeón", expresó Carlos Watson (izquierda) el pasado 26 de octubre, al ser presentado como técnico interino del Saprissa, junto al presidente del club, Juan Carlos Rojas, y su asistente, Douglas Sequeira. Dos meses después, la ilusión se le hizo realidad (foto Facebook del Deportivo Saprissa).
“Mi sueño es ser campeón”, expresó Carlos Watson (izquierda) el pasado 26 de octubre, al ser presentado como técnico interino del Saprissa, junto al presidente del club, Juan Carlos Rojas, y su asistente, Douglas Sequeira. Dos meses después, la ilusión se le hizo realidad (foto Facebook del Deportivo Saprissa).

También consiguió otros galardones en el banquillo como asistente técnico en Alajuelense, en 1983 y 1984, y con la “S” durante la Copa de la Concacaf de 1995. Igual ganó la Copa Taiwán con la Sub-23, en 1990, y en su época de fútbol fue monarca con el Herediano, en el bicampeonato de 1978 y 1979.

Pero su mayor legado lo ha dejado al mando de ligas menores, por su ojo clínico para detectar nuevos talentos en los distintos clubes y las Selecciones menores que le tocó dirigir. Por ejemplo, en 1993 con Carmelita, hizo debutar a jóvenes promesas que luego brillaron en la máxima categoría como Álvaro Mesén, Luis Marín, Wílmer el Pato López y Ronald la Bala Gómez.

Sin olvidar que, en los dos Mundiales Juveniles Sub-20 de la FIFA que dirigió con Costa Rica, guió a la segunda fase de estas copas a promesas que luego dieron salto al profesionalismo, como Gilberto Tuma Martínez, Danny Fonseca, Mario Víquez, Esteban Santana, Juan Bautista Esquivel, Mínor Díaz, Winston Parks, Cristian Lula Montero, José Luis Puppy López, Carlos el Zorro Hernández, Neighel Drummond, Pablo Salazar, Roy Myrie y Érick Scott.

Eso ya es historia. Ahora el nuevo desafío que condujo a buen puerto lo hizo con el Saprissa, un equipo que bajo su mando enderezó el rumbo en los últimos dos meses, luego de malos resultados deportivos, cambios en el banquillo, una eliminación estrepitosa en la Concacaf y el golpe anímico que había sufrido el grupo por las críticas a su nivel futbolístico, que fue calificado por exjugadores y exdirectivos morados como los “princesos”, un término que los enojó y les devolvió la actitud al juego.

“A mis jugadores les ofendieron el honor y ellos respondieron en la cancha”, resumió Watson al ser abordado por la prensa, luego de la consecución del título número 32 para la institución saprissista.

Carlos Watson hace 14 años, cuando dirigía un entrenamiento de la Selección Sub-20 de Costa Rica en Salta, Argentina, previo a su debut en el Mundial Juvenil de la FIFA en el 2001. Esa vez, Watson ganó el grupo con Holanda, Etiopía y Ecuador, y avanzó a la segunda ronda, donde fue eliminado por Checoslovaquia. Esa vez, la Tricolor quedó novena del mundo entre 24 selecciones.
Carlos Watson hace 14 años, cuando dirigía un entrenamiento de la Selección Sub-20 de Costa Rica en Salta, Argentina, previo a su debut en el Mundial Juvenil de la FIFA en el 2001. Esa vez, Watson ganó el grupo con Holanda, Etiopía y Ecuador, y avanzó a la segunda ronda, donde fue eliminado por Checoslovaquia. Esa vez, la Tricolor quedó novena del mundo entre 24 selecciones.

ENTREVISTA EN EL 2001

En entrevistas con el autor de este artículo, como la que concedió al diario La Nación, en el 2001, el estratega reveló entretelones de su carrera y la filosofía de su trabajo, que lo marcaron en su profesión como técnico. Su cargo con los morados es en forma interina hasta mayo del 2016, cuando llegue su relevo para que el limonense se dedique a coordinar las ligas menores del club.

–Don Carlos, ¿cómo recuerda sus comienzos en el barrio Cieneguita de Limón?

–Mejengueando en la plaza del pueblo o jugando jupas, como todo muchacho, porque era el fundamento de mi vida. La pasión era jugar fútbol, a pesar de los regaños de mi tata (Vicente) y mi mamá (Clarisse) cuando llegaba tarde a la casa.

–¿Qué aspecto lo marcó de aquella época?

–Siempre me he recordado como un apasionado de este deporte. Un tipo que en mi vida era primero mi familia y luego el fútbol.

–¿Qué técnicos influyeron en su vida?

–Todos tuvieron algo que ver… Rónald Rosales en la escuela, cuando nos llevaba a jugar al campo de aterrizaje; Constantino Solano, en el colegio, y Rodolfo Ferguson en ligas menores.

“Luego me invitaron a una prueba al Herediano. Mi cuñado, Vicente (Wanchope), le hizo ver a don Hugo Tassara que yo jugaba futbol y ahí nació el interés de que me incorporara con ellos”.

–Siendo futbolista, ¿se imaginó que sería técnico algún día?

–Manrique Quesada me dijo que yo me dejaba ver en el camerino y Róger Álvarez me dijo una vez: ‘Yo nunca dudé de que usted sería entrenador’. Lo mismo me dijo (el argentino) Julio Gómez.

“Cuando me fui a estudiar a México con Carlos Campos, hice énfasis en la preparación física, pero Mario Velarde, director de la organización de los Pumas, y su asistente Memo Vásquez, me dijeron que yo tenía rasgos para la parte técnica. Cuando salí de la Liga, me fui a Turrialba y ahí empezó en serio mi profesión”.

“he perdido mucho, pero nunca he claudicado. Viera cómo me ayuda la derrota y todo lo que conlleva perder. La áspera, irracional e incomprensible crítica me llena de más coraje, porque encuentro una razón más para pelear”, Carlos Watson, en el 2001.

–¿Y alguna vez soñó con dirigir en dos Mundiales?

–Uno siempre anhela jugar buen fútbol. Entiendo que si se hacen las cosas bien, preparándose, leyendo y estando al día, se pueden dar muchas cosas. Dentro de ellas, se dio lo de Nigeria (1999) y Argentina (2001), con jugadores y grupos diferentes, hechos bajo el mismo perfil del jugador: gente agresiva, veloz y con técnica. Y en ambos equipos se cumplió eso.

“Me encontré con el grupo ideal de jugadores que entendieron qué era lo que yo quería. Fue una manera de sentir el fútbol de Luis Ortiz, Jorge Gugui Ulate y yo. Nos compaginamos y se entregaron tanto, porque incluso clasificamos sin jugar un solo fogueo”.

–¿Cuál es el triunfo de su carrera que más disfrutó?

–No olvido cuando encaminamos a la Liga a un campeonato de la Concacaf (1986). Tampoco los esfuerzos en Turrialba y de aquella Sub-23 que ganó un título en Taiwán (1990). En Saprissa ganamos la Concacaf (1993) y asistí a Chiqui García al título de Concacaf (1995). También están los logros de clasificar a Nigeria y a Argentina.

–¿Y lo que más lo entristeció?

–He perdido, y he perdido mucho, pero nunca he claudicado. Viera cómo me ayuda la derrota y todo lo que conlleva perder. La áspera, irracional e incomprensible crítica me llena de más coraje, porque encuentro una razón más para pelear.

–¿Se siente más a gusto dirigiendo juveniles que mayores?

–Eso me lo quieren encasillar para la controversia. Pero eso me resbala. Sé que me he preparado para ello y sé que tengo las condiciones. Yo estuve con Gerard Houllier (Liverpool), Francisco Pacho Maturana, Luis Chiqui García, Miguel Mejía Barón, Mario Velarde, Guillermo Memo Vásquez, y muchas cosas más que me hacen estar preparado. Yo sé quien soy, estoy donde siento que soy útil y, en esa medida, me siento feliz.

“Yo he trabajado en Segundas Divisiones a gusto y placer. Me fascinó y disfruté montones en Turrialba. Y también cuando estuve en la Primera División, me entregué con una pasión enorme y disfruto cualquier cantidad estando con juveniles.

“Estoy muy alegre en la cancha y no metido en una oficina, delante de una computadora. Eso no es malo, pero siento que me enfermaría. Siempre sueño y anhelo estando al aire libre”.

Lo anterior lo dijo Carlos Watson en el 2001, antes de dirigir en el Mundial Juvenil en Argentina. Pero 14 años después su pensamiento no cambió, ahora que se consagró con el Saprissa, con su primer trofeo y medalla de campeón en la Primera División costarricense, al ganar el Torneo de Invierno 2015, con un rendimiento del 67% tras dirigir en 14 juegos desde el 28 de octubre, de los cuales ganó nueve, empató uno y perdió cuatro.

En esta nueva etapa en el Saprissa -la tercera de su carrera-, Carlos Watson lo dirigió en 14 juegos para llevarlo al título del Invierno 2015, al sumar nueve triunfos, un empate y cuatro derrotas. Su rendimiento fue del 67%.
En esta nueva etapa en el Saprissa -la tercera de su carrera-, Carlos Watson lo dirigió en 14 juegos para llevarlo al título del Invierno 2015, al sumar nueve triunfos, un empate y cuatro derrotas. Su rendimiento fue del 67%.

ENTREVISTA EN EL 2015

-¿Cuál es el primer pensamiento al ganar con Saprissa su primer título de campeón en la Primera División?

-Quiero agradecer y felicitar a todos mis jugadores. Desde el principio, cuando ingresé al club, les hizo ver a ustedes (los periodistas) la clase de grupo que tenía y el mal momento que ellos estaban pasando Quiero reiterar la felicitación a todos los familiares de ellos y, por supuesto, a toda la afición saprissista y a los dirigentes del club.

-¿Cómo resume el comportamiento de sus jugadores en la serie final que se le ganó a Alajuelense?

-Este tipo de partido hace, sencillamente, que los jugadores mejoren. Así se los he dicho siempre. Tienen que competir en este tipo de partidos. Son momentos críticos, pero hace que el atleta mejore.

-¿La palabra “Princesos” les tocó una fibra a los jugadores?

-No. Las cosas negativas hay que tratar de convertirlas en algo positivo. A mis jugadores les ofendieron el honor y ellos respondieron en la cancha. Y yo, al estar involucrados, sabía que había sido una crítica injusta para ellos.

-¿Cómo recibe ser campeón nacional en Primera por primera vez?

-Campeón nacional, sí, pero el fútbol me ha dado un montón de cosas más y hoy me agrega una más, que es el campeonato.

-¿Cuál fue la clave de este título nacional?

-El grupo de jugadores y lo que ellos querían. Esa ha sido la gran clave. Además, toda la organización del Saprissa… Ustedes (los periodistas) no tienen ni idea de la organización que es.

“Las cosas negativas hay que tratar de convertirlas en algo positivo. A mis jugadores les ofendieron el honor (con tildarlos de ‘princesos’) y ellos respondieron en la cancha. Y yo, al estar involucrados, sabía que había sido una crítica injusta para ellos. Todo el mérito es de ellos, el que tiene menos soy yo”, Carlos Watson en el 2015.

-¿Qué mérito le da a sus jugadores?

-Todo el crédito que ellos se merezcan, es de ellos. Así que, aquí, el que tiene menos (méritos) soy yo.

-¿No pesaron en esta final las bajas que tuvo el equipo, al no poder utilizar como titulares a David Guzmán, Deyver Vega y Christian Bolaños?

-Yo les dije a ustedes que no estaba preocupado, porque los entrenamientos estaban muy intensos. Siempre se habló del disgusto hacia el técnico, cuando uno no lo pone, pero eso yo lo entendía, porque yo era así: a mi no me gustaba la banca. Pero les dije que entrenaran en forma intensa porque los íbamos a ocupar. Dichosamente, entendieron.

“Vea, por ejemplo, el Checho (Sergio Córdoba) no tenía un solo minuto conmigo y nos ayudó bastante en los últimos dos partidos”.

-Llamó la atención su actitud con los jugadores, para que ellos no se metieran con la afición, ni con el equipo contrario. Eso habla del fair play (juego limpio) en el fútbol.

-Sí. Vea, hemos ganado un título y ya… Esto sigue adelante. Ahora sigue lo de la Concacaf y antes el campeonato nacional de Verano. Hay que responder a todo eso. Yo, particularmente, tengo que dejar esto atrás. Es mi obligación pensar ahora en la recuperación, en los 14 días previos que vamos a tener para el primer partido del siguiente campeonato. El disfrute y el gozo es de los familiares del equipo y de la afición.

-¿Cómo vislumbra el próximo semestre del equipo?

-Eso es muy importante. Primero está el campeonato nacional que está por iniciarse y, por supuesto, todo lo que se haga es para mejorar día a día, con el afán de que, cuando nos alcance la Concacaf, ellos (los jugadores) estén en condiciones (de competir).

Carlos Watson no habló más. Se fue a celebrar con sus pupilos en una noche mágica para el Saprissa, en la obtención de su cetro número 32 de la historia, desde 1949, y el primero que consigue el avezado estratega en un campeonato nacional de la Primera División, tras una final que dominó de principio a fin contra Alajuelense.

Carlos Watson al mando del Saprissa por tercera vez en su carrera como director técnico. A su lado, sus asistentes, los exjugadores del club, Douglas Sequeira (izquierda) y Manuel Gerardo "Puro" Ureña.
Carlos Watson al mando del Saprissa por tercera vez en su carrera como director técnico. A su lado, sus asistentes, los exjugadores del club, Douglas Sequeira (izquierda) y Manuel Gerardo “Puro” Ureña.

EL PERSONAJE

Nombre completo: Carlos Enrique Watson Simes.

Edad: 64 años. Nació el 22 de noviembre de 1951, en Limón.

Familia: Casado con Adilia Muñoz Murillo y padre de Emerson y Nadia. Es tío de una familia de futbolistas, su cuñado Vicente y sus sobrinos Javier Vicente, Carlos y Paulo César Wanchope Watson.

Cargo: Director técnico de fútbol, de licencia A, y preparador físico. Dirige actualmente al Deportivo Saprissa (Primera División y ligas menores).

Trayectoria como futbolista: Jugó en Limón para el equipo del barrio Cieneguita (liga menor) y del Colegio Nocturno (infantil y juvenil). Defensa del Herediano, Yuba Paniagua (Segunda División) y el seleccionado nacional mayor.

Trayectoria como director técnico: Su debut en el banquillo se dio a partir de 1983. Dirigió a Alajuelense, Palmares, Carmelita, Saprissa (tres veces), Turrialba, Herediano (dos veces) y Uruguay de Coronado; Selecciones Olímpica Sub-23, Juvenil y Mayor; fue supervisor de las Selecciones menores en la Fedefútbol.

Logros: Como futbolista fue campeón nacional de la Primera División con el Herediano, en 1978 y 1979. Como técnico, ganó la Copa Taiwán (1990), con la Selección Sub-23; la Copa de Clubes Campeones de la Concacaf (1993) y el Torneo de Invierno 2015, con el Deportivo Saprissa. Ganó la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos (1990) y la de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe (1990). En la Sub-20 tica fue campeón de la UNCAF Sub-20 en Panamá y del Grupo B de la Concacaf en Trinidad y Tobago (2000-2001). Avanzó a la segunda fase en dos Mundiales Juveniles Sub-20 (Nigeria 1999 y Argentina 2001).

Estudios: Bachillerato en educación física, diplomado como director técnico de fútbol en la Universidad Nacional y otros cursos realizados en el país y el extranjero.

Gustos: Ver béisbol de Grandes Ligas y comer Rice and Beans.

Ídolos deportivos: Jesse Owens, Pelé, Michael Jordan y Pete Rose.

MONARCAS DEL BANQUILLO MORADO

José Joaquín 'Pachico' García llevó al Saprissa desde Tercera hasta la Primera División en solo dos años. Y ganó el título nacional con los morados en 1953 (foto archivo de José Antonio Pastor).
José Joaquín ‘Pachico’ García llevó al Saprissa desde Tercera hasta la Primera División en solo dos años. Y ganó el título nacional con los morados en 1953 (foto archivo de José Antonio Pastor).
El brasileño Otto Pedro Bumbell, junto a su esposa y José Joaquín 'Pachico' García. El técnico suramericano ganó el primer título en la historia del club en Primera y lo hizo en forma invicta en 1952 (foto archivo de José Antonio Pastor).
El brasileño Otto Pedro Bumbell, junto a su esposa y José Joaquín ‘Pachico’ García. El técnico suramericano ganó el primer título en la historia del club en Primera y lo hizo en forma invicta en 1952 (foto archivo de José Antonio Pastor).
Mario 'Catato' Cordero fue una leyenda del Saprissa, como jugador y técnico. En el banquillo morado, ganó cuatro trofeos de campeón, en 1964, 1965, 1968 y 1969 (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Mario ‘Catato’ Cordero fue una leyenda del Saprissa, como jugador y técnico. En el banquillo morado, ganó cuatro trofeos de campeón, en 1964, 1965, 1968 y 1969 (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Marvin Rodríguez fue otra figura legendaria del Saprissa, como futbolista y entrenador. Al mando de los morados, ganó el primer tetracampeonato del club, entre 1972 y 1975 (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Marvin Rodríguez fue otra figura legendaria del Saprissa, como futbolista y entrenador. Al mando de los morados, ganó el primer tetracampeonato del club, entre 1972 y 1975 (foto archivo de Rodrigo Calvo).
Alexandre Borges Guimaraes también escribió un capítulo exitoso con el Saprissa, como jugador y técnico. En el banquillo tibaseño, ganó el bicampeonato nacional de 1997-1998 y 1998-1999.
Alexandre Borges Guimaraes también escribió un capítulo exitoso con el Saprissa, como jugador y técnico. En el banquillo tibaseño, ganó el bicampeonato nacional de 1997-1998 y 1998-1999.
Una pareja triunfadora del Saprissa. Hernán Medford (izquierda) ganó dos títulos de Primera División, uno de la Concacaf y el tercer lugar en un Mundial de Clubes. Y Jeaustin Campos es el estratega más ganador en la historia morada, con cinco campeonatos ganados.
Una pareja triunfadora del Saprissa. Hernán Medford (izquierda) ganó dos títulos de Primera División, uno de la Concacaf y el tercer lugar en un Mundial de Clubes. Y Jeaustin Campos es el estratega más ganador en la historia morada, con cinco campeonatos ganados.

TÉCNICOS CAMPEONES DEL SAPRISSA

1952: Otto Pedro Bumbell (brasileño).
1953: José Joaquín Pachico García.
1957: Carlos Peucelle (argentino).
1962: Alfredo Chato Piedra.
1964: Mario Catato Cordero.
1965: Mario Catato Cordero.
1967: José Ramos (argentino).
1968: Mario Catato Cordero.
1969: Mario Catato Cordero.
1972: Marvin Rodríguez.
1973: Marvin Rodríguez.
1974: Marvin Rodríguez.
1975: Marvin Rodríguez.
1976: Giovanni Rodríguez y Guillermo Coco Hernández.
1977: Josef Karel (checoslovaco).
1981: Giovanni Rodríguez.
1988: Josef Bouska (checoslovaco).
1989: Josef Bouska (checoslovaco).
1993-1994: Carlos Linaris (uruguayo).
1994-1995: Carlos Linaris (uruguayo).
1997-1998: Alexandre Borges Guimaraes (brasileño-costarricense).
1998-1999: Alexandre Borges Guimaraes (brasileño-costarricense).
2003-2004: Hernán Medford.
2005-2006: Hernán Medford.
2006-2007: Jeaustin Campos.
Invierno 2007: Jeaustin Campos.
Verano 2008: Jeaustin Campos.
Invierno 2008: Jeaustin Campos.
Verano 2010: Roy Myers.
Verano 2014: Ronald González.
Invierno 2014: Jeaustin Campos.
Invierno 2015: Carlos Watson.

RESUMEN DEL REPARTO DE CAMPEONATOS.

Con 5 títulos: Jeaustin Campos.
Con 4 títulos: Mario Catato Cordero y Marvin Rodríguez.
Con 2 títulos: Giovanni Rodríguez, Josef Bouska (checoslovaco), Carlos Linaris (uruguayo), Alexandre Borges Guimaraes (brasileño-costarricense) y Hernán Medford.
Con 1 título: Otto Pedro Bumbell (brasileño), José Joaquín Pachico García, Carlos Peucelle (argentino), Alfredo Chato Piedra, José Ramos (argentino), Guillermo Coco Hernández, Josef Karel (checoslovaco), Roy Myers, Ronald González y Carlos Watson.

FUENTES: Libros ‘Historia del Deportivo Saprissa’ (1988) y ‘El Libro Morado’ (2010), de José Antonio Pacheco, y archivo de Rodrigo Calvo, periodista de Cronica.cr.

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Tiene 41 años de ejercer el periodismo deportivo. Estudió en la Universidad de Costa Rica, graduado en 1989. Laboró en Radio Monumental, Deportes Repretel y la oficina de prensa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Estuvo ligado por tres décadas al Grupo Nación, en la revista deportiva “Triunfo” y los periódicos “Al Día” y “La Nación”. Ha colaborado para medios especializados de la FIFA y en Centroamérica, Caribe, México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, España e Italia. Obtuvo el Premio Nacional “Pío Víquez” de Periodismo en el 2007 y dos veces el Premio “Jorge Vargas Gené-Óscar Cordero Rojas". Su especialidad son temas de historia y estadística del deporte nacional e internacional. Desde 1995 escribe la columna “Buzón de Rodrigo” y desde 1989 es corresponsal del semanario deportivo “France Football” de Francia. Integra la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol en Alemania y a partir del 2007 es miembro del jurado mundial del “Balón de Oro”, de la revista “France Football". Escritor de múltiples obras deportivas, como la colección "Aventura Tricolor: Mundial de Italia 1990, "Tiempos de Selección" (1997), "La Copa Mundial de Fútbol (1998), "100 años de Deportes" (1999), "Huellas del Fútbol Tico" (2009), "Legionarios" (2012), "CSH-100: ¡El equipo que nació Grande! 1921-2021" (2021) y "Crónica del Centenario 1921-2021" (2021).

3 COMENTARIOS

  1. Don Carlos, su humildad hace aún más grande su gran trabajo. Usted es un gran ganador aunque no le guste figurar, su valor se siente por su propio peso. El Saprissa antes y después de su llegada eran dos equipos radicalmente diferentes, aunque tuvieran los mismos jugadores. La dirigencia ni siquiera debería estar pensando en sustituirlo, pero bueno, si eso va a servir para que siga forjando nuevas figuras en las ligas menores, solo así lo puedo entender. Teniendo, además, a otro gran formador a su lado como Manuel Gerardo ‘el Purito’ Ureña. Como aficionado, le doy las gracias y lo felicito por su gran trayectoria.

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